Buenos Aires. — Un policía retirado fue condenado a 13 años de prisión por
fusilar de un tiro en la cabeza al adolescente Matías Bárzola en 2003, en Villa Fiorito. Los jueces
le aplicaron ese castigo porque consideraron que el acusado creía que estaba en su derecho de
liberar a su barrio de aquellas personas que consideraba "delincuentes".
Además de condenar a Ramón Oso Peloso por el delito de
homicidio simple, el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) de Lomas de Zamora ordenó que se investigue
si los policías que acudieron a la escena del crimen desviaron la investigación del asesinato.
La representante de la querella, la abogada de la
Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi) María del Carmen Verdú, había
solicitado una pena de 25 años, la máxima para el delito de homicidio simple, no obstante se mostró
satisfecha con el fallo.
"Los jueces enmarcaron el hecho en las características del
lugar del crimen donde la víctima, el victimario y los testigos vivían en un radio de cinco cuadras
dentro de un mismo barrio y se conocían", explicó Verdú.
Respecto del móvil del crimen los integrantes del tribunal
remarcaron en el fallo que el ahora condenado creía que tenía derecho de liberar al barrio de las
personas que consideraba delincuentes. Los vecinos contaron que decía ser un "mataguachos" (así lo
reprodujo la querella), aunque el tribunal no usó ese término.
Los jueces dieron por acreditado que el 3 de junio de 2003
Matías Bárzola, de 16 años, caminaba a su casa de la localidad bonaerense de Villa Fiorito, en el
sur del conurbano, cuando le dispararon un balazo desde un auto que le impactó detrás de la oreja y
le provocó la muerte.
Testigo clave. Fabián Segovia, un joven que hoy tiene 22 años, fue el único
testigo que se atrevió a contar que él había visto disparar a Peloso contra su amigo.
Sin embargo, en un primer momento el personal de la seccional local sostuvo
que el chico había asaltado a un automovilista y que éste se defendió y le efectuó un balazo.
Luego, a la madre de Bárzola le dijeron que su hijo estaba deprimido y se había suicidado y, en una
tercera versión, que lo mataron para robarle las zapatillas. l (Télam)