Trinche Carlovich

Roberto Settecase y aquel gol errado tras un pase del Trinche

"Me diste un ladrillo, te devolví una pared y le pegaste con el diario", le dijo Carlovich luego de errar el gol

Miércoles 13 de Mayo de 2020

El domingo pasado se viralizó el video de una final de 1988 de la Liga Adrián Béccar Varela entre Argentino y Lambert, ambos clubes de Monte Maíz, provincia de Córdoba. En ese compacto se lo ve jugando al Trinche Carlovich en Argentino, quien además de convertir un gol metió una asistencia a lo Riquelme que insólitamente no terminó en gol puesto que su compañero, tras hacer todo bien e incluso gambetear al arquero, falló el tiro del final por el estado de la cancha y se convirtió en una especie de antihéroe de esta película. El protagonista de esta involuntaria historia es Roberto Settecase, quien alcanzó a ser parte del plantel de Rosario Central campeón en el Nacional 1980, aunque recién debutó en 1981 y desde hace 5 años está trabajando en el fútbol profesional de Bolivia donde en 2016, con The Strongest le ganó en Brasil al San Pablo de Edgardo Bauza y se convirtió en el primer equipo boliviano en ganar en Brasil en la Copa Libertadores.

Como futbolista alcanzó a compartir la zaga central con Edgardo Bauza y en esa final en Monte Maíz jugó de lateral por derecha y a pesar de no ser ningún negado con la pelota, ya que tenía una muy buena pegaba, quedó inmortalizado en esa foto donde no pudo culminar una obra maestra del Trinche.

¿Cuántas personas te llamaron y qué sensaciones tuviste cuando apareció ese video del Trinche?

Uff, un montón. La verdad que desconocía la existencia de este video. La sorpresa fue el domingo cuando estaba sentado mirando TV y en el grupo de whatsapp de preparadores físicos que tenemos donde está entre otros el Turco Jozami suben este video que dice "El Trinche en Córdoba”. A partir de ahí al rato se empezó a viralizar y por distintas redes sociales muchos conocidos lo empezaron a compartir y comentar este partido.

¿Qué recordás puntualmente de esa jugada donde tras hacer lo que manda el manual del marcador de punta puesto que rompiste líneas erraste un gol imposible?

Recuerdo todo. Fue una final contra Lambert en 1988. Fue muy comentada esa jugada y el Trinche siempre me cargaba. Recuerdo que anticipo una pelota, domino el balón, hago un pase entre líneas con cara externa que salió bastante fuerte y le va a Carlovich a la altura de la cadera. Pero el Trinche con la calidad que tenía y esa sutileza bárbara la pudo dominar igual. Rompo líneas picando al vacío y él me mete una pelota magistral típico de crack. La lectura que tenía del juego te permitía jugar sabiendo que te iba a tirar la pelota al pie. Paso al arquero con un gambeta larga pero se me abre mucho la pelota y veo que los defensores se van cerrando. Por lo cual lo que intento hacer es cruzarla de zurda al segundo palo. Pero las canchas no eran lo que son ahora. No le pude pegar cruzado y en vez de pegarle con la cara interna me pica mal y la agarro con el empeine del pie y pega en el palo.

¿Te dijo algo el Trinche?

Viajábamos juntos y nos reíamos. Son esos bloopers del fútbol que no se pueden creer y que a todos nos pasó una vez. Uno se siente tan seguro que la pelota va a entrar y después no sucede. Después del partido me dijo riéndose: "Me diste un ladrillo, te devolví una pared y le pegaste con el diario”.

¿Pudieron salir campeones?

No. En la ida empatamos 1 a 1 con ese gol de Carlovich. El Trinche no pudo jugar por un problema familiar la revancha. En la vuelta a mí me expulsaron a los 20 del primer tiempo. Hubo un arbitraje extraño que generó disturbios. Ibamos 1 a 1 y nos hicieron el segundo gol sobre la hora. Lambert tenía buenos jugadores y había grandes jugadores en la región. Los dos clubes tenían poderío económico y unas instalaciones espectaculares.

¿Cómo era Carlovich como persona?

Era muy callado. Muy buena persona. No era de estar mucho con el grupo. Era más bien solitario y estaba con sus revistas. Vos te acercabas a charlar con él y era muy macanudo y te aconsejaba y te atendía de primera. Pero no era de llegar y de sentarse si había un grupo jugando a las cartas. Fue su último año en el fútbol. Yo lo conocí con 42 años. Quizás la edad te aplaca un poco. Eso sí. Era muy positivo para el grupo. Su trayectoria era muy conocida y cuando estaba dentro de la cancha lo ratificaba con su manera de jugar. Era un tipo bárbaro, excepcional. Es difícil describirlo ya que era especial. Era un bohemio del fútbol, un típico jugador de potrero por su técnica y su habilidad, pero con una lectura y un panorama para jugar que lo hacía tener una jerarquía extraordinaria. Lo más importante para él era ponerse los botines el domingo para ir a jugar al fútbol, que era lo que más disfrutaba.

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