Policiales

Un joven quedó preso por matar a su vecino que festejaba su cumpleaños

Adrián Rojo celebraba sus 38 años, salió a defender a su hermano en una pelea y lo apuñalaron. Damián Ortega, de 23, fue imputado por el crimen

Martes 20 de Octubre de 2020

Adrián Rojo festejaba su cumpleaños cuando fue a separar a su hermano en una pelea y murió apuñalado hace diez días. “No era un tipo agresivo”, “no se metía con nadie”, “siempre defendía al hermano”, dijeron sus conocidos. Por el crimen fue imputado la mañana de este martes su vecino Damián Jesús Ortega, integrante de una familia que tenía viejos conflictos con la de Adrián. El joven de 23 años quedó detenido como autor del crimen y de las lesiones leves provocadas al hermano de la víctima. Le dictaron la prisión preventiva por dos años.

El homicidio de Rojo fue cerca de las 20 del sábado 10 de octubre en el pasaje Picasso y Artigas, en el barrio Mortelari de Villa Gobernador Gálvez. Esa día Adrián cumplía 38 años. Tenía una hija de 11 y estaba construyendo una casa con su nueva pareja, Malena. Era empleado metalúrgico y sus vecinos lo describieron como alguien muy querido en el barrio. La noche de su cumpleaños estaba reunido con dos amigos con los que planeaba preparar un asado cuando se enteró de que su hermano Gabriel, de 23 años, había tenido un incidente con los Ortega.

“Los chicos de las dos familias se conocían desde chicos, somos vecinos. Se criaron juntos pero en un momento comenzaron a distanciarse. La pelea era para ver quién ganaba más plata, quién tenía una mejor moto y esas pavadas”, contaron los familiares a este diario tras la última pelea que causó una muerte.

Al declarar ante la fiscal Georgina Pairola los familiares de Rojo contaron que estaba en su casa de Artigas al 700, lindera a la de su madre y sus hermanos, cuando Gabriel llegó exaltado porque había tenido un incidente con “Pichín”, como le dicen a Ortega. “Este bocón está bardeándome”, dijo Gabriel, y salió en su moto a confrontarlo. Sus familiares intentaron frenarlo. “Fijate Adri, se armó quilombo. Gabi con Pichín”, le avisó una hermana a Rojo, quien salió como estaba y sin armas a interceder en la pelea, a metros de su casa.

La fiscal planteó en la audiencia que Ortega, acompañado por su padre, le provocó a Adrián al menos tres heridas profundas con un arma blanca en el tórax, “con clara intención de darle muerte” y con un cuchillo de grandes dimensiones. Adrián regresó bañado en sangre a su casa. “Me dieron”, repetía mientras su mamá y sus hermanas intentaban taparle la herida. Lo llevaron en un auto hasta el Hospital Gamen y a las 21.45 falleció a causa de una grave hemorragia de tórax.

Era un hombre de unos 140 kilos y no tenía lesiones defensivas. Se constataron varias heridas en el tórax. Una fue penetrante y le tocó el pulmón, “la zona de grandes vasos –detalla la autopsia–. Es una lesión con bastante profundidad, ubicada en la región pectoral derecha. De las tres, ésta es la penetrante. Toca el pulmón derecho y le produce una hemorragia masiva”. Esa herida tuvo una profundidad de 25 centímetros, “por lo que se habría utilizado un arma larga, ya que la penetración fue importante y le ocasiona la muerte. Las heridas son de frente”.

Tras el ataque hubo un nuevo encontronazo entre el hermano de Rojo –esta vez munido de un palo y un destornillador–, uno de los amigos que estaba en la casa de la víctima y los Ortega. En ese incidente Gabriel Rojo sufrió una herida cortante que no revistió gravedad, mientras que el acusado resultó herido con tres puntazos en el abdomen por los que quedó internado en el Hospital Gamen. Su padre también requirió asistencia en el hospital con heridas en ambos brazos.

Con la noticia de crimen, los vecinos se agolparon frente a la casa de los Ortega y al día siguiente advirtieron “movimientos de mudanza”. Los familiares de Rojo, en tanto, recibieron una restricción de acercamiento a la casa de los Ortega. A su vez, denunciaron amenazas y pidieron custodia policial.

Con esta gente yo siempre tuve inconvenientes. Hace cinco años que me encuentran en la calle y me bardean, es como que querían dominar el barrio”, dijo el hermano de la víctima y precisó que el incidente de aquel sábado se inició cuando él intentó pasar con su moto Honda azul por la esquina de los Ortega, en Pablo VI y Pasteur, y le cortaron el paso. ”Varias veces nos hemos ido a las manos con ellos –dijo sobre Pichín y sus hermanos–. Me han pegado entre los tres cuando están empastillados. Siempre andaban con cuchillos”.

Uno de los Ortega con los que mantenía ese conflicto era Diego, de 25 años, quien la noche del 19 de febrero de 2018 estaba en la vereda de su casa de Pablo VI al 700 cuando pasaron dos sujetos en una moto y le dispararon varias veces. Sufrió una herida de bala en la zona intercostal izquierda y falleció horas después en el Hospital Provincial.

Ese sábado, según planteó Gabriel, Damián le frenó el paso y le “tiró una puñalada” cuando se estaba bajando de la moto. “Ahí viene mi hermano Adrián a defenderme, no tenía nada en sus manos, siempre se metía a defenderme. Damián le da un par de puñaladas a mi hermano en la zona del pecho y con eso lo mató. El padre lo sostenía del cuello desde atrás. Fue todo rápido. Cuando yo me quiero bajar se me cae la moto y cuando me doy vuelta mi hermano ya estaba herido”.

En función de esas evidencias la jueza Valeria Pedrana respaldó la imputación de Ortega como autor de un homicidio simple y lesiones leves. Además dispuso la prisión preventiva por el plazo de dos años en ésta y otras causas penales previas que tenía abiertas y por último ordenó que un médico forense revise sus lesiones y sea alojado en una unidad penitenciaria que disponga de enfermería.

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