Policiales

Quién es Esteban Alvarado, acusado de delinquir bajo protección policial

Tiene 42 años, estuvo preso por el robo de autos, lo vinculan al narcotráfico y el viernes lo imputaron por liderar una asociación ilícita

Domingo 09 de Junio de 2019

Esteban Alvarado, el hombre de 42 años a quien el viernes la jueza penal María Carrara mandó a prisión luego de que los fiscales Luis Shiappa Pietra y Matías Edery lo imputaran como jefe de una asociación ilícita integrada entre otros por cuatro policías, no nació rico pero tampoco conoció una vida de miserias. Amigos que ya no lo saludan contaron a La Capital que "a los diez años ya andaba en avionetas porque algunos de sus familiares traían cigarrillos de contrabando desde Paraguay". Desde allí su vínculo con los hechos al margen de la ley nunca dejaron de existir.

"El Esteban", como lo conocen en la calle y en el mundo del hampa, logró poner en la nómina de sus socios a los comisarios Marcelo y Martín Rey, al oficial Pablo Báncora y a la comisaria Jorgelina Chávez, todos imputados en la audiencia del viernes como parte de la organización liderada por Alvarado. Otro de los acusados es Nicolás "El fino" Ocampo, considerado su mano derecha.

Con un lejano parecido a "El chapo" Guzmán, el narcocriminal mexicano que lideró el cártel de Sinaloa hasta su extradición a Estados Unidos en 2017, Alvarado admira a personajes de películas de mafiosos y a Tony Montana, el protagonista de la película "Scarface", un narco inventado por Hollywood. Y aunque varias denuncias apuntan hacia sus negocios con el narcotráfico, eso aún no fue probado por la Justicia.

De crímenes y robos

La causa por la que Alvarado está preso ahora es su probable participación como instigador de la muerte de Lucio Maldonado en noviembre de 2018, un prestamista que fue encontrado con dos balazos en la nuca a 200 metros del Casino City Center. Esa causa lo obsesionaba, no quería quedar "pegado" e inventó una compleja trama para inculpar a otros personajes, según se explicó en la edición de ayer de este diario.

Entre las personas a las que involucró está Rodrigo Ortigala, a quien conoció cuando se dedicaba al mundo de la compra y venta de autos de dudosa procedencia y con quien tuvo a lo largo de muchos años una relación de amistad y odio. Eso ocurrió hasta que, al enterarse de que era un testigo reservado en varias denuncias contra él, Alvarado intentó ligarlo tanto al crimen de Maldonado como a la balacera contra la vivienda de una funcionaria judicial perpetrada en diciembre pasado. Con esas maniobras intentó derivar la causa del homicidio con pistas falsas y poner la atención de la Justicia en otras personas.

La vida de Alvarado estuvo cruzada por socios ocasionales y muertes que para algunos él ordenó, pero que hasta ahora son incomprobables. Comenzó comercializando autos robados; luego se dedicó, según denuncias ante la Justicia Federal, a la comercialización de estupefacientes. En un momento se asoció con el empresario de la noche Luis Medina, quien manejó negocios poco claros e inauguró en Rosario la franquicia del boliche porteño Esperanto, y que murió acribillado a tiros el 29 de diciembre de 2013 en el acceso Sur cuando circulaba en un auto junto a su novia, Justina Pérez Castelli.

"Se trata de una persona muy inteligente, muy bien relacionada, con distintos sectores de la sociedad que lo hicieron llegar al lugar dónde hoy se encuentra", señaló sobre el supuesto narco y líder de la organización ahora juzgada el actual jefe de la Tropa de Operaciones Especiales (TOE), Maximiliano Bertolotti.

Tras las rejas

Alvarado estuvo preso cinco años en una cárcel federal por el robo de autos y también por otros delitos permaneció tras las rejas de una prisión cordobesa. Pero con el paso del tiempo su nombre desapareció de las marquesinas del hampa y permaneció prófugo de la Justicia santafesina hasta que se pidió su captura por su probable participación en el crimen de Maldonado.

Para que el viernes llegara al banquillo de los acusados junto a los cuatro policías que habrían colaborado en su acciones, se sumaron varios indicios: uno es que su celular, rescatado del lecho de un lago cuando lo capturaron en un complejo de cabañas de la localidad cordobesa de Río Tercero, fue peritado y su memoria desencriptada en Estados Unidos. Allí se acumulaban más de 4.500 mensajes analizados por los fiscales que llevaron adelante la pesquisa y ahora integran el expediente en el cual le achacan haber organizado al menos los tres últimos ataques a blancos ligados al Poder Judicial.

Los fiscales llegaron a capturar a Alvarado por el celular de "Rosi", su ex mujer, que estaba intervenido. Y además, el complejo de cabañas donde se aguantaba, según se supo extraoficialmente, sería propiedad de Aldo Rey, un ex hombre de la policía santafesina cuyos hijos Martín y Marcelo siguieron su camino y ahora están en el mismo banquillo que "El Esteban".

Contra el ex amigo

Por su parte, la vieja relación que mantuvo con Rodrigo Ortigala se tornó confusa con el paso del tiempo. Durante dos años el mismo Alvarado y su entorno hostigaron a integrantes de la familia del ex amigo para que les entregara dinero y propiedades a cambio de perdonarles la vida.

"El tema empezó porque yo, en 2012, y cuando él estaba distanciado de «Rosi», su mujer, salí con ella. Y eso Esteban no me lo perdonó. Tuve que entregarle mi casa cuando me la sacó a punta de pistola para evitar que fuera contra mi familia y además ordenó que me mataran. Y él mismo me baleó una vez. Me cansé y ahora decidí ir a la Fiscalía a denunciar lo que sabía", contó Ortigala, uno de los testigos que se mantuvo bajo reserva hasta la audiencia del viernes.

Según un testigo reservado que declaró varias veces en Fiscalía, "Alvarado llegó a manejar de 70 a 100 búnkers de drogas en la ciudad y se transformó en el gran mayorista de venta de estupefacientes. Siempre está un paso adelante de todos y no tiene más estudios que la escuela primaria. Siempre decía que iba a ser más que Los Monos. En eso (Luis) Medina lo controlaba un poco, pero siempre soñó demasiado", contó ese testigo. Y cuando se refiere a que estaba un paso delante de los demás, cae de maduro que su relación con los cuatro policías imputados junto a él sería parte de esa ventaja.

Cuando integrantes de la familia Ortigala llegaron a Fiscalía, en diciembre de 2018, se toparon con el oficial de la Policía de Investigaciones (PDI) Pablo Báncora, quien se desempeñaba en la Undidad Fiscal de Delitos de Gravedad Institucional y atendía cada uno de sus requerimientos, estaba al tanto de las declaraciones, de las denuncias y de los nombres de quienes lo acusaban. Así, gracias al aporte de Báncora, Alvarado se enteró que Rodrigo Ortigala estaba denunciándolo y fue contra él.

Bajo protección

La causa fue tomando forma y los fiscales Luis Schippa Pietra y Matías Edery se pusieron al frente. "Trabajaron muy bien. Nos escuchaban y confirmaban datos y participaron en la investigación y en nuestra protección oficiales de la Policía Federal", aseguró Ortigala.

El 19 de marzo de 2019 la familia Ortigala pasó a ser parte del Programa de Protección de Testigos, y el 4 de abril los fiscales autorizaron a que una reunión pedida a Rodrigo Ortigala por uno de los policías de la PDI Martín y Marcelo Rey sea monitoreada por la Brigada Antisecuestros de la Policía Federal. "Me quería tirar algunos negocios, pero finalmente la reunión no se dió", aclaró el testigo de la causa.

Esteban Alvarado es uno de cuatro hermanos, uno de los cuales lleva otro apellido. Este hombre es Gustavo, justamente a quien Ortigala debió ceder su casa para evitar más conflictos con "El Esteban" por su relación con "Rosi". Otros hermanos están ligados a causas narcos y de quienes conocen a Esteban aseguran que, "salvo una vez que lo balearon en un búnker en 2015, siempre estuvo detrás de teléfonos y un escritorio. Tiene su gente que le es fiel. Estuvo preso dos veces y manejó los hilos de distintas penitenciarías. Todo lo hace con plata. Fue reinvirtiendo todo, desde fideicomisos hasta plata en mesas de dinero. Es miedoso y tiene un problema en una mano, por eso no pudo tirar el celular al medio del lago cordobés cuando lo capturaron. Por entonces ya estaba separado de «Rosi», pero es una relación de idas y venidas".

Entre los múltiples negocios a los que se dedicaría Alvarado y su entorno se cuenta "la protección y alquiler de galpones para depósitos de mercadería obtenida de forma ilegal; extorsión para asegurar cobranzas de prestamistas y sub rubros".

Por lo pronto, Rodrigo Ortigala espera que la situación de Alvarado no sea para él otra complicación. Sabe que está comprometido y que libre o detenido, su ex amigo se la tiene jurada. Por eso teme por su seguridad y pidió ingresar en el Programa de Protección de Testigos.

tras las rejas. Esteban Alvarado fue detenido en febrero acusado de instigar el crimen de un prestamista.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

script type="text/javascript"> window._taboola = window._taboola || []; _taboola.push({flush: true});