Comercializar detalles de las cuentas y tarjetas de crédito obtenidos de manera ilegal en la web es menos rentable que hace unos meses. Especialistas explicaron que eso se debe a la gran cantidad de ofertas que abundan en internet.

Comercializar detalles de las cuentas y tarjetas de crédito obtenidos de manera ilegal en la web es menos rentable que hace unos meses. Especialistas explicaron que eso se debe a la gran cantidad de ofertas que abundan en internet.
Un equipo de investigadores de la empresa de seguridad online Finjan descubrió que la gran
cantidad de datos que cambia de manos en la red ha hecho que la información bancaria y de tarjetas
de crédito se haya vuelto "asequible," de modo que la información de cuentas con códigos PIN, que
antes alcanzaba los u$s100 o más, ahora se vende por u$s10 o u$s20.
En su última encuesta trimestral sobre tendencias web, la empresa californiana indicó que los
ciberdelitos han evolucionado hasta convertirse en "un gran mercado negro regido por las normas y
la lógica económica, muy similar al mundo de los negocios legales".
El director de tecnología de Finjan, Yuval Ben-Itzhak, dijo en una entrevista telefónica
desde Israel que los nuevos tipos de datos robados buscan ahora un "extra," como la información del
seguro de salud de un paciente que pueda utilizarse para fraude de seguros o para adquirir y vender
medicinas de forma ilegal.
Otros datos codiciados son información de negocios, archivos personales de la empresa y
correos comerciales interceptados.
Estructura mafiosa
El informe de Finjan, basado en parte en contactos establecidos por la empresa con cinco grupos
que comercian online con datos robados, describe una jerarquía similar a la de la mafia, en la que
los jefes funcionan como empresarios y normalmente dejan los ataques propiamente dichos a sus
subordinados.
Un segundo al mando procura el "troyano" o software de infiltración para lanzar los ataques.
Y es la fuerza de trabajo la que los lleva a cabo, recibiendo luego un pago en función de la
cantidad de infecciones logradas y del país de origen de las computadoras infectadas.
Los 'reventas' comercian entonces con los datos financieros obtenidos, de la misma forma que
otro delincuente vendería objetos robados.
En intercambios online con los vendedores, a los investigadores de Finjan se les ofreció todo
un menú de datos robados, con las tarjetas de empresa, de platino y oro entre las más caras,
prometiendo que se trataba de datos "frescos".


