Policiales

Prisión por amenazar y extorsionar a una mujer para usurpar su casa

Le dicen "Sordo". Hostigó a una vecina para que le pague o se fuera de su casa. Lo consideran un soldado de Los Romero, la banda que domina la zona.

Jueves 17 de Enero de 2019

Franco Ezequiel V. tiene 24 años y en la zona del barrio Municipal de Nuevo Alberdi lo reconocen por el apodo de "Sordo". La fiscal María de los Angeles Granato le imputó ayer el delito de amenazas coactivas agravadas contra una vecina de Luzuriaga al 3900 el pasado sábado 5 de enero. Según la acusación el "Sordo" entró a una casa de pasillo, abrió la puerta de una vivienda en la que vivía una mujer y tras amenazarla de muerte le exigió el pago de un monto de dinero para que pudiera quedarse en el domicilio. Siempre según la denuncia invocó que trabajaba para los Romero, por la banda de ese barrio conocida por el liderazgo del apodado "Lichi", hoy detenido acusado de liderar una banda que se enriqueció con hechos de violencia. El juez Héctor Núñez Cartelle le dictó al Sordo prisión preventiva por el plazo de 90 días.

Las situaciones descriptas ayer en audiencia imputativa en la sala 3 del Centro de Justicia Penal no fueron otra cosa más que una modalidad expuesta hasta el hartazgo: las amenazas contra vecinos para que abandonen sus domicilios para luego usurpar la vivienda o en su defecto cobrarles un canon para poder quedarse en su domicilio. Si bien no fue precisado en la audiencia, el monto requrido a la víctima ronda los 50 mil pesos, según el acta policial. En este caso la víctima abandonó el domicilio y el día posterior a la amenaza la casa fue usurpada.

El "Sordo" fue detenido el lunes pasado en uno de once allanamientos llevados adelante por el área operativa de Policía de Investigaciones (PDI) en Nuevo Alberdi. En la misma jornada fue detenido también Hugo Emanuel V., alias "Labio leporino", quien fue imputado en otra audiencia como instigador del hecho protagonizado por el "Sordo" (ver página 30).

No quiso declarar

El "Sordo" se sentó en el banquillo asistido por el defensor oficial Darío Pangrazi. Acompañado por dos mujeres de su familia, el muchacho escuchó la imputación en boca de la fiscal Granato e hizo uso de su derecho de no declarar.

La fiscal acusó a "Sordo" de haber pateado la puerta de la vivienda ubicada en Luzuriaga al 3900 y arma en mano haber amenazado a una mujer y su familia para que abandonaran la vivienda, o les pagaran para permitirles quedarse. Según la denunciante el hombre invocó que "trabajaba para los Romero", en alusión a la banda polirrubro conocida en Nuevo Alberdi por su violencia. En su historial figuran usurpaciones, amenazas con armas, balaceras y homicidios según se ha ventilado en innumerables audiencias imputativas.

El núcleo duro de la banda, de origen familiar, está detenido acusado de integrar una asociación ilícita destinada a cometer entraderas y escruches. En el Ministerio Público de la Acusación (MPA) dan por sentado que siguen liderando la organización criminal desde la cárcel.

Siempre según la acusación, al amenazar a la mujer "Sordo" dijo trabajar para "Luciano, Maximiliano (reconocido como uno de los «mellis») y Hugo", alias "Labio Leporino". Luego de salir de la casa de la amenazada, "Sordo" ingreso a una vivienda de material color azul sindicada por los vecinos como un aguantadero de la banda en cuestión.

La fiscal indicó que fue en ese domicilio que fue detenido "Labio Leporino" el lunes. Allí se encontró una pistola calibre 9 milímetros Thunder. Tras la amenaza, la mujer se fue del barrio. El 6 de enero, el día siguiente a la amenaza, un llamado al 911 alertó que la casa en cuestión tenía su puerta violentada. Cuando la policía llegó al lugar otra mujer limpiaba el lugar. Al ser consultada dijo: "A mi me pagaron los Romero para que limpiara el lugar". La fiscal requirió que "Sordo" quedara detenido bajo prisión preventiva por el término de 90 días.

La defensa de "Sordo" se opuso a ese pedido e intentó hacer pie en que "en lo expuesto por la fiscal no se acredita la responsabilidad que pudo tener" el imputado. "La acusación es la exclusiva declaración de un testigo único. No hay otra persona que haya visto lo que se relata", explicó el defensor Pangrazi. "Tampoco se puede observar cual es la relación que tendría mi asistido con «Maxi» Romero o Hugo (Labio leporino)", indicó.

El abogado indicó que no existía en el legajo de la fiscal el acta de secuestro del arma incautada y que no había vinculación de ese elemento con su defendido. También resaltó que "Sordo" no tiene antecedente condenatorios y que en su domicilio, en calle Servellera, no se incautaron armas.

Lugar común, el miedo

A su turno la fiscal Granato contraatacó exponiendo el contexto de narcocriminalidad que rodea a la banda de los Romero. A esto el defensor Pangrazi le solicitó que la acusación mencionara "algún elemento objetivo" de alguna investigación federal contra "Sordo". Esto encendió aún más el debate y la fiscal Granato indicó lo complejo que se le hace a la Fiscalía conseguir testigos ya que en el barrio los vecinos dicen temer a los Romeros y sus asociados.

Así llegó el turno en el que el juez Núñez Cartelle fue llamado a resolver. El magistrado indicó que las "evidencias respecto al hecho relatado" eran las suficientes para este momento del proceso. "La relación de los Romero con el imputado fue suficientemente argumentado", dijo el juez. Y valoró la actitud de la víctima de denunciar. "Eso merece una consideración", indicó y resaltó la gravedad del delito inculcado que busca la intimidación de una persona para que abandone su residencia. Entonces le dictó prisión preventiva por 88 días, ya que la cuenta de los 90 cae en feriado.

"Cállese la boca"

Cuando las partes se preparaban para firmar el acta de la audiencia, "Sordo" comenzó a hablar en voz alta: "Señor, yo no hice nada. Le juro que no hice nada de lo que me acusan". La actitud enfureció al juez, quien recriminó la actitud con severidad tanto al defensor como al acusado. "Señor, usted tuvo la oportunidad de declarar y no lo hizo. Así que chito la boca", le dijo a "Sordo". "Una actitud que me molesta es que una vez terminada la audiencia el imputado intente dialogar con el juez. Así que le pido que por favor se lo explique a su representado", le dijo Núñez Cartelle al abogado Pangrazi. Luego la sala permaneció en silencio hasta que el juez se retiró.

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