La bucólica rutina de esta localidad del departamento San Jerónimo se vio
sacudida la mañana de ayer con el golpe comando a la Asociación Mutual protagonizado por cuatro
hombres armados que se alzaron con 40 mil pesos. En el atraco un policía salvó providencialmente su
vida cuando el arma gatillada a quemarropa y en dos oportunidades por uno de los delincuentes no se
disparó. En tanto, otro efectivo fue reducido de un culatazo en la cabeza.
Todo comenzó a las 9.30, dos horas después de la apertura de la mutual ubicada a
una cuadra de la ruta nacional 11 que surca el trazo urbano de esta pequeña localidad de calles
anchas y de ripio enclavada a unos 120 kilómetros al norte de Rosario.
La llegada. Hasta allí llegaron cuatro sujetos a bordo de un Ford (Focus o
Fiesta) oscuro. Dos de ellos, de entre 25 y 30 años, irrumpieron en forma abrupta y violenta en el
local mientras los otros dos oficiaban de campana en la vereda y en el interior del auto.
Aún sin recuperarse del shock, Miriam, encargada de la gerencia, y José Luis,
uno de los dos cajeros que se encontraban en la mutual al momento del atraco, relataron a LaCapital
los pormenores de lo sucedido. "Había más de veinte personas cuando se escuchó un portazo y de
pronto dos sujetos nos estaban encañonando y amenazando", contó la mujer, quien precisó que "el
asalto se produjo en un día clave por el cobro de impuestos y en una hora pico".
Miriam consignó que, aparte del cobro de los diversos servicios de la mutual,
allí funciona un centro de cobro de impuestos del banco de Santa Fe, que no tiene sucursal en
Arocena.
Violentos y encapuchados. Según narraron los empleados, los dos jóvenes que
ingresaron en un primer momento cubrieron sus rostros con un pasamontañas y un pulóver. "Nos
repitieron en todo momento que no los mirásemos y se dirigieron a la caja y a la oficina donde
estaba yo —sostuvo Miriam— exigiéndonos la plata del cajero y de la caja fuerte. Les
explicamos que la caja tenía una clave y había que aguardar cinco minutos para que se abriera".
Mientras eso sucedía, el maleante que estaba en la puerta (robusto y de mediana
edad) también ingresó a la mutual. Entre los tres redujeron a quienes aún permanecían en el lugar
—algunos vecinos alcanzaron a escapar— atándoles las manos con precintos de plástico,
no sin antes robarles celulares, billeteras y otros efectos de valor. Tras ello los encerraron en
una oficina y se dirigieron nuevamente al cajero y a la caja fuerte, desde donde lograron alzarse
con unos 40 mil pesos en efectivo.
A todo esto, un vecino que advirtió maniobras sospechosas en la mutual, alertó a
la policía. El único patrullero del pueblo llegó con dos agentes pero su arribo fue advertido por
uno de los maleantes: "Llegó el comando", fue la voz de alerta.
Golpe final. Cuando los policías entraron fueron recibidos violentamente. Al
primer agente que ingresó le asestaron un culatazo en la cabeza y a su compañero uno de los
delincuentes intentó dispararle dos veces con un arma pero por fortuna no funcionó. Después, los
uniformados fueron maniatados y despojados de sus pistolas.
Concluido el atraco, la gavilla huyó en el auto en el que había arribado y hacia
la autopista Rosario-Santa Fe. La policía montó un operativo cerrojo en ese camino y en rutas
aledañas pero nada se supo de la banda que consumó el mayor golpe del que se tenga memoria en este
pueblo que ostenta el orgullo de ser la cuna del ex goleador de Unión y de la selección argentina
Alberto Beto Acosta.