El albañil Cristian Martín Gómez descargaba materiales de construcción frente a su casa de Villa Gobernador Gálvez cuando tres jóvenes lo mataron de un disparo y dejaron herido a su cuñado una tarde de mayo de 2019. Todo fue para robarles un auto, un Fiat Palio verde que no pudieron esconder y finalmente dejaron tirado en Rosario con el arma bajo un asiento. “Fue un robo al voleo que terminó mal”, decía con acierto la familia en aquel trágico momento. Lo que no se sabía entonces es que ese asesinato al azar contenía el germen de otro que ocurriría un año después. Es que los ladrones buscaban un auto para matar a Ariel “Jerry” Gaeta, histórico rival del “Gordo Dany” en la venta de drogas en la vecina ciudad. Un plan que se concretó 15 meses más tarde, cuando un grupo comando acribilló a Jerry en un ataque que sacudió la escena criminal.
La investigación del crimen de Gómez, un ayudante de albañil y vendedor ambulante de 42 años, reveló que esa misma tarde comenzó a orquestarse el feroz ataque a Jerry. En escuchas a la organización del Gordo Dany se detectó que aquel día de mayo de 2019 sus integrantes buscaban “una bici de cuatro ruedas” (un auto) para salir a la caza de Gaeta. El plan fue ejecutado con torpeza, salió mal y terminó en el crimen del albañil, hecho por el cual la semana pasada fue imputado un joven de 21 años como uno de los ladrones del vehículo y su participación en el crimen.
La fiscal Marisol Fabbro acusó a Leandro Agustín G. como coautor de un homicidio calificado criminis causa _cometido para robar, lo que se pena con prisión perpetua_, el mismo delito en grado de tentativa y la portación ilegal de un arma de fuego. Leandro G. es el tercer detenido como ejecutor del asesinato. Si bien no fue señalado como quien gatilló el arma, la fiscal considera que hubo una distribución de tareas y cada uno de los acusados realizó un aporte esencial. En la audiencia, la jueza Paula Álvarez le dictó la prisión preventiva por dos años.
Al tirar del ovillo en el marco de la investigación, la fiscal detectó que el crimen estaba conectado con los planes de una organización criminal. Descubrió que la búsqueda de Jerry, acribillado el 4 de agosto del año pasado en la zona sur de Rosario, comenzó tan manchada de sangre como su final. Gaeta, de 49 años, supo ser una figura de peso en la venta de drogas en Villa Gobernador Gálvez. Estaba sentado a la mesa de una casa de pasillo de Savio 2568, en la zona sur de la ciudad, cuando irrumpió un grupo con al menos cuatro armas distintas y lo mató. También asesinaron a su yerno, Fernando Gaspar Rodríguez, de 27 años. Por ese doble homicidio hay cinco acusados, entre ellos el Gordo Dany, su histórico rival, como instigador del trágico episodio.
Dany es el sobrenombre de Héctor Daniel Noguera, un hombre ligado a la banda de Los Monos a quien se le atribuye haber sostenido por dos años una disputa territorial con Jerry por la venta de drogas al menudeo en Villa Gobernador Gálvez. Está detenido desde agosto del año pasado y entre otros delitos le imputan haber sido el autor intelectual del robo calificado del Fiat Palio que le costó la vida al albañil Gómez. Bajo el mismo rol está acusado Miqueas Gómez, sindicado como otro cabecilla de la organización. Esos dos hombres eran sometidos a escuchas telefónicas en la que quedaron al descubierto que fueron ellos los que designaron a los tres muchachos para robar un auto, les dieron un arma y les ofrecieron diez mil pesos en pago por el trabajo.
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El 24 de mayo de 2019 Cristian Martín Gómez llegó de trabajar y como todas las tardes se sentó a tomar unos mates con su esposa. Se dedicaba a la venta de grasa, era ayudante de albañil y en esos días estaba reformando una pieza para su pequeña nieta en su casa de Edison al 200 de Villa Gobernador Gálvez. Allí vivía con su hijo de 23 años y su hija de 15. Una hora más tarde su hijo llegó con algunos materiales para la construcción. Le había pedido a su tío Silvio G. que lo acercara en su auto a comprar cemento en un corralón.
A las 18.30 los tres hombres comenzaron a descargar el auto cuando irrumpieron tres jóvenes. “Se asoma un muchacho desde mitad de cuadra, saca un arma de fuego, me apunta y me dice: «Quedate ahí o te quemo»”, contó el cuñado de la víctima. El ladrón le apoyó el arma en la panza, le exigió las llaves del auto y le efectuó un disparo que lo dejó gravemente herido con un proyectil en la zona intestinal. El trío subió al auto. Según la reconstrucción fiscal, Gómez salió corriendo tras ellos cuando arrancaban y le dispararon al abdomen. En su caso, el tiro fue letal.
Los atacantes escaparon pero el Fiat Palio fue recuperado por la policía esa misma madrugada en la zona oeste de Rosario. Efectivos de la Tropa de Operaciones Especiales (TOE) detectaron el auto circulando por Francia y Arnold. Cuando intentaron identificar a los ocupantes, estos escaparon por Uriburu hacia el oeste. Al cruzar Circunvalación bajaron del auto y lograron escabullirse a pie. Dentro del vehículo se encontró una pistola Browning 9 milímetros sin numeración usada en el crimen.
Un mes más tarde, el 13 de junio, Rodrigo C. fue detenido en una casa de Rouillón al 5600 de Rosario. Está preso y a la espera de juicio como quien llevaba el arma. En noviembre de ese mismo año fue apresado Natanael L., por entonces de 17 años, quien quedó a disposición del juzgado de Menores 2. Ya en los primeros días los vecinos comentaban sus nombres como enviados del Gordo Dany. A Rodrigo se llegó a través de publicaciones en un perfil de Facebook al que subía fotos con pistolas y ametralladoras. El último imputado estaba preso desde diciembre por otro asalto.
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El diálogo que inauguró la cadena de muertes que llevó de Gómez a Jerry quedó registrado en una conversación del mismo 24 de mayo. Ese día Dany Noguera, en libertad reciente tras un tiempo en prisión, y Miqueas Gómez, por entonces preso, resolvieron salir a pegarles a los búnkers de Jerry y de un tal “Pitu”. “Acá me lo traje al Leo y a Rodri, ¿viste? Bueno, a los guachos acá les di las cosas para que activen. Después lo vamos a cerrar a Pitu y vamos a cerrar el de Jerry”, propone Dany. “Sí, mandale cumpa”, responde su socio, pero le advirtió que antes deberían asegurarse un vehículo: “Busco una movilidad y apenas baje el sol les damos tutuca a los dos”.
Más tarde suman a “Nata” como tercer asaltante y ajustan detalles. “Si hay una bici de cuatro ruedas, ¿para dónde lo llevamos?”, consulta Dany sobre dónde esconder el auto. Gómez responde que la “moneda” disponible para el trabajo eran “aunque sea diez palos” y sugiere guardar el vehículo en una cochera de Pérez. A las 19.14, cuando ya habían robado el Fiat Palio y el albañil agonizaba en un hospital, los acusados como ejecutores Rodrigo C. y Leandro G. le informaron a Miqueas el rescate del vehículo sin mencionar los disparos. “El autito éste está nuevo, cumpa”, negocia el precio Leandro.
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Un rato más tarde la noticia del dramático resultado del robo corría por las calles de Villa Gobernador Gálvez. “Viste cumpa, vos sabés que a mí no me gusta gatillar. Pero tuve que gatillar, boludo, porque sino nos ganaban. Eran tres y nosotros éramos tres. Le tuve que gatillar porque sino le ganaban las pistolas”, confiesa entonces Rodrigo.
Entonces Dany Noguera y Miqueas Gómez decidieron que el auto, con toda la policía tras su búsqueda, no podía conservarse. “Qué pedazos de locos estos guachos _se quejan en una charla_. Hay una bronca bárbara. No hacen una bien esta manga de putos”.
Las conversaciones siguieron a la madrugada, cuando el trío de ladrones acababa de escapar de la policía de Rosario y pidieron que los vayan a rescatar de su escondite porque se habían desprendido del arma y ya no estaban “enfierrados”. Lo último que consta en la investigación es que caminaron hasta una pandería del barrio Tío Rolo y llamaron un remís.
El final de Jerry
El 4 de agosto del año pasado Carlos Daniel “Jerry” Gaeta estaba sentado a la mesa de una casa de zona sur adonde se había mudado tras una serie de atentados a su familia. La irrupción violenta de un grupo comando con al menos cuatro armas distintas apenas le dio tiempo a reaccionar. Los enfrentó con un revólver calibre 38 pero no pudo esquivar un letal disparo en el abdomen. En el patio delantero fue acribillado su yerno Fernando Gaspar Rodríguez, de 27 años.
Así moría el rival de Héctor Daniel “Gordo Dany” Noguera, un joven de 28 años ligado a la banda de Los Monos. Dany, quien está preso desde entonces, fue imputado por la fiscal Marisol Fabbro por haber encargado el atentado a una decena de personas que llegaron en dos autos y portando cuatro armas hasta la casa de pasillo de Savio 2568 donde se había instalado Gaeta. Entre vainas, plomos y casquillos, en el lugar se secuestraron 62 elementos balísticos. Otros tres acusados quedaron presos como autores de los disparos o por manejar uno de los autos.