El azote de robos en barrio Hospitales implica no solamente complicaciones para quienes los padecen. Las tribulaciones, paradójicamente, en un caso siguieron cuando los autores de los delitos son localizados. Así lo cuenta en detalle alguien que sufrió el robo de dos cubiertas de un auto estacionado en la calle. Un caso que fue resuelto en flagrancia porque los ladrones fueron atrapados casi en el acto. Pero que no puede recuperar una de las ruedas a veinte días de producido el hurto.
El que lo cuenta es un hombre que no pocas veces le tocó trabajar en casos así. Es el comisario inspector retirado Gustavo Pereyra quien se desempeñó buena parte de su trayectoria en Rosario en la Agrupación Cuerpos donde está el Comando Radioeléctrico. El hijo de Pereyra es dueño de un Peugeot 208 azul que dejó estacionado en Gaboto al 1000 porque su pareja estaba internada en el Hospital Español. A las 3 de la mañana le robaron dos neumáticos con las llantas de aleación de cromo.
Pero varias cosas permitieron detectarlo. Primero, una empleada policial que hacía adicionales en el sanatorio Ipam advirtió lo ocurrido y dio cuenta al 911. Y además un golpe de infortunio para los ladrones, dado que el vehículo cayó del gato que lo sostenía y le apretó un brazo a uno de ellos. Sus gritos alertaron a los vecinos que reforzaron el aviso al 911.
Los policías ubicaron rápidamente al titular del vehículo que es la mujer de Pereyra. Fue por eso que a las 9 de la mañana el ex comisario se dirigió a la comisaría 15ª donde estaban los cuatro detenidos. Les requirió la devolución de las dos cubiertas pero, cuenta Pereyra, le dijeron que solo tenían una. A Pereyra le pareció extraño. Pero se volvió al lugar donde su hijo había estacionado el auto para esperar que le acercaran dos ruedas y así llevarse el auto.
Ahí fue donde el ex comisario detectó algo. “En la comisaría había una cola de personas haciendo cola para entregar paquetes a quienes estaban detenidos. Y cuando estaba esperando las ruedas frente al auto estacionado de mi hijo veo entrar en Gaboto 1059 a dos de las mujeres que 15 minutos antes habían ido a llevar comida a los presos”.
Pereyra volvió a la comisaría. Le dijo a quien lo atendió que le parecía presumible que quienes le habían robado las dos ruedas a su hijo fueran personas que vivían en la casa donde acababa de ver entrar a las mujeres que recién habían visitado a los presos. “La oficial de guardia chequeó y efectivamente los detenidos por robar las cubiertas habían dado esa misma dirección”.
Fue entonces que Pereyra anunció. “Voy a hacer una ampliación de denuncia para que por favor pidan ya una orden de allanamiento porque lo más seguro es que la rueda que falta esté adentro de la casa”. Pero le contestaron que no se podía porque el fiscal no había ordenado ninguna medida. “Bueno pero por favor pidan la ahora porque los delincuentes viven enfrente de donde robaron la cubierta”.
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Pero, cuenta el ex comisario, le dijeron que no podían hacerlo y que el fiscal no había requerido ninguna actuación adicional. “No puedo entender que con algo tan lógico y casi en flagrancia, con todo planteado para encontrar la evidencia y además satisfacer a la víctima del robo, no se haya actuado. En la época en que yo trabajaba ante una situación así se pedía rápidamente la orden a un juez correccional o de instrucción que, si estaba razonablemente justificada, la expedía. Acá hace seis semanas de que le robaron las ruedas a mi hijo y de la segunda no tenemos novedad pese a que tenía lógica buscarlas donde decíamos”.
Una nota publicada el domingo en este diario consignaba que "en los dos últimos meses, las cuadras de Gaboto entre Sarmiento y la avenida San Martín y entre ésta y Maipú se han transformado en tierra de nadie, donde ha habido una serie de robos de ruedas a los autos, de coches estacionados y asaltos a peatones”, denunció un grupo de habitantes y comerciantes de los barrios Hospitales y Tablada.
“A un Peugeot 208 azul estacionado entre Sarmiento y San Martín le sacaron dos ruedas y le destrozaron el paragolpes delantero, a un Ford K le robaron la rueda auxiliar después de forzarle la cerradura del baúl, y a un Agile negro, que estaba estacionado en la otra cuadra, delante de la cochería, le robaron las dos ruedas del lado del cordón”, abundó uno de los denunciantes. Era, efectivamente, el del hijo del ex comisario Pereyra.
Pereyra refiere que los problemas para conjurar delitos a veces no son a su criterio porque no haya ninguna actuación sino por los problemas de coordinación entre recursos humanos y técnicos. Comenta que el pasado 3 de julio al hijo de otro retirado de la fuerza le robaron un VW Gol en 1º de Mayo y Viamonte. Los ladrones usaban una Renault Meriva de apoyo. Dice el comisario que se hicieron denuncias en la seccional 1ª y en la Agencia de Investigación Criminal (AIC). Se consiguió el seguimiento de los vehículos, el Gol y la Meriva, por 30 cuadras con las cámaras del 911. “Pero no se pudo observar la patente de la Meriva, donde iban los delincuentes, porque por falta de espacio en los discos rígidos es baja la resolución de las imágenes y no se advierte el dominio. Las cámaras con lectores de patente de la Municipalidad no están conectadas al 911 y solo se utilizan para multas. A 30 días del hecho el municipio no aportó las imágenes solicitadas por oficio y parte policial. No se pudo investigar nada pese a que se aportaron videos de viviendas particulares. El auto nunca apareció. Tenía seguro contra terceros exclusivamente, por lo que si no se lo encuentra no se recuperará su valor”.