Policiales

Prisión preventiva para el acusado de un doble crimen en el barrio Puente Gallego

Fabián M. se entregó el martes por las muertes de Iván Van del Meulen y Rodrigo Carrizo.

Sábado 17 de Marzo de 2018

En los Tribunales provinciales se ventiló ayer el doble asesinato de Iván Van del Meulen y Rodrigo Carrizo, ocurrido el 20 de febrero pasado a la noche en la esquina de Viña del Mar y Punta del Indio, en el barrio Puente Gallego. El primero recibió al menos nueve balazos cuando estaba a bordo de su Peugeot 504 y su compañero cayó al lado del vehículo con cinco impactos en su cuerpo. El jueves se entregó el principal sospechoso de ser el ejecutor del ataque: Fabián Osvaldo M., de 25 años, a quien el fiscal de la Unidad de Homicidios, Miguel Moreno, lo acusó por los delitos de homicidio agravado por el uso de arma de fuego (dos casos) y portación de arma de fuego de uso civil. El juez de garantías Gustavo Pérez de Urrechu le dictó prisión efectiva por 90 días mientras que la defensa, en manos de la abogada Susana Zulkarneinuff, planteó una estrategia alrededor de un escenario de legítima defensa.

A sangre fría

El martes 20 de febrero, pasadas las 20.30, Iván Van del Meulen circulaba en un Peugeot 504 gris por Punta del Indio al 7900. El muchacho, de 26 años y padre de dos hijos, aminoró la marcha del vehículo hasta estacionarse a metros de la esquina con Viña del Mar. Carrizo, vecino del barrio, de 22 años y un hijo, se acercó al 504 para charlar. Mientras tanto, de una casa de Punta del Indio 7940 salieron Fabián Osvaldo M. (uno de los dueños de la vivienda) junto a otro hombre vestido como policía que portaba chaleco antibalas. Ambos estaban armados y se dio una escena que fue presenciada por decenas de vecinos que buscaban alivió al sereno en las veredas.

   Según la acusación del fiscal Moreno, cuando Fabián M. y su cómplice vestido como policía tuvieron a tiro el auto de Van der Muelen comenzaron a dispararle a sangre fría tanto a él como a Carrizo. Luego se fugaron de la escena cubriéndose a balazos. Van der Meulen murió en el lugar y a Carrizo lo cargaron y lo llevaron al Hospital Roque Sáenz Peña donde falleció más tarde.

   Ningún vecino indicó a los pesquisas haber visto que desde el Peugeot 504 abrieran fuego. Pero tras el hecho Fabián M. abandonó el barrio al igual que su familia. El día después del doble crimen la gente del lugar hablaba de que todo había comenzado porque Fabián había increpado a Van der Meulen por una gorra. Y habían remarcado a la prensa que el hecho no se esclarecería porque "la tía de Fabián es policía". Al relevar la escena del crimen, peritos de Criminalística de la Policía de Investigaciones (PDI) encontraron, entre las ropas de Van der Meulen, 42 envoltorios con cocaína que fueron remitidos a Gendarmería Nacional para su análisis. Fabián M., en tanto, se presentó espontáneamente el jueves en el edificio de la PDI, en Lamadrid 550, y quedó detenido.

¿Legítima defensa?

La estrategia de defensa de la abogada Susana Zulkarneinuff, abogada de Fabián M., se concentró en plantear un escenario de legitima de defensa, quizás rozando el exceso, en el que su cliente fue intimidado por al menos Van der Meulen con otros tres compinches. La línea argumentativa la dio el acusado, quien se presentó como maestro pizzero, al prestar declaración: "Yo a Iván le había prestado 50 mil pesos. El me dijo: «En una semana te lo devuelvo porque aposté por un juego». Yo trabajo y él sabía que yo estaba juntando dinero para comprarme un auto", indicó. Su relato fue seguido con atención por Valeria, la viuda de Carrizo, quien mordía una camperita para evitar la tentación de estallar en llanto.

   Luego su relato giró y sostuvo que Van der Meulen le había dicho que no le iba a devolver el dinero y que si lo molestaba iba a matar a su sobrino y a su madre. Y relató que la tarde previa al doble crimen Van der Meulen le disparó y que ya por la noche fue hasta su casa en su Peugeot 504 con al menos tres personas y volvió a dispararle dejándole una invitación: "Te espero a media cuadra, y yo le dije, voy". Y así se llegó a la balacera en la que Van der Meulen recibió nueve balazos y Carrizo cinco.

   "El me disparó y yo saqué y le tiré. Disparé porque me tiró. Los dos (por Van der Meulen y Carrizo) tenían armas y estaban en el auto", dijo Fabián. Cuando el fiscal le preguntó "qué rol tuvo Carrizo en la disputa" el acusado respondió: "La verdad es que no sé, estaba con Iván" (Van der Meulen).

   Mientras la abogada de Fabián M. buscaba hacer pie en la legítima defensa exponiendo que su cliente fue agredido y respondió ante eso, el fiscal Moreno se esforzó en demostrar que el acusado siempre tuvo una alternativa para evitar el enfrentamiento.

Salida inoportuna

"Dice que le dijeron que lo esperaban a media cuadra y en lugar de quedarse dentro de su casa, con lo que se hubiera resguardado junto a su familia, salió a confrontar abiertamente ante un grupo que dice era superior en número", reflexionó Moreno.

   El fiscal también remarcó que el día posterior al doble crimen una tía de Fabián, la policía en actividad M.B., se presentó en la sede de la Fiscalía para brindar una declaración en la que sostuvo que el ataque fue promovido por el segundo tirador, la persona que vestía como policía y aún no está identificada. "La mujer policía se presentó voluntariamente y realizó una declaración falaz que fue contradicha por el propio acusado en este acto", dijo Moreno, quien al menos en esta instancia no solicitó ninguna medida hacia la uniformada.

   Otro punto sobre el que cargó el fiscal fue que luego del hecho el acusado se mantuvo prófugo. "Mi cliente no huyó. Se sintió mal. Culpable. Y su familia le recomendó que se ausentara un tiempo hasta que se pudo presentar", esgrimió la abogada Zulkarneinuff.

   Puesto a resolver, el juez Pérez de Urrechu comenzó jaqueando la idea de la legítima defensa: "Creo que aunque no se utilice en los barrios, ante una amenaza pudo haber entrado a su casa y llamado al 911". También valoró que el imputado tenía en su debe una condena en proceso abreviado a 3 años de condena dictada en 2012. Tras darle la derecha a la calificación legal propuesta por Moreno dictó una medida cautelar de 90 días de prisión efectiva con vencimiento el 15 de junio próximo. El magistrado cerró la audiencia y Valeria, la viuda de Carrizo, estalló como con un gol aplaudiendo que el hombre que mató a su esposo esperara preso su destino.


¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario