La Región

Venado Tuerto: empleados de una fábrica hallaron la planta cerrada

Es la empresa de botiquines Marinelli, que venía en crisis. Adelantaron vacaciones al personal para no acumular más deudas

Jueves 17 de Agosto de 2017

La emblemática fábrica venadense de botiquines Marinelli adelantó las vacaciones a sus casi 30 empleados en relación directa por la baja en la venta de sus productos como consecuencia de la caída generalizada en el consumo.

La empresa, con más de 50 años de trayectoria y reconocida a nivel nacional, está ubicada en el parque industrial La Victoria, a unos cinco kilómetros del centro urbano de Venado Tuerto. En la diversidad de producción que fabrica Marinelli hay realidades diferentes, aunque todas son críticas. Pero donde más se estaría sintiendo la apertura de las importaciones es en los asientos de inodoros que vienen de Asia a precios altamente competitivos. Al menos eso fue lo que se argumentó en su momento, cuando la empresa comenzó un proceso de crisis.
Extraoficialmente se sabe, ya que su dueño no quiso hablar con ningún medio, que el adelanto de vacaciones es por no poder afrontar los pagos de la quincena y para "no seguir endeudándose", según una fuente cercana a la empresa. Marinelli no sería la única del parque industrial que está atravesando una compleja situación, aunque por obvias razones no trascienden los nombres de las otras.

Lo cierto es que algunos operarios se hallaron ayer a la mañana con un candado en la puerta y la planta cerrada. Los empleados que fueron a trabajar no esperaban encontrarse con esta noticia. Y ante ese escenario, reclaman una explicación ante lo que sospechan, puede ser la antesala de la pérdida de sus fuentes de trabajo.


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Es que Botiquines Marinelli tiene 30 empleados contratados y además otros diez que trabajaban indirectamente, como algunos viajantes o comisionistas que realizaban trámites o fletes con mercadería para la empresa.

Juan Carlos y Salvador son dos viajantes que ayer se desayunaron la amarga noticia del cierre sin previo aviso de las instalaciones de la firma, que si bien venía atravesando problemas económicos desde hacía más de dos años, ayer terminó por bajar las persianas y dejar al personal sin entrar a trabajar.

Tras no poder ingresar, un grupo de empleados se dirigió a la Secretaría de Trabajo de la provincia, para intentar arribar a una solución ante la posibilidad de un despido masivo de parte de la firma. Desde la patronal el silencio es total y esperan, aunque con pocas chances, poder reabrir en 15 días la fábrica o al menos juntar el dinero suficiente para cancelar los sueldos atrasados de algunos empleados a los que se les adeuda (en algunos casos) hasta tres meses.

Según comentaron algunos trabajadores, desde hace tres meses se les adeuda el sueldo más las comisiones. "Es algo que jamás había ocurrido, lo cual da a entender la situación en la que está la empresa", afirmaron al programa Dos en la Ciudad de la radio pública de Venado Tuerto.


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Crisis

En septiembre de 2016 este diario publicó una nota en donde allegados a la firma Botiquines Marinelli SRL expresaban su preocupación por la importación de productos que estaría atentando directamente contra la producción nacional, y en este caso de su propia empresa que produce botiquines, vanitorys, sanitarios, muebles de madera para baños y tapas de inodoros.

En aquel momento, no se descartaban suspensiones de personal o disminución de horas de trabajo en las semanas venideras como consecuencia de la baja en la producción y la falta de ventas. Sin embargo decidieron mantener el plantel laboral ya que muchos de los empleados eran como de la familia y se conocían entre sí desde hacía muchos años.

Hoy la realidad indica que es casi imposible de mantener a los empleados con los sueldos al día y los propietarios tomaron la medida drástica de adelantar vacaciones, aunque los propios trabajadores reconocen que las ventas se cayeron estrepitosamente y que de seguir así la cosa "es raro que pueda reabrir sus puertas o trabajar como lo hacíamos hace unos años". Así lo manifestó un empleado visiblemente acongojado que pidió estricta reserva de su identidad.

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