En plena cuenta regresiva para la asunción de Javier Milei en la Presidencia, el reloj también empieza a correr para llenar todos los casilleros del dispositivo del Estado y armar el esquema de poder con el que contará el libertario en el Congreso nacional. Por estas horas hay varias pujas que se libran en simultáneo, pero una es la que sobresale y tiene como protagonistas a Mauricio Macri y Patricia Bullrich. El fundador del PRO no coincide con la estrategia en solitario que desplegó su ex ministra de Seguridad (que suena para ocupar el mismo cargo a partir del 10 de diciembre) y se inclina por un acuerdo global que sostenga la gobernabilidad del inminente mandato de La Libertad Avanza (LLA).
“Mauricio nunca habló de cargos. Siempre puso como eje principal la gobernabilidad antes de discutir los puestos”, blanqueó esta tarde a La Capital una alta fuente del PRO, que mixtura lealtades a las dos principales referencias partidarias.
El sinceramiento de esa relación mantiene al PRO en un estado de máxima tensión y con una resolución incierta. A diferencia de lo que ocurre con Bullrich, quien tiene contacto casi diario con Milei o su hermana Karina (esta mañana pasó por el búnker del hotel Libertador), Macri perdió la comunicación con el presidente electo y amaga con correrse definitivamente de las negociaciones. Ponen como fecha límite para retomar el diálogo el sábado o el domingo. El cronómetro corre y ya no habrá más tiempo, aseguran en las filas amarillas.
Bullrich está decidida a ocupar un rol preponderante en el gobierno de Milei, pero sin seguir las instrucciones que bajó Macri cuando el domingo 19 de noviembre las urnas dieron ganador a Milei. La idea era negociar en bloque, pero la ex candidata presidencial de Juntos por el Cambio (JxC) se cortó sola. Puede volver a recalar en el Ministerio de Seguridad o en alguna otra área de gobierno, pero sin obedecer los lineamientos del colectivo PRO.
El mensaje
“No me someto a Macri”, le escribió Bullrich anoche a la periodista Viviana Canosa cuando, desde La Nación+, estaban analizando las negociaciones entre Milei y los líderes del PRO para conformar el nuevo gabinete.
La rebeldía de Bullrich con su jefe de partido puede que vaya más allá por una cuestión de cargos, sino por un pase de facturas por el rol sinuoso que tuvo Macri con ella en la campaña electoral que la terminó relegando del balotaje, cuando disputaba el mismo universo de votantes con Milei.
En esa estrategia global que involucra más la “gobernabilidad que los cargos”, la puja central está dada en las autoridades parlamentarias, sobre todo en la Presidencia de Diputados. La idea de actuar en bloque le daba más fuerza para imponer el nombre de Cristian Ritondo para la titularidad de la Cámara baja.
Sin embargo, Guillermo Francos, el designado ministro del Interior, se inclina en ese lugar clave a Florencio Randazzo, que permitiría tener de aliado de La Libertad Avanza al cordobés Juan Schiaretti, que a su vez juntaría a sectores del peronismo no tan alineados con Unión por la Patria.
En el PRO sacan cuenta y los números no cierran. Si se aplica la matemática pura, el cordobesismo sólo aportaría cinco diputados propios, contra los 51 que engrosan las filas del macrismo.
“Por los tiempos que se vienen, hay que tener mucha gente en la trinchera porque va a ver quilombo en serio. Por eso nosotros estamos hablando de gobernabilidad, y eso lo podemos garantizar nosotros”, enfatizó la misma fuente del PRO consultada por este diario.
Con la autonomía mostrada hasta ahora por Bullrich, más el diálogo cortado entre Macri y Milei, el PRO entró en un estado deliberativo y la espera de una señal concreta del presidente electo hacia sus principales aliados en el camino que transitaron hasta el balotaje.
“Esperamos el llamado. No tiene que pasar de este fin de semana”, cerró el vocero partidario.