Policiales

Prisión preventiva para el acusado de provocar el crimen de un psicólogo

Miguel Angel S., de 40 años, quedó imputado de apuñalar y golpear a Daniel Santana en abril pasado y de prender fuego a su departamento.

Sábado 09 de Diciembre de 2017

"Estoy abajo". El último mensaje que recibió en su celular el psicólogo Daniel Javier Santana fue la clave para llegar hasta el hombre que ayer fue acusado de apuñalarlo y prenderle fuego en su departamento de Moreno al 300 en abril pasado. Ese texto quedó registrado en el celular de la víctima, que pese a los daños que le produjo el fuego pudo ser peritado. De allí se rescató un diálogo con un hombre que tenía la línea conectada a una cuenta de Facebook a nombre de Miguel Angel S. Ese hombre, un empleado de 40 años, ayer fue imputado de un crimen alevoso que se pena con prisión perpetua y quedó tras las rejas en forma preventiva.

    El fiscal de Homicidios Miguel Moreno acusó a Miguel Angel "Tota" S. como autor de un homicidio agravado por la alevosía y de causar un incendio que puso en riesgo a los vecinos del edificio de Moreno 365. En un departamento del primer piso vivía el psicólogo Santana. La tarde del jueves 6 de abril, alrededor de las 19, comenzó a salir fuego de las dos ventanas que su departamento tiene a la calle. En el palier, los bomberos encontraron tendida a una vecina mayor de edad, sofocada por aspiración de monóxido de carbono y con sangre por un golpe en la cabeza.

   Cuando apagaron el fuego, hallaron a Santana sin vida en una habitación, envuelto en una frazada y con numerosos golpes y puñaladas. También detectaron que habían arrimado muebles cerca del cuerpo y arrojado algún líquido para acelerar la combustión. Se cree que el crimen ocurrió entre las 18.21 y las 18.57 de ese día.

   "Ese hombre era gay y por como se lo veía era muy osado. A nadie lo sorprendería que haya hecho entrar a un desconocido a su departamento", dijeron en ese momento los vecinos. Contaron que Santana había vivido en pareja hasta poco tiempo antes y que además de usar su departamento como consultorio trabajaba en una empresa de María Juana.

35 puñaladas

Su ex pareja habló de la posibilidad de un suicidio al advertir que Santana cursaba un cuadro depresivo, pero eso se descartó con el informe de autopsia. El estudio detectó que tenía heridas de arma blanca en el tórax y el abdomen, una profunda de 3 centímetros en el cuello, otra de 10 centímetros en la base del cuello, otras en el brazo izquierdo y las costillas. Un total de 35 heridas, además de quemaduras. Se determinó que al inicio del fuego estaba vivo porque llegó a respirar humo y murió por una "sumatoria de lesiones".

   El principal aporte a la investigación surgió de su celular. Su último contacto fue con un tal Miguel que le avisaba: "Estoy abajo". El aparato fue remitido al Cuerpo de Investigaciones Judiciales de la ciudad de Buenos Aires donde se detectó que horas antes del crimen, alrededor de las 16, se registró una charla en la que Miguel le preguntaba al psicólogo:

   — ¿Querés que vaya hoy?

   — Sí.

   — ¿A qué hora salís?

   — Salgo a las seis.

   — Bueno, paso. ¿Querés que compre antes de ir?

   — Sí.

   Los investigadores averiguaron la titularidad de esa línea telefónica pero desde la empresa contestaron que correspondía al sistema prepago. Lo que sí se pudo detectar es que estaba asociada a una cuenta de Facebook a nombre de Miguel S. En ese perfil no estaba cargada ninguna imagen. Pero entre sus amistades figuraba un hombre con el mismo apellido, llamado Roberto, quien lo etiquetó en una foto con este comentario: "Acá con mi hermano Miguel S. y mi hija comiendo algo".

Así llegaron al autor

Se solicitó la intervención de la línea telefónica pero resultó que estaba inactiva desde el día del crimen. La última llamada era de las 17.13 de ese día. La antena que captó ese teléfono en las horas cercanas al crimen fue la de Oroño al 200, a tres cuadras del departamento de Santana. Con esos datos, el cruce de padrones y búsqueda de información en la sección Análisis Delictivo, la brigada a cargo del fiscal detectó que un hombre idéntico al de la foto en Facebook y llamado a Miguel Angel S. había sido condenado en 2004 por un crimen. El de José Luis Vallejos, de 32 años, baleado tres años antes en un potrero de Campbell y Juan José Paso por dos hombres que pasaron en moto.

   El siguiente paso fueron las tareas de seguimiento y fotos a S. en cercanías a su domicilio de Los Paraísos al 400 de Villa Gobernador Gálvez donde vivía con su esposa, presente ayer en la sala de audiencias de Tribunales. En ese lugar fue detenido el jueves. Le secuestraron una moto negra de 150 centímetros cúbicos y un casco negro con el número 22 en la nuca y líneas refractarias. Una moto y un casco idénticos tenía un hombre de contextura física similar a S. que llegó a Moreno al 300 momentos antes del crimen.

   El motociclista fue captado por la cámara de vigilancia de un ex funcionario judicial que vive en la misma cuadra y que lo registró cuando estacionaba a un metro de la entrada del edificio donde vivía Santana, a las 18.21. La filmación se cortó a las 18.42 por un problema técnico, por lo que se desconoce a qué hora se retiró del lugar. El fiscal Moreno dijo que en la imagen se advierte que la moto tenía un dominio ilegible y la moto de S. no tenía patente.

En silencio

Con en el entrecejo fruncido, S. no apartó la vista del fiscal mientras avanzaba en su relato de la pesquisa. Sólo se tomó la cabeza al escuchar la pena de prisión perpetua prevista para el delito que le reprochan. No quiso declarar. El defensor público Darío Pangrazzi dijo que el mensaje en el celular no tiene correlato con ningún "indicio de presencia" del acusado en la vivienda. Y agregó: "Ningún testigo lo vio ingresar. Tampoco se acreditó la alevosía". El fiscal justificó ese agravante diciendo que el psicólogo quedó bajo las llamas vivo e indefenso.

   La jueza Mónica Lamperti encontró válida la imputación. Advirtió en el caso un accionar "sobre seguro" típico de la alevosía y dispuso que S. siga en prisión preventiva por el plazo legal de 2 años, ante la alta pena en expectativa y el riesgo de que intente escapar. Resaltó que aún quedan medidas pendientes de producción: S. debe ser sometido a un cotejo de ADN con restos de semen hallados en el cuerpo de la víctima.

   Ante esa resolución, el acusado fue esposado y retirado de la sala de audiencias. Un hermano de Santana que presenció el trámite, de pie y con los ojos enrojecidos, declinó de hacer comentarios al salir. Sólo dijo que en la audiencia había quedado "todo muy claro".


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