POLICIALES

Prisión preventiva por homicidio simple para dos policías y dos patovicas por la muerte de "Bocacha" Orellano

El fiscal Patricio Saldutti dijo que el joven, antes de caer al río Paraná, fue arrinconado a golpes contra la baranda.

Lunes 08 de Febrero de 2021

Dos policías y dos ex empleados de seguridad del boliche Ming River House fueron imputados por homicidio simple con dolo eventual en grado de coautores en la causa que investiga la muerte de Carlos "Bocacha" Orellano, ocurrida en la madrugada del 24 de febrero de 2020 después de que lo echaran de ese local bailable. A los dos policías, que son pareja y esa noche hacían tareas adicionales, se les mantuvo además la imputación que tenían desde diciembre por incumplimiento de deberes de funcionario público y falsedad ideológica. En la audiencia realizada en la mañana del lunes el fiscal Patricio Saldutti, de Homicidios Dolosos, desarrolló una larga lista de evidencias que condujeron a esta nueva etapa de la investigación que continuará con los cuatro imputados detenidos con prisión preventiva por el plazo de ley.

La madrugada del 24 de febrero de 2020 la zona del boliche Ming River House, ubicado en el complejo La Fluvial, estuvo rodeada de personas que desarrollaban distintas actividades. Jóvenes que habían salido a bailar, empleados de los distintos boliches del lugar, empleados de Prefectura, pescadores y hombres en situación de calle. Todos vieron o escucharon algo acerca de un joven que había caído a las aguas del río Paraná.

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La Fiscalía presentó en la audiencia más de 50 declaraciones. No todos dijeron lo mismo, sino que abrieron aún más la grieta alrededor de las dos hipótesis en torno a qué sucedió aquella madrugada con Carlos Orellano, que tenía 23 años cuando murió. Aun así la línea de investigación que tomó peso fue la que sugiere que al joven lo echaron del boliche, lo arrinconaron a golpes contra la baranda y no le dejaron más alternativa que arrojarse al río como única vía de escape de una fuerte agresión. La querella que representa a sus familiares sumó la posibilidad de que al chico lo dejaron inconsciente por una toma de asfixia y así se provocó su caída al río.

La teoría del fiscal

"Aproximadamente entre las 4.30 y las 5, luego de que Carlos Orellano sea retirado del boliche, ejercieron violencia física en cercanías del muelle 3, tras rodear a la víctima contra la baranda del río, se aprovecharon de su superioridad física y numérica, lo golpearon y determinaron con su accionar que Orellano salte la baranda de protección y caiga a las aguas del río Paraná, circunstancia que le provocó la muerte", explicó Saldutti al inicio de la audiencia que se extendió por unas cinco horas y fue presidida por el juez Gustavo Pérez De Urrechu.

Los imputados por estos hechos son Gabriel Nicolossi, de 38 años, y Karina Gómez, de 41, ambos empleados policiales que aquella madrugada hacían tareas adicionales en Ming River House. Los otros dos son los patovicas Emiliano López, de 30 años, y Fabián Maidana, de 53 años y encargado de la seguridad del boliche.

"Los imputados determinaron la caída de la víctima al agua, y de esta forma determinaron la muerte. Agredieron en grupo a un chico solo, con superioridad física y numérica", dijo el fiscal y agregó que en el último mes se sumaron evidencias científicas que "dan credibilidad objetiva a los testimonios". Hizo referencia al estudio histopatológico elaborado por el Cuerpo Médico Forense de la Corte Suprema de Justicia de la Nación del cual se desprende que el cadáver de Orellano tenía lesiones producidas en vida, y al análisis realizado por la Universidad de Buenos Aires que detecta la presencia de diatomeas, las algas que aparecen en el cadáver de una persona que murió ahogada.

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Saldutti describió que los buzos tácticos que estudiaron la zona del río en la que cayó Orellano detectaron "abruptos cambios de profundidad, pozos y pilotes de madera por debajo del agua" y que incluso interrumpieron la inspección por el peligro que implicaba bucear en esas condiciones. "A esta altura tenemos que ver al río como algo que iba a quitarle la vida, como un precipicio, un vacío", sostuvo el fiscal.

Lo que continuó a ese episodio, según esta teoría, fue lo que en diciembre pasado el fiscal expuso ante la imputación de los dos policías por los delitos de incumplimiento de deberes y falsedad ideológica. "Gómez dio aviso (de la caída de Orellano al río) a la Prefectura pero omitió informar la verdad del hecho. Después los imputados se retiraron sin brindar colaboración con las tareas de rescate, impidiendo con su accionar que el personal de Prefectura pudiera llevar adelante las primeras acciones de búsqueda", relató el fiscal. En ese sentido detalló que a Orellano lo sacaron del boliche cerca de las 4, mientras que los llamados al 911 y a Prefectura ante su caída al río fueron a las 5.30. "Una ventana de tiempo de una hora y media", dijo.

Testigos

El domingo 23 de febrero de 2020 Orellano pasó la tarde en el Caribe Canalla con amigos y amigas. De ahí surgió la idea de ir a bailar a La Fluvial y quedaron en volver a encontrarse a la noche. Tanto los registros de algunas cámaras de vigilancia de la zona como algunos amigos de Orellano confirmaron que el joven llegó solo y que primero se equivocó de boliche e ingresó a otro lindero a Ming River House. Después logró entrar y encontrarse con sus amigos, donde tomó unos tragos y pasó el rato cruzándose con varias personas.

Cerca de las 4 tuvo un altercado con una mujer patovica que después de algunos avisos lo retiró del boliche con la ayuda de otro empleado de seguridad. Ese momento llegó a verlo un conocido de Orellano. Según distintos testigos el chico no opuso resistencia, pero afuera se quejó con los empleados policiales.

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Fue entonces que comenzaron los golpes. Según expuso el fiscal a unos cien metros de uno de los costados del boliche había un grupo de unos seis pescadores. Ellos contaron que vieron a un patovica caminando por los alrededores del boliche, "como alterado, buscando a alguien" hasta que una mujer, que sería Gómez, le grito "acá está". Lo siguiente que vieron fue a cuatro o cinco personas, entre patovicas y policías, que arrinconaron a un joven contra la baranda. "Patadas, piñas, empujones", describió el fiscal sobre lo que ocurrió en ese momento.

Adentro del boliche fue poco lo que trascendió esa madrugada sobre lo que había pasado afuera. Muchos empleados dijeron que había comenzado a correr el rumor de que un joven borracho se había tirado al río. Nadie vio nada, pero todos se quedaron con la versión de los hechos que habían comenzado a comentar los dos patovicas y los dos policías que fueron imputados. Otros empleados sugirieron hechos que llamaron la atención: el fotógrafo del boliche dijo que esa noche le pidieron que no subiera a las redes sociales las fotos que había sacado, y otro empleado dijo que vio al dueño del boliche y a los patovicas mirando para el río.

Cruces

Rodrigo Mazzuchini y Antonela Travesaro, defensores de los policías, fueron críticos con la imputación del fiscal Saldutti. "Rechazamos la imputación porque es vaga, imprecisa y contradictoria", dijo Travesaro y agregó que sus defendidos aquella noche "solo querían alertar y buscar ayuda". También cuestionó que se utilicen los estudios histopatológicos como pruebas objetivas cuando todavía no hay un informe final de autopsia.

En su turno Mazzuchini concluyó: "Orellano se ahogó, no sufrió golpes, sufrió un accidente. Lo que no pasó es que mis asistidos lo mataron, ni han determinado que muera". Según la hipótesis de la defensa tanto los policías como los patovicas rodearon a Orellano cuando se pasó del otro lado de la baranda pero para convencerlo de que volviera. La imputada Gómez en sus primeras declaraciones dijo que vio que el chico se había quedado del otro lado de la baranda y que cuando dejó de mirar escuchó el ruido de la caída al agua.

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Por su parte Salvador Vera, querellante de parte de la familia Orellano, consideró la posibilidad de que el chico haya quedado inconsciente producto de la agresión de los patovicas y los policías. "El análisis que hacemos con el trabajo de nuestro equipo forense de parte es que se produce una toma de sujeción que produce asfixia, que tiene correspondencia con los lugares donde tiene infiltraciones hemáticas", sostuvo.

También recordó que los estudios de alcohol en sangre "era 0,2 %, apenas superior al mínimo detectable que es 0,1 %". "La teoría del accidente, que se fue a refrescar o se cayó, queda descartada", agregó.

"Soy inocente"

La policía Karina Gómez pidió declarar. "Soy inocente, traté de hacer lo mejor posible dentro de mis posibilidades. Llevo 12 años de servicio impecable. Sé que hay mucha gente que está sufriendo, y dentro de esas familias está la mía. Mi hijo tiene problemas psicológicos y mi suegra de 83 años tiene Alzheimer y yo soy su nexo con el mundo", dijo.

A su turno también se pronunció Gabriel Nicolossi, el otro policía imputado, quien también se declaró inocente. En esa línea recalcó que lleva "13 años de servicio con legajo impecable". Y dijo que aquella noche de febrero trató de ayudar a Orellano: "Lamentablemente no pudimos hacer más".

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