Agustín Rossi dijo un “sí juro” tan firme que se escuchó hasta en el último rincón del amplísimo Museo del Bicentenario, adjunto a la Casa Rosada, desbordado de invitados, funcionarios, amigos y militantes. Y se convirtió formalmente en el nuevo jefe de Gabinete de ministros. Segundos antes, el presidente Alberto Fernández, que le tomó juramento, se salió del libreto formal y escueto de la ceremonia para prodigarle una seguidilla de elogios y reconocimientos: “un amigo que nunca se fue (y que otra vez está volviendo), siempre estuvo cerca”, por aquella frase rockera que alude a Rosario.
“Vas a estar pegado a mi despacho, querido amigo”, elogió otra vez el presidente. Rossi, para Alberto, un “inolvidable amigo”, fue la excusa perfecta para evocar la figura del fundador del movimiento kirchnertista, Néstor Kirchner. Aunque reiterada, pero no menos sentida, Fernández volvió sobre aquel momento de 2003 cuando “éramos muy poquitos”, el actual presidente era jefe de Gabinete del entonces presidente Kirchner, y alguien avisó que en Rosario “hay un concejal que está con nosotros”. Ese concejal era Rossi, y en poco tiempo más llegó a la presidencia del bloque de diputados del Frente para la Victoria, y de ahí a su proyección nacional por todos conocida.
Para que Néstor sobrevolara la escena, no faltó tampoco la lapicera “Bic” negra -tal cual usaba el ex presidente Kirchner, “para honrarlo”, subrayó Alberto-, con capuchón blanco, que fue la usaron este miércoles el presidente y el nuevo jefe de ministros, para firmar el libro de actas ante el escribano de gobierno, que perfecciona jurídicamente el acto de asunción.
En la cortísima ceremonia, Alberto soltó una frase que tal vez resuma la misión principal del rosarino, ahora con despacho en la Casa Rosada: preservar “la unidad del espacio”, fueron las palabras presidenciales, justo unas horas antes de que se inicie formalmente la ronda de conversaciones en la sede del PJ nacional, en la calle Matheu en Buenos Aires. En esa reunión, donde participarán al menos tres grandes grupos del Frente de Todos, los albertistas, los kirchneristas y el massismo, Agustín Rossi estará sentado junto al presidente. Desde hoy, su mano derecha.
Rossi, que juró por “Dios y por la Patria”, tendrá un semestre para intentar darle al presidente, y al FdT en general, una impronta renovada que recomponga la expectativa electoral de un gobierno hoy en zona crítica.
La jura tuvo clima celebratorio. Hubo cantos de la militancia que llegaron desde el fondo del salón, “Chivo, Chivo”, se hicieron escuchar. Y no faltó nadie. De la provincia de Santa Fe dieron el presente la vicegobernadora Alejandra Rodenas, la ministra de Gobierno de la provincia, Celia Arena, el senador y los diputados nacionales Marcelo Lewandoswi, Germán Martínez y Eduardo Toniolli, el precandidato a gobernador y diputado provincial Leandro Kiko Busatto, Roberto Sukerman, candidato a intendente del espacio rossista, Sergio Rossi (ministerio de Defensa), Juan José Giani (militante, escritor, ensayista del peronismo de Rosario) y, entre muchos otros, la dirigente rossista y concejala de Rosario, Norma López.
Los ministros nacionales, todos presentes, incluido el más observado, Eduardo De Pedro, ministro del Interior, en plena recomposición de su vínculo desgastado con Alberto Fernández.
La jura de Rossi, también fue oportunidad para que Alberto Fernández se saliera del libreto e hiciera un primer homenaje a los 40 años de la Democracia, que ya se cursan en este año 2023. Por eso hubo mención especial y agradecimiento a dos emblemas de la lucha contra la impunidad dictatorial: Estela de Carlotto (Abuelas de Plaza de Mayo) y León Arslanian, miembro del tribunal que juzgó a las juntas militares en 1985. Alberto Fernández abrió el acto con mención especial para ambos, sentados en primera fila. Y les ofreció agradecimiento por la presencia.
Luego del acto, y de manera inédita para la asunción de un ministro, el Chivo se tomó el trabajo de saludar y abrazarse con todos. Fue casi una hora de interminables felicitaciones y buenos augurios. “No lo hace sólo porque tiene paciencia, que la tiene, también lo hace porque le gusta, lo disfruta”, comentó a La Capital alguien de su familia sanguínea y política, que lo viene acompañando hace unos 45 años en la militancia.
Con la llegada de Rossi al despacho “pegado” al presidente, el gobierno del FdT tendrá a un militante férreo, respetado por todos, y con espaldas para encarar la áspera transición hasta junio, cuando se devele finalmente cómo queda constituida la propuesta sucesoria del actual mandato: la gran batalla electoral de agosto y octubre.
La moneda del FdT está en el aire, y ahora llegó a la Rosada uno que juega en serio, entiende todo y no dejará pasar su oportunidad. Tal vez el presidente encuentre, con Agustín Rossi, la salida al laberinto político de su propia sucesión, que por ahora no encontró. Y dejar en el poder a partir de diciembre a un presidente, o presidenta, del campo nacional y popular.