Camina Francisco de Narváez y cierta gente lo reconoce y se anima a saludarlo
desde las mesas del Augustus, allí donde el café cotiza casi como en el Primer Mundo. Quizá por el
nivel ABC1 de algunos de los clientes es cierto que el hombre despierta miradas. El ex dueño de
Casa Tía, actual diputado nacional y ex candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires dirá
a LaCapital: "Puede ser que ande bien en este público, pero en la última elección me votaron desde
un peón de campo a un empresario de Quilmes; fue algo muy heterogéneo". Sacó un millón y pico de
votos y terminó tercero en la carrera contra Daniel Scioli.
Hombre de negocios, dueño de una de las fortunas más aquilatadas, De Narváez
advierte que la crisis financiera global golpeará en Argentina pese a que el gobierno soslaya el
problema; señala que el país ha perdido todo acceso al crédito internacional (lo que obliga a
recurrir al bolivariano Hugo Chávez), y que es un riesgo tremendo seguir mintiendo con la
inflación.
A nivel doméstico de la política se lo nota encolumnado con el ex presidente
Eduardo Duhalde (con quien se volvió a encontrar por estas horas en Viedma); crítico de la
presidenta Cristina Kirchner, del gobernador Scioli y también de su amigo Mauricio Macri, jefe de
gobierno porteño.
—Tuvo repercusión la recorrida que hizo con Duhalde por un parque industrial del
conurbano. ¿Cuál es el verdadero significado de eso?
—Soy parte del Movimiento Productivo Argentino (MPA), que comenzó en el
2001. La connotación política, en todo caso, es que Duhalde y otros dirigentes estamos convencidos
de que el kirchnerismo no sólo carece de vocación de construir un modelo productivo sino que
desperdicia las oportunidades. Y vamos a conformar una alternativa.
—Sin embargo, van seis años de crecimiento a tasas chinas. ¿Cómo se explica?
—Sí, ¿pero cuánto ha sido fruto de políticas acertadas, como mantener un
superávit, y cuánto gracias al crecimiento mundial? Ahora que el viento de cola se termina la
pregunta es: ¿cuánto más se pudo haber hecho y no se hizo? Hoy el mundo está más complicado.
Argentina no hizo el trabajo para seguir creciendo a tasas importantes, y podremos sufrir las
consecuencias de no haber establecido las bases para aprovechar la bonanza que algún día se
termina. El gobierno del kirchnerismo no tuvo esa visión.
—¿Por qué dice usted que la crisis financiera mundial tocará a la Argentina?
—Primero, Brasil ha apretado el freno. Sabe que el mundo que se viene es
más difícil, que se complicará el comercio internacional sobre el que ha sustentado su crecimiento
y reducirá su velocidad de crecimiento. Eso nos impacta por lo menos en un 35, 40 por ciento de las
ramas de nuestra economía. Quien crea que Argentina es ajena... Lo peligroso es que el gobierno no
reconoce esta realidad.
—¿Cómo marcha el gobierno de Scioli?
—Después de nueve meses de gestión Daniel no ha demostrado nada.
Seguramente sufre restricciones presupuestarias, pero eso es administrar. No lo he visto tomar
actitudes de gobierno. Lo he dicho hace pocos días: tiene que nombrar ya un ministerio del campo,
eso no cuesta plata, es una decisión política. No tiene una definición clara tampoco sobre el plan
contra la delincuencia. Gobernar el principal Estado argentino con ese nivel de improvisación me
preocupa. Esperaba mucho más.
—¿Usted va a ser candidato a diputado el año que viene?
—Vence mi mandato y tengo aspiración de renovarlo. Me gustaría mucho
seguir mi carrera legislativa porque es una plataforma de aprendizaje inmensa pero aspiro algún día
a gobernar Buenos Aires. Déjeme decir algo, tanto que la presidenta ha hablado de la cuestión de
género: si nos miente con la edad, estoy dispuesto a creerle; ahora si nos miente con la inflación,
me parece que es demasiado fuerte. El mundo mira y dice, si ni siquiera son capaces de reconocer un
problema que tienen... Eso crea desconfianza.
—Usted, al igual que la tropa duhaldista, son afiliados justicialistas. Con el PJ
oficial dominado por el kirchnerismo, ¿que van a hacer, correr por afuera?
—En el próximo turno electoral del año que viene seguro que nos vamos a
expresar a través de otra fuerza política. No vamos a participar de la interna, por lo menos en
provincia de Buenos Aires, y vamos a expresar al justicialismo desde otro espacio como tantas veces
lo hizo el justicialismo cuando el justicialismo equivocó el camino.
—¿Y a Macri cómo lo ve?
—Mauricio ha llegado con una intención muy fuerte de transformar, pero la
tarea de cambiar una ciudad tan grande lleva tiempo. Lo que pasa es que la expectativa de gestión y
de cambio inmediato fue sobreactuada y la realidad te atrapa. De todas maneras creo que Mauricio es
buen administrador y cuenta con un presupuesto equilibrado. Le va a faltar financiamiento para obra
pública pero porque no hay crédito para la Argentina, llámese Capital Federal, Santa Fe o La Rioja.
Argentina hoy no tiene acceso al crédito internacional.