Espíritu joven, surfea lo efímero, y habla de 2018 como si hubiera sido hace un siglo. “Con la pandemia no sé ni qué día es hoy, pasan los días y no me doy cuenta”, comenta. De todos modos, en el diálogo con La Capital, retrocede en el tiempo, para tratar descubrir cuál es el pasado que cimentó el presente.
¿Cómo era tu entorno en Bombal?
Increíble. Mis viejos están juntos, tengo dos hermanos, una familia súper unida y cariñosa, que apoya todo esto que estoy haciendo. No puedo decir que la pasé mal en mi niñez, sino que la pasé bomba, tuve una niñez súper linda.
Mi abuelo era bandoneonista de tango, y en casa se escuchaba esa música, pero también mucho rock, incluso mi mamá me llevaba a todos los recitales de Charly García. Y cuando sale el Ares, empiezo a escuchar otros artistas y a expandir mi universo musical. Una de las grandes voces que hasta el día de hoy sigo escuchando es a Mercedes Sosa, de quien encuentro mucho de ella en mi color de voz, en la utilización de los graves, me gusta mucho aprender de ella. A los 13 años empecé clases de guitarra, y después a tocar en una banda que se llamaba Diferencia de 10. Nos divertíamos muchísimo, nos importaban pocas cosas, una no tenía las preocupaciones que tenés de adulta joven. Yo tocaba la guitarra y cantaba.
¿Cuándo te mudaste a Rosario?
Como todas las chicas de pueblo, me mudé a la city, con 18 años prematuros, lo que significa que te independizas y maduras de golpe. Empecé a estudiar Derecho, pero me recibí de Diseñadora. En todo ese transcurso la música estaba al lado, pero en paralelo. Hasta que toqué en el 2019 por primera vez, en el bar Basquiat.
Eso fue hace apenas dos años, antes una manifestación artística te movilizó...
Tengo el recuerdo de ver a Nathy Peluso en el 2018 cuando sacó el disco ‘Esmeralda’. Cuando escuché ese álbum, me atravesó el corazón, quedé totalmente atravesada por la obra. Reconozco que para mí es una referente, no solo por ser mujer, por la postura que tiene y por cómo se para en el escenario, sino por todo lo que transmite. Me llegó completamente la música de ella. En 2019, pude verla en vivo. Ahí dije quiero ser música. Sé rapear, cantar, tocar la guitarra.
¿Cuando componés te sale directamente en rap?
Sí, pero del disco la canción ‘Estuve’, la compuse desde la melodía. Llego al estudio con un audio de voz y le digo a Gonzalo Ferreyra, productor, que escuche. Y era un vómito de cosas que vinieron en un instante y las grabé. Esa melodía no sé de donde bajó. Todavía la tengo en el celular, y es re lindo escuchar todo el proceso hasta como quedó en el disco. Y ‘Otra vez’ salió desde el piano, y esa letra nunca la escribí, quedó grabada como salió, y es uno de los temas que más me chocan, es fuerte, y cuando lo canté quería desaparecer de esta vida terrenal. Darse cuenta de que lo que una canta es tu vida, es fuerte.
¿Qué pasó en tu vida? Porque tanto la comunicación como las letras del disco hablan de salir de oscuridades, y de depresión...
A los 17 años caí con una depresión tremenda, y estuve así tres años, muy fuerte. Y no solo repercutió en mí, sino también en todo mi entorno familiar y amistades. Creo que es hora de empezar a hablar de la salud mental, más con todo lo que está pasando con el encierro, y tomárselo seriamente. No es una pavada, y no se dice. Vos podés ver una persona que parece estar lo más bien, y está deprimida. Me costó salir, fue muy fuerte, a través de consultas con psiquiatras, y la pasé realmente muy mal, muy feo, horrible. Me duele recordarlo, pero bueno, hice un disco sobre eso y lo tengo que contar. Y gracias a lo que me pasó, soy lo que soy hoy. Lo tomo como un aprendizaje, como algo que superé, y me siento súper fuerte por haber superado eso.
Los 17 años, además, es una edad muy crítica.
Era una nena, y con todo lo que eso conlleva, ataques de pánico, de ansiedad, bulimia. Internaciones psiquiátricas en el medio, mucho para esa edad.
¿La música te ayudó o te sigue ayudando?
Todos los días. Es la única forma de comunicar lo que hay en el mundo de Brunella. Que el mundo de Brunella, si me escuchás, lo entendés, pero no hablo de mi mundo. Mi mundo es mi intimidad, mi privacidad. Siento que nadie me entiende, entonces es como que queda ahí adentro. Y con la música, lo exteriorizo. Es una resiliencia constante conmigo misma y para con la música. Me expande mi forma de comunicarme, no me imagino no comunicarme a través de la música, y tampoco me imagino escribiendo algo que no pasé. Todas las letras son momentos y emociones que yo pasé.
¿Cómo se compone tu público?
Creo que está entre los 18 y 35 años, aunque más entre 23 y 30.
¿Tendrán interés es escuchar un disco entero?
En un solo día en Spotify tuvo más de 5 mil streams, yo no lo puedo creer, estoy impactada.
"Salvarme" un disco conceptual partido en dos
En los singles previos al disco full, Bruella prometía rap, soul y rhythm and blues teñidos de elementos sonoros propios de la época. Y "Salvarme" contiene todo eso, más pinturas que acercan los registros de voces al góspel. Una artista nueva, una música no demasiado explorada, y un contenido lírico y sonoro dark que no desentona en el medio una era de baile atr.
También encierra un concepto, en el sentido de que está partido en dos, como si fueran lados A y B. En las primeras cuatro canciones Brunella relata los años oscuros atravesado por una fuerte depresión. Luego de un ‘interludio’ se descubre la liberación en las cuatro canciones finales.
Brunella lo confirma: “Es así, la primera parte es mi pasado, la oscuridad. Luego el renacimiento, el ave fénix, de hecho, soy un ave fénix, lo tengo tatuado. Y después, mi actual vida, que es hermoso. Una vez que probas la oscuridad, no creo volver a frecuentarla, espero”.
Todo el material está producido y tocado por Gonzalo Ferreyra, alias Cocodrilo, quien cuenta con un vasto recorrido en la producción de artistas de diferentes géneros, destacándose principalmente por ser quien produjo –música y video- Wapo Traketero, de Nicki Nicole, y luego participar en composición y/o producción, de cinco canciones más de su primer disco.
El primer corte de ‘Salvarme’ es la canción "Requiem" y se publicó con un sugerente video clip. Cocodrilo también tiene producción audiovisual, y salieron con el clip de la canción "Requiem".
"La noche anterior de que vaya al estudio a grabarla, no sabía que iba a hacerlo. Me dormí a las 6 de la mañana, llorando, muerta de ansiedad, porque tenía toda la letra escrita esa misma noche antes de ir al estudio, y estaba impactada, necesitaba sacarlo. Y estaba escuchando un disco de Macklemore con Ryan Lewis, que tiene cosas con golpes muy épicos. Y caigo al estudio y le digo a Gonza que yo a ese estilo de rap no lo sabía hacer, que me ayude, porque tenía que ser un tipo de rap recitado. ‘Y quiero que haya coros tipo iglesia, y que tenga golpes’, le pedí", recuerda.
"Y de repente, en una tarde, habremos hecho una jornada de estudio de 8 y 10 horas aproximadamente, y lo terminamos. Nos agarramos la cabeza y no lo podíamos creer. Gonzalo me dijo ‘Amiga, este es el mejor tema que hice en mi vida’. Se nos caían las lágrimas. La idea del video también salió ese mismo día, y se filmó en los túneles del Galpón de la Música, y en la catedral de Rosario", concluye.