El nombre de la ciudad, mezcla del paso cordillerano hallado por un jesuita al
sur del cerro Tronador, Vuriloche, y del nombre del comerciante alemán que construyó la primera
casa en 1895, Don Carlos Wiederhold, que por error trascendió como San Carlos; por una equivocación
de imprenta de fines del siglo XIX se cambió el vocablo indígena por Bariloche". El 3 de mayo de
1902, por medio de un decreto presidencial, se da carácter oficial de fundación al asentamiento que
lleva el nombre de San Carlos de Bariloche.
Explorador, geógrafo, antropólogo, legislador, educador, conservacionista,
perito en la demarcación de los límites con Chile, creador y promotor de instituciones de bien
público, padre del Parque Nacional Nahuel Huapi y del Museo de La Plata, su obra difícilmente tiene
comparación en la historia de nuestro país. Recompensado por el gobierno nacional por su labor en
la demarcación de límites con Chile, donó las tierras que recibió en la región del Nahuel Huapi
"con el fin de que sea conservado como parque natural (...) para el mejor provecho de las
generaciones presentes y de las venideras, siguiendo el ejemplo de Estados Unidos y de otras
naciones que poseen soberbios parques naturales". Murió en la pobreza, en 1919, a los 67 años. Sus
restos descansan en la Isla Centinela, en el lago Nahuel Huapi, a poca distancia de la costa de
Bariloche.
El Parque Nacional Nahuel Huapi resguarda muestras de tres unidades naturales:
altoandino, bosque andino-patagónico (incluyendo sectores de selva valdiviana), y estepa
patagónica. Por encima de los 1.600 metros sobre el nivel del mar se desarrolla la naturaleza
altoandina cuya vegetación es rala y está compuesta por pequeñas hierbas adaptadas a la rigurosidad
del frío, la nieve y el viento.
Las partes bajas de las montañas y los valles de este parque están cubiertos en
gran parte por extensos bosques andino-patagónicos. Lo integran, según la altura, distintos arboles
tales como lengas, coihues y ñires. Durante la primavera estos bosques ofrecen uno de los más
coloridos paisajes silvestres de la Argentina. En esa época del año, dentro del marco que le
brindan lagos y montañas, se destacan plantas nativas como el notro, de vistosas flores rojas, la
mutisia, una trepadora de flores anaranjadas, la virreina, semejante a la anterior pero con flores
lilas, y el amancay, que tapiza el sotobosque con sus flores amarillas.
En la zona de Puerto Blest, casi sobre el limite con Chile, donde las
precipitaciones son de aproximadamente 4.000 milímetros anuales, se desarrolla la selva valdiviana,
con especies vegetales propias como el ciprés de las guaitecas, los maniú macho y hembra y el
fuinque. Son numerosos los lagos esparcidos entre los bosques. El más destacable Nahuel Huapi, cuya
superficie es de 560 kilómetros cuadrados y su profundidad de hasta 454 metros. Otros lagos de
menor extensión son el Traful, el Gutiérrez, el Mascardi y el Guillelmo.
Flora autóctona
Las orillas de estos lagos y ríos se encuentran pobladas de especies vegetales
de lugares húmedos como los arrayanes y pataguas. En los acantilados de algunas islas del Nahuel
Huapi, existe una población de cormorán imperial, hecho curioso ya que se trata de una especie
preferentemente marina. Es frecuente también encontrar a la gaviota cocinera siguiendo las
embarcaciones.
Una de las especies típicas de la fauna de la región es el huillín, mamífero
carnívoro que tiene en este parque las principales poblaciones de la Argentina. Se trata de una
nutria nativa que habita las costas de los lagos, lagunas, ríos y arroyos. Su cuerpo alargado esta
cubierto por un pelaje castaño con reflejos anaranjados o rojizos, y posee patas cortas y cola
larga. Otra especie interesante es el tuco-tuco colonial. Este es un roedor que vive en madrigueras
subterráneas cuya distribución natural está restringida al Parque Nacional Nahuel Huapi.
Hacia el este de los bosques andino-patagónicos se extiende una faja de
transición con la estepa patagónica. Allí se presenta un bosque abierto de cipreses de la
cordillera junto a radales, ñires y maitenes. La especie descollante aquí es el ciprés, cuya
esbelta figura cónica se destaca en las laderas rocosas, como se puede apreciar en el Valle
Encantado, un lugar de gran belleza escénica. Continuando hacia el este, la disminución de las
precipitaciones da paso a un paisaje de cañadones y mesetas semiáridas, con neto predominio de la
estepa patagónica. Es el reino de pastos de tonos amarillos y anaranjados, típicos del distrito mas
occidental y húmedo de la estepa. Zorros, pumas y guanacos, junto a aves rapaces como el gavilán
ceniciento y el halconcito colorado, caracterizan la fauna de esta zona.
- Circuito Chico. Es un paseo para disfrutar y saborear. La belleza del
paisaje está presente en todo el recorrido. Diversos puntos del camino y algunos miradores
naturales, como Bahía López y Punto Panorámico, son ideales para contemplar esta maravilla. La
aerosilla del Cerro Campanario, ubicada en el "centro del paisaje" (Km. 17), lo eleva "a la altura
justa del asombro" para disfrute de la más hermosa vista de la zona. Formando parte del paisaje
varias casas de té y restaurantes, le dan la opción de agregarle sabor al paseo con manjares que
deleitarán su paladar.
Frente a Puerto Pañuelo, el Hotel Llao Llao y la Capilla San Eduardo, son atractivos singulares
para el visitante. Si tiene tiempo, los suaves senderos del Parque Municipal Llao Llao brindan la
posibilidad de tranquilas caminatas por el bosque. Otra alternativa puede ser transitar unos
kilómetros más hacia la tradicional Colonia Suiza, para vivenciar su singular ambiente de antiguo
poblado histórico y rural. El Circuito Chico es un paseo más que completo. Además del paisaje,
existe una variada oferta de productos regionales de elaboración artesanal: tejidos, maderas,
velas, cerámicas, productos cosméticos, entre otros, son parte ineludible de este paseo.
- Isla Victoria y Bosque de Arrayanes. La excursión se inicia en el Puerto
Pañuelo, ubicado a 25 kilómetros de la ciudad en la zona de Llao Llao, accediendo allí con el
servicio de traslado de la excursión, con los ómnibus de línea regular de la Empresa 3 de Mayo o
con vehículo propio. En 30 minutos de navegación se llega a Puerto Anchorena, situado en la zona
central y más angosta de la isla y centro de servicios de la misma. Existen distintas opciones de
caminatas guiadas o libres por senderos demarcados, entre las que se destacan: Sendero Ex Vivero
Nacional, Sendero de Interpretación "Antonio Pargade", Puerto Gross y antiguo poblado, pinturas
rupestres y Playa del Toro, Balcón del Cerro Bella Vista, entre otros. Cada rincón de la isla, con
sus maravillosos paisajes, su riquísima historia y su ambiente natural, convierten a este paseo en
una experiencia para disfrutar a pleno.
- Cerro Catedral. El Cerro Catedral es el centro de esquí más grande del
Hemisferio Sur y ofrece una amplia y variada infraestructura de servicios para practicar los
deportes invernales, disfrutando de fantásticos paisajes. Recibe su nombre por la similitud de sus
agujas rocosas que coronan la cumbre, con las de una catedral gótica. Diversos medios de elevación
permiten acceder a él en distintas épocas del año. Hotelería, gastronomía y una variedad de locales
satisfacen los gustos y necesidades de la gran cantidad de esquiadores y turistas que llegan cada
año. En verano diversas actividades permiten gozar a pleno la naturaleza en sus boscosas laderas.
La temporada de esquí se extiende hasta el 15 de octubre de 2007.
- Siete Lagos. El recorrido de este hermoso circuito, incluye toda la gama
de paisajes que se pueden disfrutar en esta privilegiada región. El trayecto hacia San Martín, en
un camino boscoso que cruza ríos y arroyos y bordea varios lagos (Nahuel Huapi, Correntoso, Espejo,
Escondido, Villarino, Falkner y Machónico) en cuyas orillas, algunas playas y diversos puntos
panorámicos permiten disfrutar paisajes maravillosos. Bordeando el Lago Lacar, se llega a San
Martín de los Andes para almorzar y conocer la ciudad.
- Cerro Otto. Si va con su auto, ingresando en el Km. 1 de la avenida Los Pioneros se
asciende por un camino levemente sinuoso hasta el complejo invernal Piedras Blancas. Un poco más
delante se encuentra el Centro de Esquí Nórdico y el Refugio Berghoff, este último sitio histórico
municipal. Se puede continuar unos tres kilómetros más por un angosto camino de montaña hasta la
playa de estacionamiento del complejo del Teleférico, desde donde es posible ascender.
Existe un transporte sin cargo que parte desde las esquinas de Mitre y Villegas,
y de Pagano y San Martín (frente a la Intendencia de Parques Nacionales). Hay diferentes
frecuencias previstas de ida y vuelta desde y hacia la ciudad. El paseo incluye el ascenso en
góndolas panorámicas, hasta la cumbre, ubicada 1.405 metros sobre el nivel del mar y el ingreso al
complejo, con su confitería que gira en un radio de 360º en un tiempo de 20 minutos, desde donde se
observa un paisaje fascinante.
Allí se puede visitar además la sorprendente Galería de Arte, donde se exhiben
los calcos de las obras de Miguel Angel "El David", "La Piedad" y "El Moisés", realizadas por la
Galería Pietro Bazzanti de Florencia, Italia. Calcos exactos, idénticos a los originales, con un
80% de polvo de mármol y 20% de resina acrílica.
En el complejo Teleférico Cerro Otto los amantes de la naturaleza hallarán
incontables razones para pasar un día único. Lleno de inigualables tesoros para los sentidos, el
lugar ofrece a los visitantes su imponente espectáculo en cualquier momento del año. En invierno se
realizan variadas actividades, contando con tres pistas para trineos con y caminatas guiadas con
raquetas sobre la nieve.
La novedad del complejo turístico es el nuevo funicular, con dos unidades para
30 personas cada una, con el que se aprovecha mejor el tiempo, pudiéndose disfrutar de las pistas
de trineo con mayor comodidad. Los alrededores son ideales para un paseo en el bosque; con nieve en
invierno, con un manto de flores en primavera y verano o con los mágicos colores del otoño.