Ni acción de encapuchados, ni retención indebida, ni mucho menos secuestro. Las
dos chicas de zona oeste que estaban ausentes de su hogar desde el martes a la noche fueron
localizadas anoche en el barrio Cabín 9 de Pérez. No tenían el menor rasgo de haber sido víctimas
de delito alguno. La policía confirmó, al contactarlas a las 21.30, lo que había sospechado todo el
día: que las jóvenes habían inventado una versión disparatada para justificar lo que no fue más que
una fuga de hogar.
La situación había causado alarma. Los padres y vecinos de las chicas, en su
requerimiento de novedades a la Unidad Regional II, cortaron el tráfico desde el mediodía hasta la
noche frente al Distrito Oeste, en Perón y Felipe Moré.
Las protagonistas de la fábula que tuvo corriendo todo el día a la policía son
María Celeste P, de 16 años, y Stefanía Báez, de 18. Sus familias contaron en la comisaría 13ª que
habían concurrido a la tarde al secundario vespertino en Presidente Perón (ex Godoy) al 3800.
Una de sus compañeras dijo haber recibido un breve llamado en su celular que se
cortó fugazmente. De acuerdo a lo que contó, era Stefanía quien contaba llorando que dos hombres
las habían subido por la fuerza a un auto. Según las dos familias, las chicas habían salido hacia
la escuela a las 17.40 del martes. Aunque desde la institución educativa se informó que las
adolescentes tuvieron ausente.
En ese sentido, una de las pistas que siguieron los investigadores policiales
estuvo centrada en una serie de mentiras que quedaron al descubierto. Una de las chicas ya había
recibido la comunicación del colegio de que no tendrían clases por las reparaciones que se
realizarían en el salón que ocupa su curso.
Palabras. Sin embargo, la joven salió de su casa rumbo a la escuela sin avisar
en su entorno que no iba a tener clases. La otra chica también dijo una mentira. Avisó a las
autoridades que no iría a clases debido al fallecimiento de un familiar.
"Son chicas buenas. Siempre avisan si hacen algo imprevisto. No hacen locuras",
había contado Félix, papá de Estefanía.
Cerca de las 22 del martes una amiga recibió un llamado de Stefi procedente de
un número privado. "Llamó llorando y dijo que las tenían a las dos en un auto", recordó la madre de
Celeste. "Dijo que la alzaron dos tipos encapuchados en un auto. Que ella pudo llamar y avisarle a
una compañera que se la estaban llevando, pero no sabía a dónde".
Desde la Unidad Regional II descreían de tal versión aunque, sin poder descartar
algo así, se pusieron a trabajar en el caso. Los investigadores hicieron contacto telefónico con
una de las chicas alrededor de las 6 de la tarde. Antes, la pesquisa habría determinado que habían
existido cruces entre los aparatos en poder de las menores y algunos de sus allegados.
A partir de la llamada que efectivos de la Sección Seguridad Personal hicieron a
las 18, el misterio comenzó a develarse. Así los investigadores pudieron llegar hasta un lugar
previamente pactado con las adolescentes. Se trató de la casa de un familiar de uno de los padres,
en Jilguero al 300, en el barrio Cabín 9 de Pérez.
Las chicas se encontraban en buen estado y, según se supo anoche, lucían
bastante nerviosas y no pudieron dar una versión precisa de lo que había ocurrido. Además del
personal de Unidades Especiales abocado a la búsqueda, al lugar concurrieron psicólogos y mujeres
policías pertenecientes al Centro de Atención a las Víctimas de Delitos Sexuales que brindaron
todas las tareas de contención.
"Esto tiene todo el aspecto de una fuga y no de un secuestro. Sin embargo, las
menores recibieron toda la atención del caso", indicó un vocero.