Se podrá contar con baterías en teléfonos móviles, computadoras
portátiles y cámaras de video que ofrecerán el doble de capacidad que las convencionales y se
cargarán en menos de diez minutos. Aunque suene a ciencia ficción, la empresa Angstrom Power se
encuentra en pleno desarrollo de unas baterías con hidrógeno que alcanzarán estas cifras.
En la Universidad de Stanford, el profesor Yi Cui y su equipo han desarrollado una tecnología
que puede aumentar la autonomía de las baterías de teléfonos móviles, portátiles, cámaras de vídeo,
etc. una autonomía 10 veces superior a la actual. Básicamente se trata de modificar el ánodo de las
baterías recargables de io-litio.
El aumento de la capacidad es posible gracias a un nuevo tipo de ánodo que no utiliza
grafito, sino nano-filamentos de silicio. En las baterías tradicionales de io-litio, la cantidad de
carga, en forma de litio, que puede almacenar el nodo de grafito está limitada; lo que a su vez
limita la vida útil de la batería. Los ánodo de silicio tiene la mayor capacidad de carga teórica,
pero se expanden y contraen al cargarse y descargarse, lo que afecta al rendimiento de la batería.
El equipo de Stanford ha solventado este problema mediante un nuevo ánodo de silicio, en que
el litio es almacenado en una maraña de nano-filamentos. Como ocurre con los de silicio, estos
filamentos se “inflan” hasta cuatro veces cuando absorven el litio, pero a diferencia
de los primeros no se fracturan.
Aunque en el campo de sensores y dispositivos ubicuos de reducido tamaño no suelen utilizarse
este tipo de baterías, intercambiando tamaño por autonomía podrían conseguirse resultados más que
interesantes en el campo de la computación ubicua.




























