Después de dos años durísimos marcados por la pandemia de coronavirus, la crisis económica generada por el aumento de la inflación pone nuevamente en apuros a los clubes. "En poco tiempo, las instituciones atravesaron dos crisis muy importantes", advierte Raúl Bianchi, presidente de la Federación Santafesina de Clubes y secretario de la Asociación Rosarina de Entidades Deportivas Amateurs (Areda) y señala que actualmente el 85 por ciento del ingreso de los clubes se destina al pago de sueldos. Según señala, los costos de mantenimiento de las entidades deportivas crecieron un 120 por ciento durante el último año y, en paralelo, también aumentó la morosidad en el pago de las cuotas. "Los clubes se sostienen por la inventiva de sus dirigentes", asegura.
Areda agrupa a una centena de instituciones deportivas de la ciudad, casi un tercio de ellas ya centenarias. La asociación representa tanto a pequeños clubes de fútbol como a instituciones de la magnitud de Provincial o Gimnasia y Esgrima. Aún con estas diferencias de escala, de instalaciones y de cantidad de socios, algunos problemas que atraviesan estas instituciones son comunes. Entre otras, las preocupaciones económicas.
"Los clubes se mantienen por el pago de las cuotas de sus asociados y en épocas de crisis nos encontramos en una encerrona: con la inflación suben los costos que tenemos, pero no podemos trasladar ese incremento a los socios porque no podrían pagarlo", explica Bianchi.
Según analizan los dirigentes, en el último año el gasto de funcionamiento de las entidades deportivas se incrementó un 120 por ciento. El crecimiento de sus ingresos no estuvo a la par y, en muchos casos, la merma en el pago de las cuotas se empieza a sentir.
En palabras de Bianchi, "cuando una familia tiene que recortar gastos, la cuota del club es una de las primeras variables. Se empieza a pagar sólo la cuota de los chicos y se ahorra la de los adultos, que quizás no usan tanto el club", apunta. Si bien desde la entidad no tienen certeza sobre en qué porcentaje se incrementó la morosidad en el pago de las cuotas, sí subrayan que es un problema que empieza a afectar a las entidades, grandes o pequeñas.
Actualmente, señalan, el pago de sueldos representa el 85 por ciento de los costos de los clubes. "Si aumentan los sueldos, tenemos que aumentar la cuota societaria y en esta situación de crisis social es imposible trasladar esos incrementos", repasa Bianchi.
Sólo en el primer cuatrimestre de este año, las entidades deportivas tendrán que afrontar aumentos de salarios del 35 % (en paritarias se acordó una suba del 48 por ciento en tres tramos: 18% con el salario de abril, 17% con el salario de mayo y 13% con el salario de julio), del gas del 25 %, de agua del 40 % (la primera de tres subas, ya que en junio llegará un aumento del 30% y otro de 10% restante en septiembre) y de electricidad del 35%. Muchas instituciones pagan sólo la mitad de las boletas de agua y luz, pero no están exentas de estos incrementos.
El promedio de las cuotas de los clubes medianos apenas ronda los 2 mil pesos.
Obras y subsidios
Este invierno, tres clubes tradicionales de la ciudad no podrán abrir sus natatorios climatizados. Las comisiones directivas de Sportsmen Unidos, Rosarinos Estudiantil y Edison tomaron esa decisión ante la imposibilidad de afrontar las obras de infraestructuras necesarias para acondicionar estos espacios. Los socios se quedaron sin un lugar donde practicar natación y los clubes perdieron a sus deportistas.
No son las únicas instituciones que no pueden mejorar sus instalaciones. "Los presupuestos de los clubes no permiten actualmente grandes obras y las ayudas que se reciben del Estado son mínimas para las necesidades de las instituciones", apunta el dirigente de Areda.
La provincia destina fondos a los clubes a través del Consejo Provincial del Deporte (Coprode) y, en los últimos meses lanzó un programa para que las entidades puedan mejorar su iluminación. Nación también tiene un programa que se denomina "clubes en obras" y financia trabajos de infraestructura. Pero en más de una oportunidad los dirigentes advirtieron que los planes son insuficientes.
Las instituciones, que cumplen una función social imprescindible, ya venían envueltas en las dificultades que significó el cierre de la pandemia, ahora el crecimiento desmesurado de la inflación y la caída de ingresos de los sectores medios de la población, de donde proviene la mayoría de sus asociados, los pone otra vez al borde de la crisis.
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La imaginación al poder
"Los clubes se sostienen con la terrible inventiva que tienen sus dirigentes, aún en esta situación económica que atraviesa el país, que los encuentra complicadísimos", afirma Bianchi. Como ejemplo, enumera las múltiples actividades que permiten mantener saneada la economía de las entidades: desde eventos deportivos hasta polladas y ventas de pizza o empanadas. Todo ayuda.
Otras veces se asocian para no dejar de brindar servicios a sus asociados. Los clubes Nueva Era y Río Negro, ambos de zona oeste, ya no podían afrontar los costos de mantenimiento de sus piletas y la demanda del público no era tanta para mantener los dos natatorios abiertos. Así, firmaron un convenio para que los socios que tengan su cuota al día en cualquiera de las dos instituciones puedan acceder a la pileta.
"Hay que agudizar el ingenio para salir adelante", propone el dirigente. Las comisiones directivas de los clubes pueden dar cátedra de esto.