Policiales

Prisión preventiva por querer asesinar a una trans y matar a tiros a un remisero

La jueza Hebe Marcogliese mandó tras las rejas a Adrián P. por el crimen de César Romero, el pasado lunes y con las balas dirigidas a Lara Nicole

Sábado 16 de Diciembre de 2017

En una audiencia atípica, en la que el acusado declaró y contestó preguntas de las partes, la jueza Hebe Marcogliese dictó ayer la prisión preventiva por el plazo de ley para el único sospechoso del homicidio del remisero César Fernando Romero. La víctima, de 49 años, fue asesinada de seis balazos a metros de su casa, en Doctor Riva al 2600 el pasado 11 de diciembre al quedar en medio de una discusión entre un hombre y una transexual y de la cual él era ajeno. En ese marco el fiscal Adrián Spelta imputó a Adrián Gastón "Chino" P., de 27 años, por los delitos de homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego (por el crimen de Romero), tentativa de homicidio y portación ilegal de arma de guerra.

El hecho

Alrededor de las 6.40 del lunes César Fernando Romero salió de su casa para buscar el remís con el que se ganaba la vida y que tenía guardado en la estación de servicios de Ovidio Lagos al 4500. Camino unos 20 pasos hasta que antes de llegar a Doctor Riva y Callao quedó en medio de una discusión entre el "Chino" P., que manejaba una moto Guerrero 110 y llevaba un acompañante, y la transexual Lara Nicole, de 24 años, quien caminaba por el lugar. La mala fortuna hizo que Romero quedara en medio del pleito y recibiera 6 de los 10 balazos que declaró Lara que le dispararon. Ante el fiscal, Lara también dijo que en la desesperación sólo pensó en huir del lugar.

   "Escuché que el hombre gritó de dolor y cuando me di vuelta estaba muerto. Tuve miedo y huí. Después volví cuando estaba la policía, pero no me animé a contar lo sucedido. Entonces fui a la comisaría 15ª y conté lo que me había pasado", declaró Lara según lo leído por el fiscal Spelta en la audiencia. Romero era padre de tres hijos, uno de ellos fallecido en un accidente, y había enviudado cuatro años antes. Hasta su muerte estuvo en pareja con una mujer que ayer presenció la audiencia.

   El principal sospechoso del homicidio de Romero, Adrián "Chino" P., fue detenido el miércoles a cuatro cuadras y media de la escena del crimen por efectivos de la comisaría 15ª. En la audiencia fue asistido por el abogado Marcelo Piercecchi. El hombre tenía dos antecedentes policiales que nunca ocultó: "Yo ya estuve preso por una resistencia calificada a la autoridad (con uso de arma) y un robo calificado. Pero en ésto no tengo nada que ver", indicó.

La otra versión

Tras escuchar la acusación, Adrián P. expresó que quería declarar y que no tenía problemas en contestar preguntas de las partes. Primero negó la acusación y luego contó que al momento de cometerse el crimen se dirigía en su moto a trabajar junto a un compañero. Dijo cual fue su itinerario: desde su casa a la estación de servicios donde Romero guardaba su remís, allí cargó combustible y siguió viaje hacia barrio Belgrano, donde trabaja como albañil para una cooperativa que terceriza servicios para el municipio. El lunes, incluso, trabajó en inmediaciones de Provincias Unidas y Cochabamba.

   También dijo conocer a Lara Nicole. "Es una persona con la que siempre tuve broncas. Varias veces lo cagué a trompadas al puto éste y quedó resentido, por lo que me cortó un ojo", declaró el acusado. "Una vez me pegó una piña y yo lo cagué a trompadas. Sacó una faca y me quiso cortar. Y yo le pegué un ladrillazo. Me acusa porque me tiene bronca", agregó. Su abogado le preguntó entonces cuál era el medio de vida de Lara y el imputado respondió: "Vende drogas y tiene problemas con todos en el barrio". Y cuando entre el acusado y su defensor se había normalizado el uso despectivo de la elección de género de la transexual, el fiscal Spelta intervino y la jueza Marcogliese les llamó la atención.

Antes de los tiros

El fiscal solicitó la prisión preventiva para "Chino" P. y para respaldar la petición leyó partes de la declaración de Lara Nicole. La trans indicó que el lunes poco antes de la balacera, vio a "Chino" cuando fue a comprar cigarrillos a la estación de servicios. Que cuando caminaba por la zona escuchó la moto y vio al sospechoso con un acompañante, ambos con cascos. Que cuando "Chino" la tuvo a tiro se levantó el casco y le gritó: "A ver a dónde corres ahora, puto de mierda". Ella le respondió "yo no corro" y entonces el agresor sacó la pistola y disparó. Seis balazos impactaron en Romero, detrás de quien se escondió la joven trans. Lara también contó que en marzo pasado tuvo un altercado con la misma persona y dijo haber sido herida con un balazo. Un episodio que no denunció.

   A la hora de la defensa, Piercecchi se opuso al pedido fiscal y atacó la credibilidad de Lara por el costado más flaco que ofrecía: la acusación de "Chino" de que la trans vendía drogas. El abogado también indicó que del relato de su cliente se podía valorar que no vestía una campera negra (dijo llevar un buzo gris). Y que el recorrido que hizo de su casa a la estación de servicios y de allí a su trabajo podía monitorearse mediante cámaras de videovigilancia. También marcó que según el alerta emitido al 911 el supuesto matador de Romero era apodado "Negro".

   Este hecho fue posteriormente aclarado por Spelta quien indicó que como primera hipótesis se valoró una crimen por venganza en el marco de un homicidio ocurrido en el mismo barrio el 21 de noviembre pasado.

   A la hora de resolver, la jueza Marcogliese le dio la derecha a la acusación. "En esta instancia yo tengo que analizar probabilidades y no certezas", dijo. Y valoró lógico el planteo desarrollado por Spelta que, para desarticular la estrategia defensiva respecto a que Lara acusaba a "Chino" por viejas broncas, dijo que "no sonaba razonable que la víctima de un hecho tan violento, en un contexto de que la habían querido matar, culpara a un inocente a riesgo de que la persona que la quería eliminar siguiera en libertad". Así Marcogliese dictaminó la prisión preventiva contra "Chino" P. por el plazo de ley, es decir al menos 60 días.


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