Policiales

Un gendarme mató a un chico que le robó una bicicleta

Ezequiel Fusto, que iba desarmado, habría sacado el rodado de la casa del uniformado. Este adujo que el muchacho hizo ademan de sacar un arma.

Lunes 08 de Julio de 2019

Un cabo de Gendarmería Nacional fue demorado tras matar de un balazo a un joven de 18 años que, según las constancias policiales y del fiscal actuante, entró a robar en su vivienda de la zona noroeste de la ciudad. El uniformado entregó su arma reglamentaria, con la que efectuó el disparo al muchacho, que estaba desarmado.

De acuerdo a las primeras informaciones, minutos antes de las 21.10 de ayer Ezequiel Fusto ingresó junto a otra persona con fines de robo a la casa de un gendarme ubicada en la zona de Saavedra Lamas al 6000, un pasaje que corre paralelo a Junín, a esa misma altura.

Según consta en el parte policial, que arribó al lugar tras un llamado al 911, el joven había ingresado por los techos a la vivienda del cabo de Gendarmería y sustrajo una bicicleta. Al retirarse fue sorprendido por el uniformado, quien abrió fuego y lo hirió en el pecho. Otra de las balas impactó en la bicicleta.

El chico logró caminar unos metros hasta la esquina, donde finalmente se desvaneció y murió a raíz del disparo en el tórax, con orificio de entrada y salida. La otra persona que participó del intento de robo habría escapado y permanece no identificada.

Ruido en el techo

El llamado al 911 fue realizado por un vecino que advirtió a Ezequiel Fusto desplomado en la esquina de Saavedra Lamas y Garzón. Cuando efectivos del Comando Radioeléctrico y el equipo criminalístico de la Policía de Investigaciones (PDI) llegaron al lugar se encontraron con el cabo Sergio Martínez, de 34 años, que hizo una reseña del hecho, admitió haber efectuado el disparo y entregó su arma.

Fuentes policiales y del Ministerio Público de la Acusación (MPA) señalaron que el gendarme sostuvo que estaba acostado en su cuarto previo a salir cuando escuchó ruidos en el patio de su casa y luego en la terraza. Cuando subió advirtió que un joven estaba llevandose una bicicleta descolgándose de la azotea de la casa y que frente a eso le dio la voz de alto. Según el uniformado, en ese momento el joven realizó un gesto con la mano llevandola al bolsillo, lo que le hizo interpretar que llevaba un arma y que la empuñaría. Frente a eso él, que estaba armado, efectuó un disparo, que impactó en el joven.

El joven se metió por el techo, bajó hacia el patio de la casa por una escalera y fue allí que el gendarme percibió los ruidos. Entonces subió y lo detectó en el techo, según la versión indicada por el dueño de casa a la policía inicialmente, que recogió la División Judicial de la Unidad Regional II, que documenta los casos donde quedan implicados integrantes de fuerzas de seguridad.

La bicicleta quedó con el impacto de un balazo que en principio tiene el mismo ángulo de incidencia de disparo, por la posición del cuerpo del chico, que corresponde a la situación descripta por el gendarme, según fuentes del MPA y policiales. Esto hizo pensar en que el relato no se corresponde con una escena montada, lo que deberá confirmarse con pericias que están en curso. El gendarme no mencionó que la bicicleta tenía un disparo lo que da la idea, para los investigadores, de que no lo sabía.

El caso fue tomado por el fiscal de Homicidios Miguel Moreno. Según fuentes del MPA, por la prueba asegurada en el momento y las características del hecho el fiscal dispuso que el gendarme quedara en libertad. En principio porque el uniformado tiene arraigo domiciliario, cumple labores en el puesto de Seguridad Vial de Arroyo Seco y colaboró con la investigación.

Frente a la pregunta de por qué abrió fuego ante una persona que se verificó estaba desarmada desde el MPA replicaron que el gendarme mencionó que tras descubrir al joven en su casa y llevando su bicicleta, hizo mención del gesto de la mano en el bolsillo que le sugirió que portaba un arma. "No aparece ningún elemento que contradiga de manera seria el relato del gendarme, que se quedó en en el lugar y colabora en la investigación", indicaron desde la fiscalía.

Mientras trabajaba la Policía Científica en el lugar se vivieron escenas de tensión, según consignaron voceros policiales, entre los familiares biológicos y los adoptivos de Ezequiel, que se hacían recriminaciones. El chico vivía a dos cuadras del lugar, en Magallanes y Casilda, un barrio de extrema pobreza.

El gendarme dijo que disparó al ver que el joven llevaba la mano al bolsillo, por lo que pensó que sacaría un arma

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