Esto es una montaña rusa en la que, en algún momento, nos va a terminar pasando a todos. Hoy me tocó a mí, pero mañana podés ser vos”. Ricardo R. no tenía ganas de contar el incidente delictivo que le tocó vivir el miércoles por la noche. Tres ladrones lo asaltaron con la modalidad entradera en su casa de Baigorria al 400, barrio Alberdi. Y luego fugaron en su auto, un Ford Focus, con su mamá de 90 años en el asiento del acompañante. “Gracias a Dios está bien. Los ladrones se fueron en mi auto, doblaron por Maza y la dejaron en la calle en inmediaciones de calle Perdriel. Un vecino salió a dar vueltas con su auto y la encontró. Ella está bien”, explicó el vecino de 55 años.
Baigorria al 400, entre Mazza y José C. Paz, barrio Alberdi. Eran aproximadamente las 20.10 del miércoles cuando Ricardo estacionó su Ford Focus Exe Style color blanco en la puerta de su casa ubicada a unos 40 metros de la esquina con Maza. En el asiento del acompañante iba sentada Aurelia, su mamá de 90 años, con la que realizaba compras de supermercado.
Ricardo bajó del auto para dejar unas bolsas dentro de su vivienda y seguir viaje a la verdulería. Abrió la puerta de rejas que permite el acceso a un patio delantero cuando dos hombres se le acercaron y lo encañonaron. Aurelia quedó dentro del Focus blanco ajena a todo. En la cuadra no había nadie en la calle.
Dos pistolas.”No pude ver de dónde vinieron, pero se me acercaron y me encañonaron. Intenté forcejear, pero enseguida me mostraron las dos pistolas. Lamentablemente esa es una postal demasiado normal en esta zona. Te ven que abrís la puerta y ya los tenés encima. Ya le pasó a una vecina de esta misma cuadra no hace mucho”, relató Ricardo, aún conmocionado por lo sucedido.
“Me metieron para adentro y me ataron con la corbata y el cinturón. Eran dos, pero es muy factible que hubiera un tercer delincuente. Revolvieron un poco y se llevaron el celular, unos mil pesos y las llaves del auto. Yo pude soltarme pero me desesperó cuando me di cuenta que se habían ido en el auto con mi madre. Uno de los vecinos me dijo: «Agarro el auto y la busco porque la deben haber dejado por acá cerca»”, rememoró.
Muy asustada.Los ladrones presurosos subieron con el magro botín al Ford Focus de Ricardo, casi sin prestar atención que en el asiento del acompañante Aurelia miraba sin alcanzar a entender que sucedía. “Se le subieron al auto, doblaron y la dejaron acá a la vuelta (en Maza y Perdriel). Te digo porque fue mi esposo quien salió a buscarla y la encontró muy asustada. Estaba como extraviada y asustada. Una locura porque una mujer de esa edad se pudo haber infartado”, explicó una de las vecinas de Ricardo. “Mi madre está bien. Del auto aún no tuve noticias”, agregó la víctima del atraco.
La casa de Ricardo ayer por la mañana era un lugar de paso obligado para sus vecinos. “¿Ricardo, qué te puedo decir? Esto es una montaña rusa en la que estamos todos con las mismas posibilidades”, le dijo una vecina de la cuadra, solidarizándose.
“Acá no hay horarios. No es que te pueden robar más de noche que de mañana o de tarde. Roban a toda hora. A las 8 de la mañana a mis hijos, que no son chicos, hay que acompañarlos las tres cuadras que hay hasta Rondeau, porque los roban. A una vecina le robaron a las 15. Y nunca podés saber en qué llegaron. Un vecino dice que vio un auto gris antes que me robaran, pero no podés asegurarlo”, indicó Ricardo. El robo fue denunciado en la comisaría 10ª y quedó radicada en la Fiscalía de Flagrancia.


















