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La Capital y la Liga del Sur coinciden en un propósito político-educativo que redundará en nuevo juego de poderes / Archivo Histórico Diario La Capital.
Con esos objetivos, en el verano preelectoral de entre 1911-1912 se observará la mencionada intervención del diario en dicho proceso con la publicación de la plataforma programática de la Liga del Sur. El historiador de la Universidad Nacional de Rosario, Alberto Pérez, señala además, en su artículo de referencia, la importancia de la penetración del diario en el cuerpo electoral por su cobertura de distribución y circulación del sur de la provincia.
En textos destacados se hace mención a las principales propuestas de la Liga: traslado de la capital provincial a Rosario, voto para los extranjeros, nombramientos de jueces de Paz y Consejos Escolares por elección, creación de una policía local, proporcionalidad de la representación legislativa con minorías incluidas e inamovilidad de los jueces. Cada una de esas temáticas merecerán un editorial en el diario.
El estudio de Pérez, quien es Master en Ciencias Sociales (Flacso) y fue docente de las facultades de Humanidades y Artes y de Ciencia Política de la UNR, fue realizado sobre esas columnas editoriales de La Capital llamadas “Los asuntos del día” en el período previo a las elecciones.
De esas lecturas se destacan el apoyo entusiasta a la reforma electoral y a las chances de la Liga del Sur, en cuyos dirigentes descansan las ideas iniciales de la transformación y la propuesta en 1909 de implementarlas en Santa Fe; la ponderación del presidente Sáenz Peña; y un marcado optimismo por el presente y el futuro del país, que pronto chocará contra la experiencia electoral en algunas provincias del Norte y la supervivencia de las oligarquías en el poder. Para la Liga, esa derrota de la ley se deberá a la carencia de hábitos participativos de los pueblos. De allí el esfuerzo “pedagógico” realizado en publicitar su programa de acción e involucrar a los votantes en la reforma.
La iniciativa docente antedicha puede corroborarse en una pequeña frase que La Capital acuñará con la ilusión de que su trabajo de concientización no sea en vano. Como cualquier maestro luego de impartir su clase, observará el futuro con ojos progresistas y la esperanza latente: “Lo demás vendrá después”.
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Así lucía el centro de Rosario en 1912 en una imagen de calle Córdoba entre Maipú y Laprida.
Colección Mikielievich
Así lucía el centro de Rosario en 1912 en una imagen de calle Córdoba entre Maipú y Laprida / Colección Mikielievich.
La Prueba de Santa Fe
La Liga del Sur irá a las elecciones con Lisandro de la Torre como candidato a gobernador y el también rosarino Cornelio Casablanca como vice. Los acompañan apellidos conocidos en los estratos superiores de la sociedad rosarina. La Capital se ocupará de exponer ante sus lectores la identidad de los postulantes con un inusitado despliegue gráfico en el que se detallan los nombres liguistas en cada barrio de Rosario.
La nueva fuerza política plantea el comicio como una dicotomía entre la región más poblada y rica de la provincia y una ciudad de Santa Fe colonial, beneficiada por un sistema político oligárquico, y califica a su adversario político, la Unión Cívica Radical que salía del abstencionismo, como un partido sin programa y sin candidatos, puesto que el médico y farmacéutico nicoleño Manuel J. Menchaca fue postulado recién en marzo. La Capital tomará la candidatura de Menchaca como un insulto a Rosario, por su subordinación a la Santa Fe “de las siestas” y a la dirigencia nacional. Los conservadores se presentaron con dos listas: los coalicionistas con Marcial Candioti y el PAN con Estanislao M. López.
La Capital desplegará a toda página el 31 de marzo de 1912 el tema de la elección con un gran título que dice "La jornada cívica de hoy: el Pueblo ante las urnas libres" y una bajada que indica las "grandes perspectivas" del día y el "elocuente entusiasmo ciudadano", al tiempo que no escatima el propio: "Hacia el gobierno representativo de la verdadera opinión".
El diario cree que "hemos llegado al día culminante, a la hora decisiva en que la voluntad de las multitudes concientes, expresada por medio del sufragio, ha de determinar los futuros derroteros institucionales de la provincia". Y para ello menciona las garantías, ante la presencia de "tropas de línea y las fuerzas policiales", para impedir "cualquier propósito avieso".
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Para el Diario La Capital del lunes 1º de abril los comicios del día anterior han sido un "grandioso acto cívico" / Archivo Histórico Diario La Capital.
Al otro día, 1º de abril, La Capital abre un título a toda página para informar sobre el "grandioso acto cívico" de "los comicios de ayer". La jornada transcurrió bajo la atenta mirada de la autoridad, que debió solamente actuar en una provocación de jóvenes radicales en el comité de la Liga del Sur de calle Córdoba entre Sarmiento y Mitre, y ante el cierre de otra delegación liguista. Sí da cuenta que quedaron "varios cientos de ciudadanos" sin votar.
En Rosario había 22 mil hombres habilitados para votar, pero la incertidumbre era grande porque nadie sabía dónde. Finalmente sufragaron en Rosario 15.828 ciudadanos, 13.229 en la ciudad y en "la campaña" 2.599. El escritinio informó: UCR 7.146 votos (6.153 y 993), Liga 5.574 (4.682 y 892), coalicionistas 3.029 (2.318 y 711), socialistas 57 (52 y 3), e independientes 24.
No sin dificultades, el recuento de votos a nivel provincial indicó a la fórmula Manuel Menchaca-Ricardo Caballero como la ganadora con 25 mil sufragios sobre 20 mil de los conservadores y los 17 mil conseguidos por De la Torre. Así el candidato radical pasó a la historia argentina como el primer gobernador argentino elegido en elecciones libres y por voto secreto. Asumirá el 9 de mayo de 1912 y cumplirá su mandato hasta el mismo día de 1916 cuando sea sustituido por Rodolfo Lehmann, otro radical pero de la vertiente UCR Santa Fe.
Por su parte, Francisco E. Correa será elegido por el gobernador Menchaca para administrar la ciudad de Rosario, aunque ese mismo 1912 será reemplazado tres veces.
El lunes 1º de abril, al otro día de los comicios, está fechada una carta que el presidente Sáenz Peña le envía al interventor Gil donde asegura que "la forma en que se ha desarrollado esa función de alto civismo honra grandemente al pueblo de Santa Fe". Y agrega: "Santa Fe a de comunicar, no lo dudo, al resto de la Nación sus sentimientos de deber, su patriotismo desbordante y su moderación en el comicio que traduce la conciencia del valor ciudadano".
La “Prueba de Santa Fe” se trató entonces de un laboratorio de ensayo de la nueva ingeniería electoral que no se circunscribió a la práctica comicial, sino que se extendió durante todo el período de mandato de Menchaca. Su presencia en el gobierno no fue pródiga en grandes leyes ni reformas y sí quedó ensimismado en su eterno internismo. A tal punto que, cuando el gobernador impuso funcionarios y candidatos propios, refugiándose en el Comité Nacional de la UCR, los radicales santafesinos lo rechazaron y se escindieron creando la Unión Cívica Radical Santa Fe.
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El gobernador de Santa Fe Manuel Menchaca fue el primer mandatario provincial argentino en ser elegido en 1912 con voto libre y secreto.
Archivo Diario La Capital
El gobernador de Santa Fe Manuel Menchaca fue el primer mandatario provincial argentino en ser elegido en 1912 con voto libre y secreto / Archivo Diario La Capital.
Por su parte, Pérez y otros historiadores aluden a los vaivenes políticos de La Capital, de su apoyo a Mariano Cabal y Simón de Iriondo en la política provincial, luego a sus oponentes liberales encabezados por Nicasio Oroño en el siglo anterior, a la Liga del Sur y a la justificación del diario: los intereses de la ciudad de Rosario por encima de todo, así sean unos u otros quienes gobiernen.
Suicidio político o error de cálculo
El historiador Pérez remite a Natalio Botana cuando se refiere al “suicidio político” de Sáenz Peña y a "la evidente falta de adaptación de los conservadores a las nuevas reglas de participación política que ellos mismos habían planificado”. Aunque prefiere creer que sólo fue un “error de cálculo”. Por ejemplo, en la provincia de Buenos Aires se decía que la ley era “arbitraria, caprichosa, antojadiza” al darle representación a una minoría que no la tenía en el territorio.
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Diario La Capital
El historiador Alberto Pérez revisó los editoriales de La Capital para marzo de 1912 y destacó el interés público de su prédica democrática / Diario La Capital.
Según su perspectiva, Sáenz Peña esperaba que ofreciendo un lugar a las minorías en la representación legislativa, no solamente se enriquecería el Parlamento -dos tercios para “los viejos” y un tercio para “los nuevos”-, donde resonarían los problemas nacionales y sus protagonistas, sino que calmaría a los revolucionarios siempre amenazantes. Mucho más con la llegada de anarquistas y socialistas al país, proletarios que movilizarán a los sectores obreros, de los que se nutrirá luego la Unión Cívica Radical para llegar al poder.
La reforma podría explicarse entonces en la preocupación del presidente no por los problemas cotidianos de su gobierno o de mantenerse en el poder, sino por los institucionales. Según Botana, Sáenz Peña no era “el conductor de un gobierno, sino el fundador de un régimen”.
Fin del orden conservador
Las elecciones de medio término de 1912 para elegir diputados nacionales se realizaron el 7 de abril, por primera vez bajo la ley Sáenz Peña y con la participación de la Unión Cívica Radical, que abandonaba así su abstencionismo a nivel nacional, y del Partido Socialista y la Liga del Sur. El presidente se declaró neutral a la contienda y la participación ciudadana, por lo menos en relación a los padrones militares, fue muy alta.
La votación significó una derrota aplastante para los candidatos de la vieja oligarquía, señala Botana, en los distritos donde el presidente ejerció el control de los comicios. En Santa Fe y Capital Federal resultaron ganadores los radicales, dando cuenta efectiva de las consecuencias de la implantación del voto secreto. Por el contrario, los conservadores se reivindicaron en Salta, Córdoba y Tucumán.
Santa Fe debía reemplazar a seis de sus doce diputados y tras el recuento de votos, le correspondieron cuatro bancas a la UCR, una a los autonomistas y una a la Liga del Sur. Para 1914, los radicales se quedaron con cinco y la Liga del Sur con dos de los siete escaños puestos a consideración del pueblo.
El 6 de mayo de 1913 el presidente Sáenz Peña abrió las sesiones del Congreso Nacional en su última intervención ante las instituciones de la República. En septiembre solicitará dos meses de licencia ante su ya deteriorado estado de salud y luego delegará el mando en el vicepresidente Victorino de la Plaza. No regresará a la función pública. Víctima de una afección neurológica, fue el único presidente que durante su mandato vivió en la Casa Rosada. Sáenz Peña falleció el 9 de agosto de 1914.
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El lunes 10 de agosto de 1914 La Capital despliega la noticia de la "inesperada" muerte del presidente, en licencia, Roque Sáenz Peña y destaca la "profunda impresión de duelo" que produjo / Archivo Histórico Diario La Capital.
El 2 de abril de 1916, se presentaron a elecciones tres fórmulas presidenciales y una lista de electores. Sobre 714 mil votos, ganó el binomio radical con Yrigoyen como candidato a presidente y Pelagio Luna a vice con 340 mil sufragios y 133 electores. Le siguieron la Concentración Conservadora con 153 y 69, el PDP con 122 y 65, la UCR (disidente) de Santa Fe con 28 y 19, y el PS con 66 mil votos y 14 electores. El 12 de junio la fórmula victoriosa fue proclamada y el régimen conservador llegaba a su fin.
Imagen de portada: Joaquín Lagos, director del Diario La Capital y nieto de Ovidio, y Lisandro de la Torre en una foto sacada en el Hipódromo del parque Independencia / Archivo Diario La Capital.
Bibliografía consultada
Álvarez, Juan (1943) Historia de Rosario (1689-1939). Universidad Nacional del Litoral. Santa Fe, Imprenta de la Universidad Nacional del Litoral.
Botana, Natalio (1977) El orden conservador. La política argentina entre 1880 y 1916. Biblioteca argentina de historia y política. Buenos Aires, Hyspamérica Ediciones.
Cecchini de Dallo, Ana María y Vittori, Gustavo (2015) Santa Fe en la gestación y desarrollo de la Argentina. Diario El Litoral, Junta Provincial de Estudios Históricos, y Ministerio de Innovación y Cultura de la Provincia de Santa Fe. Santa Fe, Espacio Santafesino Ediciones.
De Marco, Miguel Ángel y Ensink, Oscar (1978) Historia de Rosario. Museo Histórico Provincial de Rosario Dr. Julio Marc y Asociación Amigos del Museo Histórico. Santa Fe, Editorial Colmegna.
De Marco, Miguel (h, 1992) "Santa Fe: la manifestación más grande del progreso argentino (1880-1912)" en De Marco, Miguel Ángel et all. Historia de Santa Fe. Rosario, Librería Apis.
Luna, Félix (1999) Lisandro de la Torre. Grandes protagonistas de la Historia Argentina. Buenos Aires, Editorial Planeta.
Molinas, Ricardo y Barberis, Santiago (1983) El Partido Demócrata Progresista. Biblioteca Política Argentina. Buenos Aires, Centro Editor de América Latina.
Pasquali, Patricia (1992) "Hacia la democratización (1912-1930)" en De Marco, Miguel Ángel et all. Historia de Santa Fe. Rosario, Librería Apis.
Pérez, Alberto (2003) “La política mirada desde Rosario: “La Capital” y la ley Sáenz Peña” en La Trama De La Comunicación, 8, 95–101. Rosario, Facultad de Ciencia Política, Universidad Nacional de Rosario.