La brecha también aparece al observar la cantidad de personas afectadas. El 13,2% de los clientes bancarios santafesinos registraba pagos atrasados, mientras que entre quienes se financiaron mediante billeteras virtuales el porcentaje ascendía al 32,1%. Es decir, casi uno de cada tres usuarios de estas plataformas estaba en situación irregular.
Los datos forman parte de un informe elaborado a partir de los registros de la Central de Deudores del Banco Central de la República Argentina (BCRA), que examinó el endeudamiento de familias y empresas en bancos, entidades financieras, billeteras virtuales y compañías fintech.
Santa Fe frente al mapa nacional de la morosidad
El ratio de morosidad mide qué parte del dinero prestado presenta atrasos superiores a los 90 días. Se obtiene al dividir el saldo de los créditos en situación irregular por el total de la cartera otorgada.
En Santa Fe, el indicador del 12,4% significa que algo más de 12 pesos de cada 100 financiados se encuentran en proceso de incobrabilidad. Es una proporción considerable, aunque inferior a la observada en buena parte del país.
Entre las provincias relevadas, sólo La Pampa, con una mora del 9,1%, y la ciudad de Buenos Aires, con el 10,1%, presentaron ratios más bajos que Santa Fe.
La distancia con las jurisdicciones más comprometidas es amplia. La Rioja llegó al 22,8%, diez puntos porcentuales por encima de Santa Fe. San Luis alcanzó el 20,1%, Catamarca el 20% y tanto Santa Cruz como San Juan registraron un 19,8%.
Esto significa que el peso de la deuda irregular sobre el total del crédito es entre un 60% y un 84% mayor en esas provincias que en Santa Fe.
La comparación regional también favorece a la provincia. Entre Ríos presentó una morosidad total del 12,6%, apenas dos décimas por encima, mientras que Córdoba alcanzó el 12,9%, cinco décimas más.
Una de cada cuatro personas con crédito tiene atrasos
El porcentaje de deuda en mora no debe confundirse con la proporción de personas que registra incumplimientos. Mientras el primer indicador mide el dinero comprometido, el segundo muestra cuántos usuarios tienen pagos atrasados.
En Santa Fe, el 24,9% de los deudores se encontraba en situación irregular. La cifra es una de las más bajas del mapa nacional presentado por el informe, aunque implica que prácticamente una de cada cuatro personas con financiamiento dejó pasar más de tres meses sin cumplir alguna obligación.
La ciudad de Buenos Aires presentó el porcentaje más bajo entre las jurisdicciones detalladas, con un 16,4% de deudores morosos. Le siguió La Pampa, con el 21%.
Santa Fe quedó por encima de ambas, pero mostró una situación más estable que Entre Ríos, donde los atrasos afectaban al 25,7% de los deudores, y Córdoba, donde llegaban al 26,9%.
La diferencia es todavía mayor frente a las provincias más comprometidas. En San Juan, el 37,4% de las personas con crédito estaba en mora; en La Rioja, el 36,9%; en Catamarca, el 36,2%; y en San Luis, el 35,6%.
En otras palabras, mientras en Santa Fe uno de cada cuatro deudores registraba incumplimientos, en varias provincias del oeste argentino la proporción se acercaba a cuatro de cada diez.
Las billeteras virtuales agravan el cuadro en Santa Fe
La comparación por tipo de prestamista muestra que las principales dificultades no están concentradas en los bancos, sino en las billeteras virtuales y las empresas fintech.
En Santa Fe, la morosidad bancaria se ubicó en el 9,3%, por debajo del 10,6% de Córdoba, pero por encima del 8,5% de Entre Ríos. La Pampa registró el nivel más bajo entre las jurisdicciones detalladas, con un 6,5%, mientras que La Rioja encabezó el indicador con el 17,5%.
En las billeteras virtuales, Santa Fe presentó una mora del 24,2%. Aunque el porcentaje duplica ampliamente el nivel bancario provincial, resulta menor al de la mayoría de las jurisdicciones incluidas en el informe.
San Juan llegó al 31,9%, Santa Cruz al 31,8% y San Luis al 31,2%. La Rioja alcanzó el 29,4% y Catamarca el 27,4%. Entre Ríos también superó a Santa Fe, con el 26,2%.
Córdoba, en cambio, presentó un nivel inferior, del 21,9%, y La Pampa se ubicó en el 22,6%. La ciudad de Buenos Aires tuvo una tasa del 24,8%, seis décimas por encima de Santa Fe.
La cantidad de usuarios afectados confirma esa diferencia. En Santa Fe, el 13,2% de los deudores bancarios estaba en mora, frente al 32,1% de quienes habían tomado crédito mediante billeteras virtuales.
Entre Ríos presentó una proporción menor de morosos bancarios, del 11,5%, y un porcentaje similar entre los usuarios de billeteras, del 31,4%. En Córdoba, los atrasos alcanzaron al 17,1% de los clientes bancarios y al 29,4% de los usuarios de plataformas digitales.
San Juan mostró el cuadro más delicado en billeteras virtuales: el 41,2% de sus deudores tenía pagos vencidos. En San Luis la proporción fue del 38,9%, en La Rioja del 38,3% y en Catamarca del 36,6%.
La Rioja, San Luis y Catamarca lideran la mora
La Rioja quedó al frente del ranking con una irregularidad total del 22,8%. La mora alcanzó el 17,5% en los bancos y el 29,4% en billeteras virtuales. Además, el 36,9% de sus deudores acumulaba atrasos.
San Luis ocupó el segundo lugar, con una morosidad total del 20,1%. El incumplimiento fue del 15% en el sistema bancario y del 31,2% en las plataformas financieras. La proporción de personas afectadas llegó al 35,6%.
Catamarca registró una mora total del 20%, distribuida entre un 16,3% en los bancos y un 27,4% en billeteras virtuales. El 36,2% de quienes habían tomado financiamiento estaba en situación irregular.
Santa Cruz y San Juan compartieron un ratio total del 19,8%, aunque con diferencias en la cantidad de deudores afectados. En Santa Cruz, el 31,2% tenía atrasos, mientras que en San Juan el porcentaje subía al 37,4%.
En comparación, el 12,4% de morosidad total y el 24,9% de deudores en falta ubicaron a Santa Fe considerablemente por debajo de estas cinco provincias.
La Pampa y CABA, con los niveles más bajos
La Pampa presentó la tasa de morosidad total más baja, con un 9,1%. El incumplimiento fue del 6,5% en los bancos y del 22,6% en las billeteras virtuales. El 21% de sus deudores registraba atrasos.
La ciudad de Buenos Aires quedó segunda, con una mora total del 10,1%. El ratio fue del 8,6% en entidades bancarias y del 24,8% en plataformas digitales. A nivel de personas, sólo el 16,4% estaba en situación irregular.
Santa Fe quedó 3,3 puntos porcentuales por encima de La Pampa y 2,3 puntos arriba de la ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, mostró mejores indicadores que Entre Ríos y Córdoba, además de una distancia marcada respecto de las provincias de Cuyo y el noroeste con mayores dificultades.
La morosidad bancaria llegó al nivel más alto en dos décadas
El mapa provincial forma parte de un deterioro generalizado del crédito en la Argentina. En mayo de 2026, la morosidad con entidades financieras, principalmente bancos, alcanzó el 7,6% y superó los registros de las últimas dos décadas.
El indicador acumuló 19 meses consecutivos de aumentos desde noviembre de 2024. En ese período pasó del 1,5% al 7,6%.
El impacto fue mucho más fuerte en las familias que en las empresas. La irregularidad empresarial subió del 0,7% registrado a comienzos de octubre de 2024 al 3% en mayo de 2026. Entre los hogares, en cambio, escaló del 2,5% al 12,3%.
Para encontrar niveles de morosidad familiar bancaria superiores a los actuales es necesario remontarse a la crisis de 2001. El máximo de aquel período se produjo en septiembre de 2003, cuando el indicador llegó al 32,7%.
Préstamos personales y tarjetas concentran los atrasos
El deterioro de la situación financiera de las familias se concentró en dos herramientas: los préstamos personales y las tarjetas de crédito. En abril de 2026, último dato disponible para esa discriminación, ambos instrumentos explicaron el 73% del saldo irregular de los hogares.
La cartera morosa de préstamos personales llegó a $3,2 billones, mientras que las deudas impagas con tarjetas de crédito alcanzaron los $2,8 billones.
La tasa de mora de los préstamos personales saltó del 3,3% en octubre de 2024 al 14,9% en abril de 2026. En las tarjetas, el incumplimiento pasó del 1,6% al 12,5% durante el mismo período.
Récord de incumplimientos en las billeteras virtuales
Las dificultades son todavía más pronunciadas entre quienes recurrieron a proveedores no financieros de crédito. La morosidad familiar con billeteras virtuales y empresas fintech pasó del 7,3% en noviembre de 2024 al 29,6% en mayo de 2026.
Ese nivel superó el récord del 27,1% alcanzado en mayo de 2020, en plena parálisis económica por la pandemia. El registro estadístico de estas operaciones comenzó en 2018, impulsado por la expansión de las aplicaciones financieras.
Al sumar bancos y billeteras virtuales, la morosidad de las familias se ubicó alrededor del 15,5% en mayo de 2026.
Las plataformas suelen partir de niveles de mora más elevados porque aplican tasas de interés superiores a las bancarias, en parte para cubrir el mayor riesgo de incobrabilidad.
La evolución de ambos sistemas aparece estrechamente ligada. Entre diciembre de 2023 y febrero de 2026, el coeficiente de correlación entre la morosidad familiar bancaria y la registrada en billeteras virtuales alcanzó 0,993, un nivel que refleja un deterioro prácticamente simultáneo.
Cuántos deudores morosos hay en la Argentina
En mayo de 2026 había 20,9 millones de personas con deudas registradas en bancos o billeteras virtuales. De ese total, 5,8 millones se encontraban en situación irregular.
Las billeteras virtuales concentraban la mayor cantidad de incumplidores. Unos 3,4 millones de personas tenían deudas morosas exclusivamente con estas plataformas, más de la mitad del total.
Otros 1,3 millones registraban atrasos sólo con bancos y 1,1 millones mantenían deudas irregulares en ambos sistemas.
En febrero de 2024, antes del comienzo de la escalada, había 3,3 millones de morosos. En poco más de dos años, la cantidad aumentó un 76% y alcanzó los 5,8 millones.
Los deudores morosos exclusivamente bancarios pasaron de 600 mil a 1,3 millones, una suba del 104,3%. En las billeteras virtuales, el número saltó de 1,5 millón a 3,4 millones, con un incremento del 129,6%.
La cantidad total de personas endeudadas creció a un ritmo mucho menor: pasó de 19,4 millones a 20,9 millones, un avance del 8,1%.
Dentro de ese universo, los usuarios que operaban solamente con bancos disminuyeron de 9 millones a 7,3 millones. En paralelo, quienes tenían financiamiento tanto bancario como de billeteras virtuales aumentaron de 5,5 millones a 7,2 millones, mientras que los usuarios exclusivos de plataformas digitales subieron de 4,8 millones a 6,4 millones.
La búsqueda de crédito se desplazó así hacia las billeteras virtuales, mientras los bancos redujeron su cartera de clientes. Al mismo tiempo, una proporción creciente de quienes continuaron dentro del sistema bancario cayó en situación de incumplimiento.