"De esta no me olvido más". Juan Carlos Sgalla es un contratista rural de 60
años de la localidad de Fuentes, en el departamento San Lorenzo, 60 kilómetros al sudoeste de
Rosario. Junto a otros cuatro integrantes de su familia fueron víctimas de una banda de paleteros o
gancheros que los sorprendieron ayer a la madrugada mientras dormían y los retuvieron durante una
hora. Los ladrones llegaron a la vivienda, ubicada a 30 metros del arco de ingreso al pueblo, para
dar un golpe significativo. Pero como no hallaron los 100 mil pesos que buscaban pellizcaron unos 4
mil pesos en efectivo, algunas alhajas y electrodomésticos.
El que llevaba la voz cantante tenía acento cordobés "bien cerrado". Dos de
ellos actuaron a cara descubierta y el restante ocultó el rostro con un repasador. Ingresaron por
el lavadero del coqueto chalé, aprovechando que la puerta estaba cerrada con media vuelta de llave.
Los gancheros utilizan como ganzúas diversas herramientas construidas con rayos de bicicleta o
alambre con forma de paleta o gancho. De ahí su nombre.
Los maleantes llegaban con un dato y atacaron cerca de las 2 de la madrugada de
ayer. Enseguida reclamaron una fuerte suma y se enfurecieron con la respuesta de que allí no había
plata grande.
"Si no me decís donde está la plata te hago hablar con la bolsita", amenazó uno
de los ladrones, mostrando un envoltorio de nailon, sugiriendo que lo usaría para ahogarlo. "Agarrá
el pibe y ponele el fierro en la cabeza. Vas a ver cómo empiezan a cantar", le dijo un ladrón a
otro. Se llevaron el dinero de las billeteras, los celulares, electrodomésticos y objetos de oro.
"Se fueron en un auto nuevo y lo sacaron arando", relató Leandro, una de las víctimas.
La aparición. Fuentes es un pueblo de unos 2.500 habitantes del departamento San
Lorenzo, a 60 de Rosario. Los Sgalla viven en un vistoso chalé de dos plantas, ubicado a 30 metros
del arco de ingreso al pueblo. Sgalla, su yerno, dos de sus hijos y ocho empleados levantan
cosechas con máquinas propias.
El miércoles por la noche estaban Juan Carlos Sgalla, su esposa María del
Carmen, de 58 años; su hija Marianela, de 26; y su novio Leandro, de 26 años. También uno de los
nietos de Juan Carlos, un nene de 3 años. La familia tiene una perra Rottweiler que estaba
encerrada en un galpón posterior. "Comimos y nos pusimos a ver la tele. Nos habremos acostado a eso
de la medianoche", recordó Leandro. Juan Carlos y su esposa descansaban en un dormitorio de la
planta baja. Y en la alta, a la que se llega por una escalera de madera, dormían Leandro con
Marianela y su sobrinito de 3 años.
"Dormía profundamente y me pegaron con un dedo en la frente. Abrí los ojos y me
encandilaron con una linterna: Shhhhh! Esto es un asalto", recordó Leandro que le dijo el intruso.
Eran las 2.15 de la mañana. Los tres ladrones controlaron a la joven pareja. Luego bajaron al
cuarto de los Sgalla. "A mi novia y a mi suegra le preguntaron por separado dónde estaba la plata.
Y como Marianela les contestó mal, le pegaron una piña en la nariz", rememoró. "A mi suegra le pasó
lo mismo", indicó el muchacho.
Los ladrones estuvieron en la casa unos 45 minutos. Al nene de 3 años lo dejaron
dormir. Al resto de la familia los ataron con los cordones de las zapatillas. A Marianela y su
novio los ataron boca abajo de pies y manos. A la pareja mayor le ataron sólo las manos. "Uno tenía
acento cordobés y llevaba la voz cantante. Si no le gustaba la respuesta golpeaba. A mi me dieron
con un palo de escoba", indicó Leandro. Los maleantes revolvieron todo a su paso.
"Hace una semana había algo de plata porque nos pagaron un trabajo que se hizo
en Salta. Pero fue recibir el dinero y pagar los gastos y a los empleados. Nadie maneja esa plata
en efectivo", indicó la mujer. Sin tener acceso al dinero buscado, los ladrones arrasaron con el
efectivos de las billeteras, los celulares, anillos y cadenitas de oro.