Esposado. Uno de los tres detenidos el miércoles en la zona norte e indagado por la Justicia Federal.
Todo empezó con un mal dato que se brindó para una transacción narco. Ese fue el detonante del breve pero intenso secuestro extorsivo de un adolescente de 15 años, hijo de un recluso de la cárcel de Piñero, la noche del 30 de diciembre pasado. El pibe fue levantado por sus captores en la esquina de su casa de Centeno al 2700, en el barrio Itatí, y una hora y media más tarde lo abandonaron en Washington y Cavia, en la zona de Parque Casas. Los captores habían pedido 500 mil pesos de rescate y, según la pesquisa, cobraron 330 mil. En el marco de la investigación de un hecho casi inédito para la ciudad, el miércoles el fiscal federal Javier Matías Arzubi Calvo ordenó a la División Antisecuestros de la Policía Federal Argentina (PFA) una serie de allanamientos en los barrios La Cerámica y El Churrasco; y como resultado de los mismos se detuvo a tres personas en cuyos domicilios se incautaron estupefacientes. El jueves fueron indagados y quedaron presos de cara al juicio.
Dinero, droga o problema
Si bien no puede hablarse de una modalidad delictiva en aumento, el secuestro extorsivo está cada vez más presente en el hampa de la ciudad y en el contexto de la narcocriminalidad. "Es parte de una transacción en la que hay dinero en efectivo o droga. Si falta una parte hay problemas. La plata o la droga tiene que estar. Y si no está se ejecuta la garantía, que no es otra que un familiar de aquel que se queda con la plata o la droga. Esto se ve mucho cuando una de las partes en disputa está presa. En este caso el pibe era la garantía del negocio y por eso se lo llevaron", aventuró el último día del año pasado una fuente consultada respecto al secuestro de Kevin, el chico de 15 años.
Extraoficialmente se supo que en los últimos seis meses hubo un número similar de secuestros en Rosario, todos con la aparición de la víctima en perfecto estado y siempre con el mismo trasfondo. Una modalidad que en la ciudad de Córdoba ya tiene varios antecedentes y que explica el por qué allí la cifra de homicidios en la lucha por la disputa del territorio narco no es tan alta como en Rosario.
El negocio fallido que llevó a Kevin a ser secuestrado, según fuentes judiciales, se inició cuando un grupo de maleantes pidió dinero prestado para hacer una operación de compraventa de drogas en el barrio Tablada. Para poder concretar esa maniobra recibieron datos del padre del adolescente. Pero al momento de llevar adelante el negocio fueron asaltados y se quedaron sin la droga y sin la plata. Para devolver ese dinero no se les ocurrió otra cosa que vengarose de quien les pasó el mal dato y entonces secuestraron a su hijo.
Hombre en fuga
Kevin es hijo de un recluso que fue uno de los protagonistas de la fuga de nueve presos en la autopista Rosario-Santa Fe el 8 de mayo del año pasado y que hoy está detenido en la cárcel de Piñero. El lunes 30 de diciembre, pasadas las 20, Kevin caminaba por las inmediaciones de Centeno y Callao vestido con una de sus camisetas de Newell's cuando, según sus dichos, fue interceptado por dos hombres que se bajaron de un Peugeot 308 gris y un Volkswagen Suran del mismo color que actuó de apoyo.
Tras llamarlo por su nombre, el pibe se acercó al primero de los vehículo y entonces, a los empujones y con golpes, lo metieron en el Peugeot y desaparecieron.
A los pocos minutos la madre del muchacho denunció en la comisaría 21ª, de Arijón 2300, que habían secuestrado a su hijo. En la seccional relató al sumariante que su concubino estaba recluido en la cárcel de Piñero pagando una condena a 10 años y 6 meses de prisión por asalto a mano armada, robo y evasión reiterada. Además, al hombre le sumaron la imputación por los delitos de evasión agravada por el uso de arma, portación de arma de fuego de uso civil condicionado y agravada por registrar antecedentes de delitos contra las personas y con uso de armas; robo calificado por uso de arma y hurto de vehículo estacionado en la vía pública, todos esos cargos por la fuga cinematográfica del 8 de mayo de 2019 en la autopista cuando era llevado al penal de Coronda con otros reclusos tras una visita en un presidio rosarino.
Otra salvedad que expuso la madre de Kevin al realizar su denuncia fue que su pareja, en los días previos, le había enviado desde la cárcel mensajes escritos y de voz contándole que en la cárcel estaba amenazado y que le habían dicho que iban a matar a su hijo. En la denuncia dejó claro que le reclamaban 500 mil pesos para que eso no ocurriera.
Liberado y apresados
Mientras la mujer completaba los trámites en la comisaría, un alerta radial dio cuenta que Kevin había sido abandonado en Cavia y Washington, territorio del fallecido "Ema Pimpi" Sandoval, poco después de que alguien de su familia pagara en una estación de servicios cercana a Circunvalación y Presidente Perón 180 mil pesos de un rescate total de 330 mil.
Un mes después del hecho pudo conocerse que el motivo de secuestro fue un mal dato que habría dado el padre de Kevin para que un grupo inversor realizara una transacción narco con una banda de Tablada. Pero el dato fue malo. A los inversores los mejicanearon y se enojaron. Por eso pusieron en práctica el secuestro como una ejecución de garantía. Según trascendió, la familia de Kevin hizo dos pagos que sumaron algo más de 300 mil pesos.
El miércoles último el fiscal federal Arzubi Calvo ordenó a la Policía Federal que realizara una serie de allanamientos en La Cumbre al 1400, en Mina Clavero al 1500 y en Washington al 2100, todos en la zona norte de la ciudad. En esos lugares fueron detenidos Matías T., Alexis P. y Ariel L., quienes fueron indagados el jueves por los delitos de secuestro extorsivo agravado por la condición de menor de la víctima, por haberse cobrado el rescate, por el número de intervinientes y por el uso de armas de fuego. Tras la indagatoria quedaron detenidos y su camino es el juicio oral y público.