Los gastronómicos rosarinos viven una crisis con la recolección de basura. El servicio, en el que una sola empresa privada tiene una posición dominante, aumentó un 250% en el año, con un tremendo salto de 115% solo entre agosto y setiembre. Muchos ya dejaron de pagarlo y frente a la suspensión del servicio por mora, el resultado es que se acumulan residuos en los contenedores callejeros, que pronto comenzarán a colapsarse.
La historia comienza de esta forma: conforme a la ordenanza 8.335, los locales de más de 86 metros cuadrados están obligados a contratar recolección diferenciada. Esto representa a casi un 90% de los establecimientos de Rosario. La norma no impuso límites de precios máximos, ya que suponía que iba a ser un mercado de competencia, pero no es tal.
Hay cinco empresas, pero luego de muchos movimientos, Clean City quedó con el control del 80% del mercado, y las otras cuatro (que no tuvieron este nivel de incremento en las facturas) manejan solo el 20% restante, por lo que los comerciantes no tienen elección. "Se fueron al demonio con los precios. Hay un lío bárbaro porque no tenemos opción", graficó el dueño de un local del centro.
Los gastronómicos sospechan que, además de no tener capacidad operativa para competir, hay un acuerdo de no agresión. Los pequeños empresarios no tienen dónde irse, las demás firmas directamente no les cotizan si las llaman y además hay problemas en el servicio. "Tienen fallas en la recolección. No cumplen la periodicidad. Si necesitás que pasen a una hora, también es un problema. Son un monopolio, entonces hacen lo que quieren", se quejó un gastronómico de Pichincha.
La empresa venía imponiendo aumentos relacionados a la inflación, de tipo razonable. Pero en 2022 algo sucedió, y hubo un cambio brusco con un acumulado de 250%, con un salto de 115% el mes pasado. Por eso, los propietarios de bares y restaurantes decidieron no pagar más el servicio como forma de protesta. La contestación de la firma fue bombardear con mails con amenazas de mandar al Veraz a los deudores.
No es el único abuso que denuncian. "Antes de un feriado nacional me llamaron y me dijeron que la recolección ese día costaba 7.500 pesos más IVA. Si no lo aceptaba, me cobraban 3.500 pesos más IVA por la gestión administrativa de cambiarme el día", testimonió el dueño de un bar del corredor de Pellegrini.
Otro factor es la gran dispersión entre los valores que les cobran a diferentes establecimientos. Datos a los que accedió La Capital muestran que algunos pagan hasta diez veces mas que otros por el mismo volumen. Esto no tiene relación con la cantidad de desperdicios arrojados: dos locales que despachan ambos 1440 litros por semana, tienen tarifas de 31 mil y 46 mil pesos por mes, respectivamente.
El riesgo de este desbalance es que algunos dueños, enojados, comenzaron a tirar los residuos en los contenedores de la calle, que corren riesgo de colapsarse. Además, no son el único rubro (incluye a supermercados, pescaderías, entre otros) que poseen recolección diferenciada y tienen este inconveniente.
Fuentes de la Asociación Empresaria Hotelero Gastronómica de Rosario (Aehgar) informaron que tomaron el tema a partir de recoger quejas por el incremento sostenido de valores, realizaron las gestiones pertinentes frente al municipio con una mesa de gastronómicos y representantes del Ejecutivo donde se analizaron números, porcentajes de aumento y el análisis de los valores individuales.
La empresa, a pesar de varios pedidos, se rehusó a sentarse a discutir durante más de un mes y medio, accediendo finalmente a una reunión junto a autoridades de la cámara en la tarde de hoy para acercar posiciones a partir de la mediación del municipio, pese a que la ordenanza no le da las herramientas necesarias para poner un freno a la situación. En ese cónclave podrán resolverse las diferencias, o el conflicto podría tensarse aún más.