Los atacantes que hace un año dispararon siete tiros contra una vivienda de la zona sudoeste dejaron una nota con un número de teléfono. El dueño de la casa llamó a ese celular anotado con pulso inestable en una hoja de cuaderno y empezaron a extorsionarlo. Entregó su auto Ford Fiesta gris, con los papeles y las llaves, y al mes ocurrió algo impensado: lo contactaron para que firmara la transferencia en una escribanía. Lo que nació como un delito cobró así una forma legal que jamás se hubiera descubierto si no fuera porque la víctima vio en televisión, cuatro meses después, cómo la policía secuestraba su auto en allanamientos en barrio Ludueña.
Quien había gestionado esa transferencia, se comprobó entonces, era Darío José “Viejo” Protti, un ex policía de 58 años que cumplió una condena por homicidio y que hace una semana fue detenido por integrar una franquicia que responde a la banda de Los Monos en barrio Ludueña. Acusado de recaudar el dinero de la venta de drogas, conseguir armas, amenazar a deudores y coordinar a los sicarios, esta semana fue sometido a una audiencia imputativa como miembro de una asociación ilícita en la cual la acusación estuvo a cargo del fiscal de la denominada Unidad de Balaceras Pablo Socca, quien también le atribuyó al Viejo “participar de las extorsiones junto con un grupo de jóvenes que le responde y lo acompaña”.
En una audiencia que empezó el lunes en el Centro de Justicia Penal y se extendió hasta ayer, la jueza Silvia Castelli decidió dictarle a Protti la prisión preventiva por el plazo de ley. Igual suerte, aunque por roles diferentes en la organización, corrieron Julio César Torres y Kevin Coronel, ambos ya detenidos en la cárcel de Coronda; y Nancy Jorgelina Gil.
“Participa de las extorsiones junto con un grupo de jóvenes que le responde y lo acompaña”, dijo el fiscal de Balaceras Pablo Socca al presentar el caso en una sala del Centro de Justicia Penal. En la audiencia que se inició el martes y finalizó este jueves, pidió la prisión preventiva del ex policía y otros tres acusados. Luego de un intervalo, la jueza Silvia Castelli dará a conocer mañana su dictamen.
Según las evidencias que expuso el fiscal durante el trámite, la transferencia extorsiva de un auto es uno de los hechos en los que aparece involucrado Protti. Como ex hombre de la fuerza es considerado uno de los cinco integrantes de la pata policial de la sociedad delictiva. Una banda que fue acusado de organizar desde prisión Matías “Pino” César, condenado por balaceras de Los Monos a edificios y funcionarios judiciales.
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El armado se concretó en los primeros meses de 2021 desde un pabellón de la cárcel de Piñero. La organización de venta de drogas y extorsiones comenzó a funcionar con dos de los sindicados líderes presos, Andy Benítez y Julián Aguirre, quienes se habrían ocupado de reclutar gente, y otros dos en la calle: el “organizador” Mauro Gerez, detenido en mayo del año pasado, y Jonatan Almada, apresado en agosto como jefe de sicarios, gerente de la empresa criminal y distribuidor de drogas.
Dentro de ese organigrama fueron incluidas más de treinta personas detenidas en distintos operativos en el barrio, entre ellas tres adolescentes. Ocho ya fueron condenadas. Al grupo se le atribuye una violenta disputa por el negocio de las drogas con una facción rival que responde al condenado empresario narco Esteban Alvarado, guerra que dejó más de veinte homicidios en los últimos años.
Las primeras referencias a Protti llegaron a partir de escuchas. Un celular registrado a su nombre aparecía en conversaciones con Alan Nahuel Carlini, primo y hombre de confianza de Almada que se mantuvo prófugo hasta que fue emboscado por varias motos y asesinado a tiros en Solís y Navarro el pasado 7 de marzo. Las charlas con el ex policía abordaban tópicos “picantes” como la gestión de armas de fuego, la ganancia de un búnker y los planes de matar a un soldadito rival. Pero su nombre se mantuvo lateral hasta que ingresó a la investigación por otras vías.
Un trámite oscuro
El 1º de agosto del año pasado fue detenido Kevin Fracchia, buscado como un soldadito del grupo que realizaba amenazas o extorsiones, repartía estupefacientes y rendía recaudaciones, generalmente acompañado de Carlini. Su madre, la suboficial de policía Analía Francia, fue condenada en marzo por filtrar información a la banda. Al joven de 23 años lo apresaron minutos después de una balacera cuando iba en un Nissan Tiida negro con vidrios polarizados por Navarro y Liniers. Dentro del auto estaban el DNI y la licencia de conductor de Jonatan Almada, quien se presume era el dueño del vehículo. El auto quedó secuestrado en la comisaría 12ª.
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Dos semanas después, Almada habló sobre el tema en un chat con Alan Carlini: “Ayer mandé a rescatar el auto”, le dijo. Dio a entender que el emisario era Protti y que en la comisaría le habían dado curso al pedido: “Le dicen al Viejo: «¿Qué venís, por el auto de Almada?»”. A partir de esos mensajes se descubrió que un intermediario se había acercado a la comisaría 12ª para gestionar una verificación técnica del auto como trámite previo a una transferencia. La persona que el 22 de agosto se acercó con ese fin a la seccional, tal como consta en los registros policiales, era Protti.
La deuda del vendedor
En esos días, una mujer se presentó en la sede de la Agencia de Investigación Criminal. Pidió papel y escribió seis hojas de una denuncia manuscrita donde contó que su hijo, un joven adicto, había comenzado a vender cocaína para el grupo de Almada. En dos semanas vendió más de cien gramos y los pagó. A la tercera semana empezó a consumir parte de la droga y se generó una deuda. “Le dijimos que no vendiera más, cosa que no hizo. Pidió 50 gramos más y vendía y consumía. Vinieron a amenazar y tiraron tiros. Les dimos 5 mil pesos, luego 27 mil y luego 7 mil más y dijeron que ya estaba”.
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Pero el reclamo de dinero continuó e incluso amenazaron a la mujer con quitarle la casa. “El miércoles 3 de agosto aparece El Viejo, un canoso de barba y pelo blanco con lentes que es el recaudador y anda en un Peugeot 206 gris plata de dos puertas, un Gol negro y un Astra Dorado a pedir 5 mil pesos más para saldar la deuda porque el dólar subió y la droga aumentó. Le contesté que hace un mes que mi hijo no vende. A lo cual respondió que no le importa y que hay que pagar”. Amenazada de muerte, la mujer tuvo que tramitar un crédito. Su denuncia es otra columna de la imputación a Protti, cercano a Almada y de quien fue vecino en 2017.
De los tiros a la escribanía
El nombre de Protti volvió a aparecer en septiembre pasado cuando la víctima de una balacera se presentó en la Fiscalía. Contó que había visto en un noticiero cómo secuestraban su auto, que había entregado cuatro meses antes a unos extorsionadores de Ludueña. El 13 de mayo habían baleado su casa de la zona sudoeste. En el frente quedaron siete vainas servidas, un plomo y una bala junto a una nota con un teléfono. El dueño se puso en contacto y le dieron otro número donde continuaron las extorsiones.
El muchacho ofreció entregar dinero y su auto, un Ford Fiesta gris que dejó en una dirección pactada con las llaves y los papeles a la vista. Al mes se reanudó el contacto: “Me escribe desde un tercer número, me pide que firme un 08. El 21 de junio fui a firmar el 08 a calle Marcos Paz y Rouillón. Eran las 17. Fui solo. Llego y había unas tres personas en el interior del que era mi auto. Otro estaba en la gestoría. Era un hombre grande, canoso y llevaba lentes”.
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El septiembre el auto fue secuestrado durante un operativo en una casa de French al 1300, sitio que en la investigación de Socca se considera una base de cómputos de la familia Almada. El dueño del vehículo decidió entonces acercarse a un centro de denuncias para recuperarlo. Para entonces el auto había sido asegurado a nombre de la pareja de Almada, Magalí Coronel.
“La persona que me escribía me dijo que era un tal «Marta». Pero borraba todo lo que me mandaba. Yo no sé quién es Marta, me dijo que estaba preso”, amplió la víctima. Marta es, según la pesquisa, uno de los sobrenombres de Matías Cesar, el acusado como fundador del grupo. El fiscal se contactó con la escribanía donde se había realizado la transferencia forzada del auto. Encontró en los registros un nombre que insistía en aparecer. La persona que había solicitado el trámite y retirado el certificado 08 al día siguiente era Darío Protti.
El ex policía fue detenido el viernes 28 de abril en La Paz al 5000. Había sido exonerado de la fuerza tras ser condenado a 4 años de prisión junto a otro agente por el asesinato de Ariel Colque, un chico de 16 años baleado por la espalda en Magallanes al 2400 el 30 de marzo de 1998. Luego un largo trámite judicial fue condenado bajo la polémica figura de homicidio en riña. Fue en 2004, casi dos décadas antes de caer detenido por servicios a una banda narco.
Otros acusados
Junto al ex policía Protti, otras tres personas fueron acusadas por el fiscal de integrar la franquicia de Los Monos en Ludueña. Nancy Jorgelina Gil, quien sufrió tres ataques a tiros en el último mes y en uno resultó herido su hijo de 15 años, fue detenida por “tener y ocultar en su domicilio armas de fuego”. La fiscalía le asigna actividades de narcomenudeo en su casa. A Julio César Torres le atribuyeron recibir, fraccionar y vender droga en su domicilio. Kevin Leonel Coronel es considerado por la acusación como uno de los “soldados” o “tiratiros” de la banda que “dispone, utiliza y oculta armas para efectuar disparos contra los objetivos que se les indique”.