Un hombre denunciado públicamente por la jueza Laura Cosidoy como
comercializador de droga a gran escala en Rosario y el sur provincial tiene ahora captura
recomendada por una persecución cinematográfica en la que se tiroteó con policías de la ex Drogas
Peligrosas. Está prófugo de la Justicia federal por ese episodio a balazo limpio, ocurrido hace dos
semanas a la luz del día durante varias cuadras en la zona sur de la ciudad. El acta oficial
sostiene que debió abandonar su auto y que en su huida se deshizo de un revólver y de algo más de
un kilo de cocaína.
El fugitivo se llama Guillermo Luis Franco, tiene 53 años y fue investigado en
varias ocasiones por la Justicia federal. Es una persona que, según la policía, estuvo preso por
homicidio en la década del 80. Y que dispone de un acomodado nivel de vida pese a que no se le
conoce una actividad regular. Es propietario de caballos de carrera y tiene carné de entrenador en
el Hipódromo de Rosario. El fiscal federal subrogante Mario Gambacorta pidió su captura y el juez
federal Nº 3, Felix Angelini, ahora lo investiga por narcotráfico y pidió su detención.
Franco integra una lista de cuatro nombres divulgada en abril de 2007 por la
jueza Cosidoy como personas que no tenían inconvenientes con la policía pese a aparecer con alta
frecuencia en investigaciones sobre tráfico de drogas. Ahora tres de esas personas aludidas fueron
buscadas por la policía y dos de ellas están detenidas.
Plan de evasión. Guillermo Franco estuvo a punto de ser detenido el 15 de agosto
pasado. La Sección Inteligencia Zona Sur de la Dirección de Prevención y Control de Adicciones
montó un operativo para detenerlo en inmediaciones de Corrientes y Uriburu. Pero el hombre al que
en la calle se lo reconoce como Piraña o Liche huyó en su auto y logró escabullirse. Fuentes de la
investigación precisaron que en su huida, Franco descartó un revolver calibre 38 y un ladrillo de
cocaína compactada que arrojó en la zona de Laprida al 4700. Toda esta actuación quedó en manos del
juez federal Felix Angelini.
"Cobelli, Arancibia, Franco y Vázquez". Tales fueron los nombres que Cosidoy
reveló públicamente como personas vinculadas al tráfico de estupefacientes en el sur de la
provincia. Como anticipo, la magistrada ya había hecho público durante 2005 el nombre de Federico
Balbi como uno de los principales proveedores de drogas del sur provincial.
Balbi fue detenido en noviembre de 2007 en su casa de Villa Constitución. Miguel
Angel Cobelli, alias el Pintor, está desde el jueves con custodia policial en un sanatorio del
centro rosarino donde permanece internado. Ambos fueron señalados por la policía como líderes de
grupos que comercializan droga.
Caballos que corren. Franco es muy conocido entre gateras y tribunas del parque
Independencia. En septiembre de 2007, en el suplemento Ovación de este diario, su nombre fue
reflejado en una crónica de turf por una citación emitida por el Comisariato del hipódromo. Nació y
se crió en barrio Tablada, aunque su residencia está declarada en jurisdicción de la comisaría 25ª,
de Villa Gobernador Gálvez. Es contemporáneo del tuerto Boli y Jorge Selerpe, detenidos al ser
desbaratadas cocinas de cocaína en febrero y junio pasado respectivamente. La policía le atribuye
haber purgado una condena por un homicidio en la cárcel de Zeballos y Riccheri en los años 80.
Las primeras pesquisas por cuestiones de droga contra Franco se remontan a 1995.
Los investigadores policiales afirman que conoce los circuitos de venta en las villas de la zona
sur y mencionan como talón de Aquiles su incapacidad para montar un negocio que le permita
blanquear sus ingresos.
Hasta el 15 de agosto pasado vivía junto a su pareja y su hija en una casa de
dos plantas de Uriburu casi esquina Corrientes. Tras el intento frustrado de su captura, dos o tres
días más tarde, la casa está deshabitada y hoy luce un cartel de alquiler. De ese lugar, afirma la
policía, Franco salió ese viernes a las 15.50. En el oficio judicial 2634 dice que subió a su
Renault Laguna gris, modelo 2001, dominio CMT 567 —que estaba a su nombre— y al
reconocer a los policías de la ex Drogas Peligrosas de Rosario, se puso en fuga.
Escape. Si bien la versión oficial indica que lo primero que hizo Piraña fue
evadirse, otras fuentes indicaron que el perseguido intentó un . Pero como no pudo llegar a un
acuerdo, partió raudo en el Laguna gris y recorrió unas veinte cuadras perseguido por tres
vehículos de la policía.
El acta indica que en Uriburu y Paraguay un oficial auxiliar bajó del vehículo y
le dio la voz de alto. Franco exhibió "un arma plateada" al empleado que lo perseguía, por lo que
éste "trata de salir de la línea de fuego para no ser blanco de este masculino". Ante esto, se
atribuye a Franco haber arrancado el Laguna y chocado al vehículo oficial. Allí el policía efectuó,
según el sumario, disparos "a la derecha del rodado, para preservar al conductor". Los policías que
firman el acta dicen reconocer sin duda de que el que iba allí era Franco, que huyó.
En su esfuerzo por escurrirse, pasó más de una vez por las mismas cuadras. Una
de ellas fue el pasaje Moussy, entre San Martín y Buenos Aires. En una de esas recorridas, ante la
vista de testigos, la policía afirma que descartó un revólver plateado calibre 38 tipo lechucero
sin marca visible y un paquete envuelto en papel de diario. Adentro, según el acta elevada a la
Justicia, había algo más de un kilo de cocaína.
Luego los autos conducidos por los ex Drogas Peligrosas perdieron de vista el
Laguna gris. Pocos minutos más tarde, y tras realizar un rastrillaje en la zona, el auto fue
hallado en una gomería de Uriburu y Dorrego. Estaba levantado con un gato hidraúlico.
Al ser consultado el dueño el lugar indicó que un hombre se lo había dejado para
reparar una de las cubiertas. Ahora a Franco, según el expediente judicial 651/08, se lo busca por
la resistencia calificada a la autoridad y por infracción a la ley de estupefacientes 23.737.