La versión del delilto difiere según el protagonista que lo cuente. Las
presuntas víctimas son tres adolescentes de 15, 16 y 17 años, y el supuesto victimario un taxista
de 31. Ellas denunciaron en una comisaría que fueron golpeadas y robadas por el chofer en la zona
sur de la ciudad. El, que fue detenido durante 30 horas y recuperó la libertad por orden de un
juez, sostiene que todo es una fabulación de las menores.
El sábado a la noche Maira E., de 19 años; Estefani L., de 17; Alanis A., de 16;
y Evelyn R., de 15, fueron a bailar a un boliche de la zona norte. Cerca de las 7 del domingo, las
chicas decidieron que la diversión había terminado y abordaron un taxi Renault 19 en el que fueron
a la casa de la primera de ellas, en Biedma al 100.
A poco de llegar Maira se acostó a dormir y, unas dos horas después cuando ya
era pleno día, sus tres amigas decidieron regresar a sus casas de la zona oeste en colectivo. Según
Andrea, la mamá de Maira, las tres chicas empezaron a caminar hacia calle Necochea para tomar el
122, pero tras hacer unos 20 metros apareció el taxi en el que habían llegado del boliche.
En el auto venía el chofer, luego identificado como Martín Carlos B., junto a
otro hombre. Según la mujer, el taxista tuvo una conducta destemplada. "Las chicas iban caminando
por la vereda y el tipo les tiró el auto encima. Después bajó, las empujó y les pegó mientras les
gritaba que le devolvieran el teléfono celular que decía le habían robado", comentó Andrea. Como
consecuencia del episodio, "una de las chicas se lastimó el hombro", explicó la mujer.
Según Andrea, fueron vanos los intentos de las adolescentes para explicarle a
Martín B. que ellas no tenían el aparato. Ya para entonces el padre de Maira había salido a la
calle para interceder en la disputa. "Las chicas le mostraron las mochilas (al chofer) para que
viera que no tenían el celular", recordó.
Dinero y un teléfono.El chofer, dijo Andrea, "no sólo que no escuchó a las
jóvenes sino que también le robó 100 pesos a una de las chicas y le quitó un celular a otra".
Después, el hombre se subió al Renault 19 y se marchó. Las chicas se asustaron por el ataque, pero
aun así una de ellas registró la patente del auto. Un rato después, un móvil de la Patrulla Urbana
acudió a la escena del hecho y, con el número de dominio del vehículo, identificaron al chofer.
Entonces, los policías fueron a la casa de Martín B., en barrio Belgrano, y lo
detuvieron. Una fuente policial señaló que el taxista —tenía 90 pesos en su poder— fue
trasladado a la comisaría 16ª donde negó la acusación de las jóvenes. Enterado del episodio, el
juez de Instrucción Luis María Caterina dispuso la liberación del chofer mientras prosigue la
causa.
El portavoz policial brindó un dato curioso que ocurrió mientras el chofer las
llevaba desde el boliche a Biedma al 100. "En el viaje, el taxista les dio el número de su teléfono
celular y una de las chicas lo agendó en su aparato", comentó.
La otra versión
“Me comí un garrón, estuve 10 horas detenido por algo que no hice porque
no soy choro ni tengo antecedentes penales”, afirmó Martín B. ante la consulta telefónica que
le hizo
La Capital con la intención de reconstruir el suceso de acuerdo a su versión. Sin
embargo, el chofer prefirió el silencio con esa excusa.