Policiales

Tres policías de la PAT se desligaron de doble crimen

Dieron su versión de lo que hicieron y cómo murieron Emanuel Medina y David Campos en junio pasado

Sábado 25 de Noviembre de 2017

Tres de los 18 policías implicados en el doble crimen de Emanuel Medina y David Campos, asesinados en un caso de gatillo fácil el 23 de junio en la zona sur de la ciudad, pidieron declarar ayer para desligarse de la trágica secuencia. Claudio Sebastián C., Alexis T. y Alejandro B., todos de la Policía de Acción Táctica (PAT) e imputados de encubrimiento agravado y falsedad de documento, tuvieron posibilidad de decir lo suyo aunque seguirán presos. "Yo no estuve en todo el procedimiento. Me hago cargo de la parte mía", dijo Claudio Sebastián C., quien contó que al acercarse a la escena un colega del Comando Radioeléctrico (CR), al que identificó como Alejandro Rubén B., imputado por las muertes, le impidió acercarse al auto perforado a tiros donde estaban las víctimas: "Gritaba «el procedimiento es mío, no se acerquen». Estaba exaltado, con la pistola en la mano".

Las declaraciones se dieron en una audiencia pública que presidió el juez Héctor Núñez Cartelle y a la que asistieron familiares de las víctimas. Los propios policías, detenidos hace 76 días, pidieron hablar por primera vez. Lo hicieron ante el fiscal Adrián Spelta y los abogados patrocinantes de las familias Campos y Medina: Juan Ignacio Murray y Marcia López Martin. Por cuestiones procesales la querella realizó las preguntas por medio del fiscal y a medida que exhibía en una pantalla un video del momento final de aquella persecución fatal.

Veinte días atrás uno de los 18 policías acusados fue imputado de homicidio agravado por su función policial a partir de nuevas evidencias sumadas a la investigación. Se trata de Leonel Emiliano M. (PAT).

Incriminado

Días antes, dos compañeras incriminaron a Leonel M. al revelar que lo vieron bajar de la camioneta policial que conducía, acercarse al auto estrellado contra un árbol en el que iban las víctimas y dispararle un tiro en la cara a quien viajaba como acompañante para luego recoger la vaina servida y retirarse del lugar. Desde antes también estaba imputado por el doble homicidio calificado el efectivo del CRE Alejandro Rubén B.

El doble homicidio de Campos y Medina ocurrió cerca de las 11 de la mañana del 23 de junio. El Volkswagen Up en el que iban los jóvenes habría evadido un control vehicular en Grandoli y Lamadrid y fue perseguido durante 28 minutos por el sur rosarino y Villa Gobernador Gálvez hasta Callao al 5700, donde una camioneta policial lo chocó de atrás y lo hizo estrellar contra un árbol. Los airbags del vehículo conducido por Medina estallaron y el auto fue rodeado por los policías que, según testigos, dispararon sin piedad. Según las autopsias, Medina recibió al menos nueve tiros y Campos otros cinco. Un informe balístico determinó que no hubo disparos desde el auto hacia afuera y que las vainas halladas no fueron disparadas por las dos armas que la policía plantó a las víctimas: un revólver calibre 38 y otro calibre 32. Días atrás la camarista Carolina Hernández confirmó la prisión preventiva de los efectivos acusados.

Qué hizo cada uno

Claudio Sebastián C. es policía desde hace ocho años y desde hace uno y medio es jefe de tercio de la PAT. Ayer dijo: "Soy inocente, quiero ponerme a disposición de la Justicia y ser lo más claro posible", arrancó. Contó que el día del doble crimen se encontraba patrullando la zona de la comisaría 4ª a bordo del móvil 6799, una camioneta Chevrolet S10, con dos compañeros.

Al escuchar por radio que otro móvil de la PAT se encontraba en persecución decidieron plegarse. Describió en detalle todo el recorrido que hizo hasta dar con el auto de Medina y Campos en San Martín y Circunvalación y desde allí hasta donde el vehículo impactó contra el árbol y se escucharon los disparos de forma "casi instantánea".

"Me acerco, veo a dos efectivos con el arma reglamentaria en la mano y B. me dice que no me acerque, que el procedimiento era del Comando", recordó. "Lo veo enfrente de la ventanilla del conductor", precisó, además de detallar que "estaba exaltado, con la pistola en la mano".

Luego Iván Alexis T. , que hace tres años se desempeña en las PAT, detalló el periplo que hizo el Volkswagen Up y admitió haberle disparado con su escopeta antitumultos varias postas de goma mientras iba en una moto. "En un momento me caí de la moto y eso me demoró en llegar. Cuando estaba a unos 150 metros escuché dos o tres detonaciones, crucé a un compañero del Comando que me dijo que fuera a hacer el corte de calle Callao. El auto estaba detenido y no pude ver si había armas adentro". Y cuando le preguntaron por qué disparó, dijo: "Me sentí intimidado, pensé que el auto iba a chocarme".

Minutos antes el fiscal mostró el video que unos operarios que trabajaban sobre Callao ese día grabaron con un celular. Oscar Medina, padre de una de las víctimas bajo la vista e hizo un esfuerzo por no lagrimear. "Cada vez que pasan este video vuelvo a esa tarde, a esa muerte que me destroza", dijo al final de la audiencia.

El último en declarar fue Alejandro B, otro agente de la motorizada de las PAT que lleva tres años en la fuerza y fue el que inició la persecución del auto de las víctimas. Relató que al vehículo "lo vimos junto con un compañero parado en Gutiérrez y Alice, tenía la música a todo volumen y se nos paró adelante de las motos como desafiándonos.Comenzamos a perseguirlo y vimos que pasó en rojo y a toda velocidad el semáforo de Grandoli y Gutérrez. Dimos la alarma y comenzó la persecución. En un momento me pareció que el acompañante esgrimía algo en su mano derecha, aparentemente era un arma, pero no pude ver con claridad. En la persecución nunca estuve a más de cuatro metros del vehículo", sostuvo.

Entre las respuestas recordó que "el auto realizó varias maniobras distractivas y atropelló a una de las motos, frenaba y aceleraba para así perderse de las motos policiales y de esa manera ponía en riesgo la vida de mis compañeros y la mía. Nunca disparé, no lo consideré necesario", acotó.

estrellado. El Volkswagen Up en el que iban los dos jóvenes asesinados.

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