Ricardo Alejandro Arrieta, un cartero jubilado de 75 años, murió el miércoles por la noche tras ser embestido por un vehículo en un confuso episodio ocurrido 10 horas antes en Ayolas y Buenos Aires. Según el relato de vecinos dos motociclistas que al parecer habían cometido un robo en las inmediaciones huían por Ayolas cuando un Peugeot 307 los encerró, los hizo rodar y caer al piso. La maniobra hizo perder el control al conductor del auto que también impactó al ciclista que quedó agonizante sobre la calzada. Tras ser asistido en el lugar Arrieta fue trasladado al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca) en estado desesperante con un severo golpe en la cabeza que le costó la vida.
Luego del choque los motociclistas fueron golpeados por algunos transeúntes enardecidos y terminaron a disposición de la fiscal de Flagrancia Andrea Vega quien en las próximas horas, si la investigación la acompaña, podría imputarlos por robo. Sin embargo, al cierre de esta edición no se había identificado a la víctima del robo en cuestión.
Por su parte el conductor del Peugeot 307 fue demorado y liberado con formación de causa por homicidio culposo, tal como ordenó la fiscal Valeria Piazza Iglesias.
Hechos confusos
En medio de la locura, la bronca contenida y el hartazgo con que vive buena parte de los vecindarios de la ciudad este episodio aún confuso ocurrió el miércoles a media mañana en Ayolas entre Laprida y Buenos Aires, en barrio San Martín. Ricardo Arrieta llegó en bicicleta al supermercado La Reina de San Martín y Ayolas, donde hizo compras modestas: cuatro varillitas de pan y un paquete de yerba de medio kilo. Mientras volvía pedaleando despreocupado por Ayolas hacia el río, a sus espaldas se encadenaba una serie de hechos confusos que, según con quien se hable, ocurrieron de una u otra manera.
Lo concreto es que Ignacio R. y Leonardo C. circulaban a alta velocidad en una moto, al parecer escapando de un robo que habían cometido. En ese marco la moto fue embestida en la cuadra de Ayolas al 700 por un Peugeot 307 blanco. ¿Dónde habían robado los motociclistas? Algunos vecinos referían que en la esquina de la escuela San Antonio, de Maipú al 3300, a unos 200 metros de donde fue la colisión. ¿Qué habían robado? En la escena del fatal incidente vial algunos decían que “habían robado una cadenita de oro en la esquina de la escuela” y otros le sumaron “la moto” en la que se desplazaban.
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¿Quién fue la víctima del robo? Al cierre de esta edición no había aparecido. ¿Qué llevó a los vecinos a apuntar a los motociclistas como ladrones? ¿La moto era perseguida por varios patrulleros, como indicaba otra de las versiones? Algunos vecinos, muy molestos, dijeron que los móviles policiales tardaron en llegar más de 5 minutos. Inclusive que llegaron luego de la primer ambulancia. ¿El conductor del Peugeot 307 los venía persiguiendo? ¿Desde dónde?
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“Gente cansada”
Luego de una serie de estruendos el incidente de tránsito dejó esparcidos sobre el pavimento de Ayolas al 700 una moto negra con su rueda delantera destruida junto a un casco negro, la bicicleta de paseo rosa con canastito de alambre de Arrieta con su rueda trasera impactada y el Peugeot 307 con un impacto circular en medio del parabrisas. Mientras tanto varios vecinos salían a la caza de los hombres apuntados como ladrones. Los vecinos dijeron que a Ignacio R. lo apresaron a la vuelta por Laprida y Leonardo C. fue atrapado a un par de metros de la moto.
“Algunos vecinos le pegaron bastante. La gente está cansada. Ahora estos dos entran y van en cana, con todos los gastos pagos. Les tenemos que pagar la ambulancia”, dijo un vecino. “No te puedo creer, uno de los choros nos gritaba que salía a robar por culpa nuestra, por culpa de la sociedad. Este país es hermoso”, dijo otro, mientras una doña de la cuadra proponía: “Tendríamos que matarlo a balazos. Si no sirven de nada”. Luego de recibir sendas golpizas, los dos sospechosos fueron hospitalizados.
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Mientras todo esto sucedía Arrieta agonizaba en la calle. “Escuché el ruido y salí. Había un hombre con la cabeza partida en dos”, contó un muchacho. Cuando Arrieta e Ignacio R. eran llevados al Heca, llegó a la escena del hecho la madre de Leonardo C., alertada de que su hijo había sufrido un accidente. Ahí la mujer cayó en la cuenta de que su hijo estaba a punto de ser linchado.
“El no vive conmigo. Está con el papá, somos de Villa Gobernador Gálvez. No tiene trabajo, vive haciendo changas. Busca pero no hay, eso es culpa del gobierno. Lleva currículum a todos lados, lo sé porque se los hago yo. El tiene su moto, pero no es esa (por la que quedó en el lugar). Tampoco sé quien es el otro muchacho, no lo conozco”, dijo la mujer conmocionada.
Las horas se fueron consumiendo y Arrieta murió cerca de las 20 del miércoles. La fiscal Vega seguía al cierre de esta edición a la espera de la llegadas de las actuaciones policiales que le aclaren el panorama sobre el robo del que los vecinos acusan a los dos lesionados detenidos. También se esperan las filmaciones de las cámaras de vigilancia que servirán para aclarar la mecánica de lo sucedido.