El fin de semana pasado no fue uno más para los Walker, que haciendo honor a su apellido (caminante, en inglés) llegaron desde San Martín de los Andes y Buenos Aires para conocer vida y obras de su antepasado Herbert Boyd Walker (1864/1910). Se encontraron con un legado de imponentes edificios públicos y privados -entre ellos la Facultad de Derecho de la UNR, los Tribunales federales y el ex Palacio Canals–, además de un pasaje en zona sur que lleva su nombre y un decreto del Concejo Municipal que acaba de declararlo pos mortem arquitecto distinguido de la ciudad, “por su vasta trayectoria y su aporte al patrimonio”.
Quien tiró de la punta del ovillo fue Silvia, la bisnieta de Herbert, como ella llama al prolífico inmigrante inglés que arribó a fines del siglo XIX a Rosario, contratado por la empresa que desarrolló el Ferrocarril Central Argentino. A los 24 años se instaló definitivamente, formó una familia y aquí descansan sus restos, en el Cementerio de Disidentes.
El empeño de la descendencia por buscar sus raíces contribuye a (re) conocer parte de una historia colectiva que podría pasar desapercibida o perderse con el tiempo y ahora se revaloriza. En ese sentido jugó un rol clave Basta de Demoliciones, grupo vernáculo de preservación del patrimonio arquitectónico, y en especial la activista Ana María Ferrini, quien impulsó la declaración del Concejo y acompañó a la familia en sus recorridos por la trama urbana. Una aventura que todavía no tiene escritos todos los capítulos, admite Silvia Walker, de oficio librera.
La mujer de 61 años se mudó desde Capital Federal a San Martín de los Andes, en Neuquén, hace dos décadas, justo cuando murió el papá y perdió el trabajo por la crisis de 2001. En 2017 acudió por recomendación de su hija a un curso de ancestrología, donde advirtió que sabía poco sobre el linaje paterno. Decidió entonces contactarse con un hermano del padre al que no veía desde que era niña. El tío le contó sobre su propio padre, León Alfredo Walker Parera, el menor de los cuatro hijos que Herbert tuvo con la rosarina Isabel Parera y Palacios tras contraer matrimonio en 1888, y le reveló que el arquitecto había construido una gran obra en Rosario. Ahora Silvia comprende con orgullo que el bisabuelo dejó aquí “lo mejor de sí”.
Pero antes de comprobarlo in situ, en un viaje a Inglaterra visitó la localidad de Huddersfield, entre Liverpool y Manchester. Conoció el lugar de nacimiento de este joven brillante y accedió incluso a su partida de nacimiento, lo cual la envalentonó para profundizar el encuentro con Rosario, a la que había visitado en la primaria sin tener idea de esta historia. La suya, la de la ciudad pujante que a la vera del Paraná crecía de la mano del puerto. Pandemia mediante, el fin de semana pasado Silvia llegó a la ciudad con su esposo, una de sus hijas, su hermano Jorge Guillermo de 63 años, la cuñada y una sobrina.
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Los Walker recibieron la distinción a Herbert de manos de la concejala Gigliani en el lobby del hotel Savoy, del cual su antepasado fue arquitecto consultor.
Los seis se alojaron en el hotel Savoy, de cuyo edificio Boyd Walker fue arquitecto consultor, y allí también recibieron a la edila Fernanda Gigliani, presidenta de la comisión de Planeamiento del Concejo, que les entregó una distinción a Herbert votada en la sesión del 4 de noviembre. A su vez Ferrini, de Basta de Demoliciones, a quien Silvia había conocido virtualmente por redes sociales a raíz de la labor de difusión que impulsa el grupo, los guió junto a otros referentes locales por barrios, residencias o solares donde alguna vez Boyd Walker edificó construcciones ya demolidas.
“Quedamos muy encariñados con Rosario, vamos a volver”, dice Silvia a La Capital. “Herbert eligió la ciudad y puso lo mejor de él. Nos preguntamos cómo pudo producir tanto si murió tan joven (a los 45 años) y con semejante calidad, también si tenemos más familiares que hasta ahora no encontramos. Para nosotros es un renacimiento saber de dónde venimos, nos da fuerza para seguir adelante”, asegura.
“Le debemos a este arquitecto construcciones como los antiguos Tribunales de Moreno y Córdoba, hoy la Facultad de Derecho; el edificio de los Tribunales federales, antes residencia de Eloy Palacios, tío de su esposa Isabel; el Palacio Canals, luego Palacio de la Salud y actualmente sede del Iapos”, aporta Ferrini y suma que Boyd Walker “fue arquitecto consultor del Savoy; proyectó Villa Hortensia (residencia de Nicolás Puccio); el Palacio Escauriza (hoy Sanatorio Norte); la casa de verano en Alberdi de Adela Carreras de Montes, ya demolida; las residencias de los Goyenechea, la de zona norte desaparecida; los talleres del FCA, la conclusión del túnel ferroviario de calle Sarmiento; el viejo cuartel de bomberos, actualmente la cárcel de calle Zeballos; la capilla del Cementerio de Disidentes; la Iglesia Metodista de Salta y Oroño; el salón principal de la iglesia San Patricio; chalets y residencias veraniegas en los barrios Alberdi y Saladillo; y viviendas particulares en bulevar Oroño y el centro”. La lista sigue y es extensa, abarca construcciones públicas y privadas, diversos lenguajes y posibilidades económicas de los comitentes.
“Desde Basta de Demoliciones habíamos solicitado que este profesional, que dio nombre a una cortada por decreto de 1977, fuera declarado arquitecto distinguido pos mortem, lo que fue posible gracias a la gestión de la concejala Gigliani. Entregamos la declaratoria a los hermanos Silvia y Jorge en el Savoy, junto con la partida de casamiento firmada por el párroco de la iglesia Santa Rosa (Mendoza al 1300), donde Herbert, de 20 años, e Isabel Parera, de 17, contrajeron matrimonio”, explica Ferrini.
La cosa no terminó allí. El fin de semana la comitiva recorrió en tiempo récord obras del centro; Villa Hortensia, donde funciona el Centro Municipal de Distrito Norte; el Cementerio de Disidentes, en zona oeste, y el pasaje Walker en bulevar Seguí al 2400, al sudoeste. “Herbert nos muestra cómo en breve tiempo una persona puede dejar un legado. Nos sorprendió cuán respetado es después de tantos años. Estamos abiertos a compartir esta información porque todavía hay huecos en la historia, intrigas”, cierra Silvia Walker y boga por “encontrar un equilibrio para que el desarrollo de las ciudades no atente contra la conservación de obras que son la base de nuestro pasado”.
Quiénes ganaron el concurso de fotos “Los altos de la peatonal”
La agrupación Basta de Demoliciones organizó meses atrás un concurso de fotografía sobre los detalles en altura de la peatonal Córdoba, que derivó en la presentación de 210 imágenes.
Por decisión unánime del jurado, integrado por los arquitectos Jorge Scilipotti y Martín Toye, en representación de la Peña Fotográfica Rosarina, y los fotógrafos Guillermo Turín Botello, por la Secretaría de Cultura de la Municipalidad, y Walter Covacevich, de Basta de Demoliciones, se declaró como primer premio la obra “Arrullo de paloma”, de Silvia Buonamico; como segundo premio “Córdoba y Corrientes”, de Walter Martino; y como tercer premio “Custodia de Náyade”, de Olga Báez.
Además se otorgaron menciones a Claudio Asigliano, José Brasesco, Eduardo Bodiño, Luis Fosco, Rubén Lezcano y Pablo Rodríguez. “La ceremonia de premiación se llevará a cabo el jueves 2 de diciembre a las 19 en el Museo de la Ciudad, además todas las fotos presentadas al concurso serán expuestas públicamente”, anunció Ana María Ferrini.