El Monumento a la Bandera en Rosario estuvo diez años desnudo y tapado con maderas. La Nación debía hacerse cargo de las obras pero pateó durante tres gobiernos la pelota. En el fondo, es mentira que el Ejecutivo centralista lo sienta como un símbolo del país. El más grande e importante, por cierto.
Si ni siquiera los presidentes han venido todos los 20 de junio para el Día de la Bandera, en lo que debería ser una parada patria inamovible. No lo ven así, y por eso la desidia burocrática inmovilizó la restauración. Total, Rosario siempre estuvo lejos...
Años tapiado, con un obrador a los pies de un punto turístico por excelencia, con dos baños químicos a la vista y vallas cortando el paso. Ya no sucederá.
Pullaro y el Monumento
El Gobierno de Santa Fe vio la necesidad de una obra, pero también una oportunidad política. Estaba ahí a mano y, con un poco de decisión y astucia, logra mucho. Más que desnudez vio desamparo, y éste en la política es sinónimo a un vacío a llenar.
En rigor, al hacerse cargo de la restauración logró converger en varios aspectos políticos que le suman a su recorrido y también a su narrativa.
En primer lugar, suplen lo que se describe al inicio de la nota: honran el símbolo patrio que el abandono bastardeó. “Demostramos querer a Rosario”, deslizan en la Casa Gris.
Es una demostración más de la fuerte inversión de la provincia en la ciudad, sobre todo en la zona histórica y turística. La necesidad de retener Rosario por parte de Unidos también juega con esta obra.
pullaro monumento
El Monumento Nacional a la Bandera estrenará sus refacciones con el gobierno de Maximiliano Pullaro.
En términos políticos, asumen un problema que no tenía respuestas, aunque no era de su responsabilidad, poniendo por delante la necesidad. La otra opción era quedarse reclamando, probablemente en vano, demostrando impotencia y no soluciones. “Nos hacemos cargo y no nos borramos”, sueltan.
Por supuesto, en cuanto al combustible político, le sirve para contrastar con la Nación. “Arreglamos lo que ustedes abandonaron”, podrán decir. Incluso, la provincia y el plan político del gobernador demuestra que lo puede hacer sin depender del otro, en este caso la Nación, que eventualmente puede ser un oponente electoral.
La Casa Gris destinó más de $4.000 millones para la finalización. Acá hay un tema a debatir: por qué deberían hacerse cargo las arcas provinciales, ergo los santafesinos, de algo que le corresponde a la Nación. Una respuesta que ensayan no oficialmente es que el costo es bajo para la importancia de esa solución.
A su vez, en el marco de su estrategia de gestión de poner a la obra pública como uno de los pilares detrás de la seguridad, se trata de una obra visible y palpable para la ciudadanía. "Lo hicimos en tiempo y forma, algo no menor en este caso", agregan en la provincia.
Lo que por ahora expresan públicamente, mientras preparan todo un acto celebratorio para el 17 de junio, es “estar a la altura”, que a su vez es decir que los otros no lo están.
“El gobierno santafesino demostró estar a la altura de este monumento histórico para los argentinos y, particularmente, los rosarinos”, dijo el ministro de Obras Públicas, Lisandro Enrico. En conclusión, Pullaro arma su Monumento.