La policía investiga el accionar de una banda que, munida de credenciales
apócrifas de fuerzas de seguridad y organismos de control, visitaron al menos cuatro comunas
santafesinas ofreciendo realizar servicios tales como controles de alcoholemia o verificación de
alimentos. Una denuncia radicada por el director de la sede rosarina del Instituto Nacional de
Tecnología Industrial (Inti) en la comisaría 4ª expuso el accionar de los estafadores en la
localidad de Alvarez. Y, a raíz de la presentación, que recayó en el juzgado de Instrucción número
5, a cargo de María Luisa Pérez Vara, fueron detenidas cuatro personas. Uno de los arrestados, ante
la posibilidad de dormir en una comisaría, exhibió ante los investigadores una credencial trucha de
la policía internacional Interpol, poniendo de manifiesto otro de los artilugios utilizados por el
grupo.
Del accionar de la banda existen testimonios en al menos
cuatro comunas de la provincia: San Justo, Arroyo Seco, Fighiera y Alvarez. Pero también hay
particulares entre las víctimas. Según los investigadores, el modus operandi empleado en todos los
casos era similar: llegaban impecablemente vestidos en una lujosa camioneta Land Rover y para
presentarse no dudaban en exhibir credenciales apócrifas e invocar organismos públicos y privados.
Sobre este punto dejaron diseminadas tarjetas personales donde rezaba que eran "perito fotográfico
federal", miembros de "fiscalía general" o personal de "inspección de industria de alimentos". Esta
última "con acuerdo firmados con Cansillería" (sic).
De acuerdo a los casos, los embaucadores buscaban generarse
un paraguas de protección mediante la firma de convenios o contratos de prestación de sus
servicios. Por ejemplo, en Arroyo Seco visitaron una dependencia policial presentándose como
agentes de Interpol y trabajar para juzgados federales de Rosario. Incluso dejaron un mapa de la
ciudad en el cual se localizaban los supuestos vendedores de droga allí afincados. En la comuna de
Alvarez se ofrecieron como parte del programa federal de certificación de alimentos con poder para
decomisar mercaderías, y allí invocaron ser personal del Inti. En San Justo, en tanto, trataron de
timar a un particular.
Oferta de servicios. "Perdón, ¿el Inti hace controles de alcoholemia?". La
consulta telefónica desde una comuna santafesina a la sede local del Instituto Nacional de
Tecnología Industrial, ubicada en el complejo de La Siberia, en Esmeralda y Ocampo, fue uno de los
detonantes para que su director, Walter Aquino, se dirigiera a la seccional 4ª y radicara una
denuncia. "El Inti no es víctima de nada. Lo que hicimos fue poner en conocimiento de la Justicia
que había un grupo de personas que estaban invocando a la institución para lucro personal. Iban a
algunas comunas y decían que trabajaban para el Inti, como si fuera una franquicia", relató Aquino.
"Luego ofrecían servicios que son parecidos a lo que hace el Inti, pero que no tienen nada que ver.
Por ejemplo, se ofrecían para hacer tests de alcoholemia y lo que hace el Inti es verificar el buen
funcionamiento de los equipos usados en esos tests", explicó.
"En Alvarez se metieron en el tema alimenticio. Dijeron ser
del Inti y se ofrecieron como agentes controladores del programa federal de certificación de
alimentos. Después le agregaban muchas siglas parecidas a las del glosario del Inti. Ellos decían
que tenían injerencia en todo el país y hasta en el Mercosur. Y desde la comuna nos consultaron
dejando en evidencia la maniobra", explicó Aquino.
En este último de los casos, hasta la comuna de Alvarez
llegaron dos hombres que se identificaron con nombre y apellido. Hasta dejaron sus tarjetas
personales con siglas que ahora se piensa que son truchas.
Las detenciones. A partir de esos datos se realizó una pesquisa que terminó con
cuatro personas declarando el jueves en la comisaría 4ª. Los detenidos fueron identificados como
Oscar Roberto P., de 47 años; los hermanos Juan Gustavo y Juan de Dios S., de 42 y 47 años,
respectivamente; y Lucía G., de 37 años. Aunque los últimos tres dijeron que eran estudiantes de
una academia de "fotografía pericial federal" ubicada en barrio Acindar y propiedad del primero de
los mencionados, todos cumplimentaron los trámites procesales y quedaron afectados a la causa que
investiga la jueza Pérez Vara. Fuentes policiales requirieron que aquellas personas que hayan sido
víctimas de una operatoria similar a la descripta se presenten en Tribunales, ante la jueza o en la
comisaría de La Paz al 400.
La sorpresa mayúscula de la tarde fue cuando Oscar Roberto
P. esgrimió una credencial dorada con su foto, que decía Interpol. Tenía una firma que, según el
sello legible, sería de un integrante de un tribunal federal de Rosario. Y hasta tenía fecha de
vencimiento en 2009. Confiaron que el nivel de fabulación era de alta escuela. "Agarró su celular y
dijo que iba a llamar a los federales", comentó una fuente. Los que vieron el carné cuentan que la
credencial era impactante y lucía en una billetera gorda. Todo impecable, salvo por un solo
detalle: Interpol no emite credenciales. "Los integrantes de fuerzas de seguridad que son parte de
Interpol, llevan la identificación de la fuerza para la que trabajan. En el caso de los federales,
la de Policía Federal. No se emite otra credencial", comentó un vocero consultado. l