Miedo a volar: se incrementan los casos en la era de la ansiedad
El 30% de los pasajeros siente temor al subir al avión, o incluso días antes. Charla con Claudio Plá, médico psiquiatra, que dicta cursos para volar tranquilos
25 de enero 2026·09:00hs
Estrés, angustia, miedo. Sensaciones que se disparan en algunas pesonas que deben subir a un avión
En Landman, una de las series más vistas de Paramount, que se desarrolla en Texas, hay una abogada de temperamento enérgico, decidida, capaz de negociar contratos multimillonarios y otras situaciones complejas en el duro mundo del petróleo. Sin embargo, Rebecca Falcone, la mujer que parece que lo controla todo, no puede con los aviones: tiene miedo a volar. Una condición que afecta al 30 por ciento de los pasajeros y que se profundiza en tiempos de tanta ansiedad global.
El abanico de temores al subir o pensar en subir a un avión, va desde los más leves al pánico, y no tiene que ver necesariamente con la personalidad sino con la historia individual. Por eso, para "destrabarlo" existen un montón de recursos, siempre guiados por un profesional para que sean eficaces, y que no pueden soslayar cuestiones que son propias. Sin embargo hay "escenas" que se repiten.
Así lo reflejó a La Capital Claudio Plá, un médico psiquiatra y psicoanalista, especialista en aerofobias, pionero en ofrecer cursos en el país para vencer el miedo a volar, y creador de un método que ha ayudado a miles de pasajeros a superar esta condición. Aunque hay consultas durante todo el año, en diciembre, enero y febrero se multiplican.
¿Cuáles son las dudas y planteos más frecuentes de quienes sufren un proceso de ansiedad o paralización cuando tienen que emprender un viaje aéreo? ¿Es necesaria la medicación? ¿A qué está ligado el miedo a volar?
rebecca aviones
Consultan más niños
¿Es un miedo que se hereda? La pregunta surge a raíz de que el médico psiquiatra comentó que personas de todas las edades buscan ayuda, pero que cada vez se suman más niños. "Son chicos de 8, 9, 10 años. Lo que pasa es que son como esponjas, absorben todo y en general alguno de los padres tiene miedo a volar, y aunque lo disimulen, ellos lo captan. También ven muchas cosas en redes sociales", reflexionó Plá.
Además, dijo, "hoy hay demasiados niños y adolescentes estresados, sobrecargados de actividades y presiones, pendientes del celular, y eso genera que haya más ansiedad porque no tienen espacios para relajarse", analizó el médico, en el contexto de comprender esta situacón.
Aeropuerto primer vuelo 2
El primer vuelo comercial tras la reinauguración del Aeropuerto Internacional Rosario (AIR) llegó a las 00.08 del lunes 29 de diciembre de 2025 con un servicio directo de Copa Airlines desde Panamá.
Foto: X/@gustavopuccini.
Las consecuencias
El especialista, titular de Poder Volar, un curso que comenzó de manera presencial hace 30 años y que ahora puede hacerse online, trabajó en Aerolíneas Argentinas y allí descubrió la cantidad de gente que sufría momentos realmente feos antes de tomar un vuelo, e incluso fue testigo de aquellos que directamente cancelaban el viaje. Trabajos perdidos, vacaciones frustradas, visitas a familiares que quedaban truncas por ese temor extremo que paraliza.
El experto supo tener un local en Ezeiza en el que recibía consultas personales. "Ha venido a verme gente que ya había despachado las valijas y no quería volar", expresó.
Las consultas aumentan en la "era de la ansiedad", afirmó Plá, empujadas por un montón de razones, entre ellas, el cambio climático: "La gente piensa que el avión se va a mover más y aunque eso es posible, también está claro que las medidas de seguridad son mayores, que hay sistemas mucho más eficaces que hace décadas como la estación meteorológica del aeropuerto, los controladores aéreos más capacitados, los satélites que actualizan la meteorología y los aviones que tienen un radar en su nariz".
Y aunque los datos ayudan a "ubicar" a la persona, cuando el miedo se instala es muy difícil que alguien viaje tranquilo si no recibe ayuda profesional. "Incluso, las preocupaciones no están ligadas a los accidentes aéreos, que han bajado mucho. En todo 2017 no hubo accidentes de aviones comerciales, por ejemplo, ni los hay desde hace tiempo en las líneas que viajamos habitualmente los argentinos pero el temor no baja. Por supuesto, cuando hay algún accidente, el problema se agudiza".
"Suelen plantearme que no tienen problema en viajar si el avión no se mueve. ¡Pero el avión siempre se mueve! Si vas a Estados Unidos o a Europa, o al sur argentino, las turbulencias aparecen. Pero todo depende del punto de vista y las sensaciones individuales: muchas veces me cuentan que han pasado experiencias terribles cuando la turbulencia en realidad no ha sido severa", expresó el médico.
Turbulencias y despegue
En la lista de los temores más frecuentes están: las turbulencias, el momento en el que se ingresa al avión, el despegue o que la nave choque "contra algo", entre otras.
"En el despegue se ha incrementando el miedo de personas con alta sensibilidad, las denominadas PAS, que tienen mayor sensibilidad a los ruidos, a las vibraciones, situaciones que los sacan de cuadro: lo viven como si estuvieran dentro de un proyectil que va a estallar".
Plá comentó que no hay que minimizar ningún caso y que todos los temores deben ser escuchados y tenidos en cuenta para que finalmente ese individuo pueda viajar tranquilo.
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El encierro
Cualquier persona que haya tenido alguna situación de pánico en un lugar cerrado va a tener esa misma vivencia o parecida al subir al avión. "Es el momento en el que no hay la misma ventilación que en vuelo y esa sensación de falta de aire, que es subjetiva porque aire hay, despierta una angustia tan grande en algunos que quieren bajarse. De hecho, hay quienes se bajan, con todo lo que eso implica", dijo. "Recuerdo una familia que había planeado su viaje a Disney, con los chicos, toda una experiencia, un esfuerzo... y uno de los adultos no pudo de ninguna manera subir al avión y las vacaciones se frustraron. Luego sobreviene la culpa, un malestar enorme, no son cosas menores, son historias traumáticas", expresó el profesional.
"El modo en el que se viaja actualmente donde hay menos distancia entre un asiento y otro y te sentís como ganado, tampoco ayuda. Obviamente los que viajan en Business y Primera la pasan mejor, más cómodos, y el confort ayuda. Pero la mayoría de la gente va en Economy (o clase turista). Si el vuelo es largo, de más de 8 horas, las cosas ya se ponen más difíciles para algunos. A Miami son justamente 8 horas, 12 a Madrid, destinos frecuentes para los argentinos, y en ese tiempo el malestar aumenta por la incomodidad, porque no podés estirar bien las piernas, en fin, todo eso atenta contra los que temen volar".
"Pero insisto en que todo es subjetivo, hay personas que se acomodan como sea y la pasan bien y otros que se ven muy afectados por todos los estímulos. Son diversas formas de ver la realidad", expresa.
"Para quien lo sufre aunque logre volar o para quien ni siquiera puede subir se desata una pequeña catástrofe psicológica: sentimientos colaterales, vergüenza, golpe a la autoestima", puntualiza. "Por eso es importante prepararse, pedir ayuda, no buscar soluciones mágicas como tomar algo que me prestó un amigo o un familiar, porque un medicamento mal indicado o tomado en el momento incorrecto puede profundizar el problema".
Gillespi, el músico, tenía mucho miedo a volar. "Lo cuanto porque él lo ha dicho muchas veces, incluso hemos dado notas juntos. Cuando estaba de gira por el país, la banda iba en avión y él salía un día o dos antes en auto, con todo el desgaste que eso implica. Lo pudo superar, como muchos", contó Plá.
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Viajar con niños puede ser una experiencia entretenida aunque requiere paciencia y creatividad.
El rol del estrés y el desamparo
El estrés que vivimos a diario no colabora. "El pánico es un gran englobador de diversos modos de ansiedad. Por ejemplo, quien tuvo alguna situación muy estresante o soporta cada vez menos estar en lugares con mucha gente, seguramente tendrá miedo a volar. Salir de los espacios conocidos, perder el control, no saber cómo pedir ayuda se van enlazando como un espiral..."
El viajar solo también es un dato a tener en cuenta. "Hay personas que pueden volar más tranquilos si van con su pareja, con sus padres, pero solos se les complica. Es que viajar sin la compañía de alguien cercano reactiva vivencias de desamparo, de estar perdidos en el aire, no tener donde apoyarse...es un juego mental complejo", destaca. "Los miedos del adulto son miedos de niños, reactivados. El miedo a morir, de enfrentar lo desconocido es aquel miedo al cuco, que no sabíamos cómo era ni que forma tenía y encima nos iba a castigar y hacer algo terrible".
Plá rememoró su propia experiencia. "Mi padre fue uno de los fundadores de la compañía Noblex, y tenía que volar seguido, incluso a Japón. Estoy hablando de la década del 60. El era un amante del tango y de Gardel, y resulta que el músico había muerto en un accidente de avión, y eso lo había afectado muchísimo. Era un época en la que los viajes en avión eran difíciles. El tema es que me transmitió ese miedo atroz. Por las vueltas de la vida terminé trabajando en Aerolíneas y ahí decidí, por mi formación profesional, que podía ayudar a superar ese miedo".
Los medicamentos
En ocasiones, además de trabajar desde lo psicológico es preciso recurrir a medicación, pero no cualquier droga, ni en cualquier momento. "Tenemos fármacos ansiolíticos y otros como los hipnóticos, pero deben ser recetados y pensados en el marco de las necesidades de la persona y no es lo mismo tomarlo media hora antes de viajar que varios días antes. Las dosis deben ser establecidas por un profesional".
"El 50 por ciento de quienes suben a un avión, sea por el miedo, porque tuvieron que esperar mucho entre un vuelo y otro, porque le demoraron la salida, toma algo para calmarse, la mayoría de las veces es automedicación", dijo el especialista.
Las soluciones
Poder Volar es un método desarrollado por Claudio Plá, luego que resolviera su propio miedo a volar. Ha asistido a miles de pasajeros cada año para que superen ese temor. A través de una charla, de la entrega de material audiovisual y escrito específico y asesoramiento personal, dependiendo de cada situación, "con mi equipo les damos apoyo a quienes desean superar el miedo a volar", contó.
"Recibo gente de Argentina pero también de un montón de lugares del mundo. Suelen tomar el curso personas que ya han postergado muchos vuelos, la han pasado muy mal antes, durante y después del viaje, los que han sufrido situaciones realmente estresantes y hasta se han resignado. Pero luego, por el boca a boca, o buscando información en internet se encuentran con que es posible trabajar este miedo, de manera grupal o individual", señaló el profesional.
El curso es para quienes no han volado nunca, para los que vuelan mal, para los que han evitado subirse a un avión y para aquellos que desarrollaron fobias complicadas. Más info en www.podervolar.org
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