POLICIALES

Pedirán 12 años de cárcel para tres policías por el bizarro asalto a una carnicería

Irán a juicio junto con dos municipales. El atraco fue en mayo de 2020 y los ladrones llegaron en un patrullero. Un magro botín para tanta planificación

Domingo 20 de Junio de 2021

Los dos policías entraron a una carnicería de Empalme Graneros, pidieron un costillar para veinte personas y enseguida encañonaron a la cajera. “Están robados”, dijo uno mientras el otro llevaba a los clientes hacia la cámara frigorífica. Que vistieran uniforme no llamó la atención, al fin y al cabo podía tratarse de un disfraz. Lo sugestivo fue que bajaran de un patrullero casi en la puerta del negocio. Más sorprendente aún fue comprobar que era el móvil de la comisaría del barrio, filmado esa misma tarde frente al local en movimientos extraños y poco disimulados.

Tres policías, un empleado municipal y un ex camillero del Heca fueron detenidos por ese audaz asalto de mayo del año pasado a un local de Provincias Unidas y Vélez Sársfield del que los ladrones escaparon a tiros, perseguidos por civiles a lo largo varias cuadras. Con videos, pericias, testimonios e intervenciones telefónicas como prueba, la fiscal Juliana González solicitó ahora penas de 9 a 12 años de prisión para los cinco acusados. Uno de ellos era el subcomisario de la seccional situada a trece cuadras, adonde una de las víctimas denunció a los gritos: “Me robaron en la carnicería dos policías”.

La acusación fue aceptada el viernes último por el juez Facundo Becerra, quien advirtió un “respaldo probatorio serio” y dispuso el comienzo de un juicio oral. Rechazó planteos de las defensas que cuestionaban la validez de las escuchas, a las que encontró bien fundadas, y dispuso que los acusados sigan presos hasta que termine el debate público.

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El golpe quedó registrado al detalle en cámaras del negocio y el GPS del patrullero. Pese a su osadía obtuvo una magra recompensa: del negocio sólo se llevaron 20 mil pesos, además de celulares de los clientes. Se cree que los maleantes podrían haber equivocado el día de pago a proveedores. Pero el peligro causado dentro y fuera del negocio, con un escape a toda velocidad por calles a contramano, fue señalado por la fiscal al solicitar altas condenas por “un hecho de delincuencia organizada, con planificación, ideación y conocimiento”.

Calificados

Civiles y policías fueron acusados por el delito de robo calificado por el uso de arma y agravado por ser en poblado y en banda. Mauricio Daniel Coppini, un empleado municipal de 42 años, fue acusado de participar de la inteligencia previa, además de la tenencia ilegal en su casa de una pistola Taurus 9 milímetros. El otro municipal implicado es el ex camillero Leonardo Rubén Martínez, de 45 años. Lo acusan de haber entrado a la carnicería disfrazado de policía y portando una pistola con la que efectuó disparos en la huida. La fiscal pidió 9 años y 4 meses de prisión para el primero y 10 años para el segundo.

Claudio Ramiro González era el subjefe de la comisaría 12ª. Le atribuyen haber conducido en el patrullero a los asaltantes hasta el local y acudido en dos ocasiones previas a tareas de inteligencia.

Otro efectivo implicado en la acción es Daniel Esteban Vivas, de 32 años, por entonces en disponibilidad. Al ver la filmación del hecho en un noticiero, un colega lo identificó como quien entró a robar portando un revólver.

Por último el subinspector Norberto Oscar “Turco” Diep Asep, de 40 años y sumariante de la seccional 20ª, fue acusado de la planificación y la logística. Además afronta una causa por lavado de activos a raíz de dos vehículos, un Chevrolet Tracker y una 4x4 Chery Tigo Luxury, registrados a su nombre. Como la condición policial agrava el delito la fiscal pidió para los tres empleados de seguridad una pena más alta a 12 años de prisión.

Un costillar para veinte

Con barbijos, vestidos de negro y el escudo de la policía santafesina bordado en las gorras, dos uniformados se sumaron a los vecinos que la tarde del 19 de mayo de 2020 compraban en la carnicería de Vélez Sársfield y Provincias Unidas, frente a esta avenida que da nombre al local. Entraron a las 19.30 y esperaron su turno sin aparentar prisa. “Me pidieron que les corte un costillar para veinte personas”, recordó un carnicero. Recién entonces el ladrón más bajo se acercó a la caja y encañonó a la encargada.

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“Están todos robados”, dijo mientras su socio llevaba hacia la cámara frigorífica al resto de los empleados y a los clientes, entre ellos un niño, a quienes obligó a tirarse al suelo y les quitó una cadenita de oro y cinco celulares. Su cómplice envió al fondo a otras dos personas mientras le gritaba a la cajera: “Vos te quedás ahí, dame toda la plata”. Con la recaudación, estimada en 20 mil pesos, corrieron hasta un auto gris oscuro que los esperaba por Vélez Sarsfield. “Bueno, disculpen”, se despidieron.

La encargada salió tras ellos, gritando que les habían robado. Un vecino que iba a la verdulería con su esposa en su moto Honda 250 los vio subir a un Volkswagen Gol Power de cinco puertas y no dudó en perseguirlos unas diez cuadras hacia el oeste.

En Guatemala y Lavosier el uniformado que iba en el asiento trasero efectuó cinco disparos que dieron en un auto estacionado. De la persecución también participaron los conductores de un Fiat Palio y un Chevrolet Onix que perdieron el rastro de los fugitivos en Eva Perón y Circunvalación.

Tareas de inteligencia

Cuando recobró la calma y revisó las filmaciones del comercio, la encargada no pudo salir del asombro al descubrir que los mismos asaltantes habían merodeado la zona dos horas antes en un patrullero: el móvil 7049 asignado a la seccional 12ª. Según la acusación, a las 17.30 el subcomisario González dejó en la esquina a su colega Diep Asep. Los municipales Martínez y Coppini llegaron enseguida en un Bora gris. Luego los tres subieron a la chata policial —una Chevrolet S10— y se quedaron “estudiando los movimientos del comercio” casi media hora.

Hubo otra incursión del patrullero a las 18.52, cuando “González deja a metros del local a Coppini”, quien “hace la cola en la vereda durante unos minutos y con el pretexto de efectuar una compra ingresa y analiza el lugar y la ubicación de las cámaras”.

La preparación fue tan ostensible que un trabajador de la cuadra vaticinó lo que vendría: “Si esto no es maneje de droga le van a meter cañón a la carnicería”, le comentó a su compañero. Bajo reserva de identidad, los dos declararon que “ya de nochecita” regresó el patrullero y dejó a los ladrones a unos treinta metros del local, esta vez fuera del alcance de la cámara: “Se bajaron los

Una suma de indicios

Los tres movimientos quedaron registrados en el GPS de la chata. Un análisis de Asuntos Internos sobre el libro de guardia de la seccional 12ª reveló que el subjefe había salido varias veces en el día a bordo del móvil pese a que no se registraron trámites o procedimientos que lo justificaran. Hubo 19 allanamientos con cuatro detenidos y el quinto se entregó.

La investigación, según la fiscal, acopió “una suma de indicios concordantes”. Pericias antropométricas encontraron similitudes entre las cejas, la nariz, los ojos, el tamaño de los pies, la forma del cuello, la contextura física y la postura de Vivas como quien encañonó a la cajera y de Martínez como quien llevó a los clientes al fondo.

Un patrón común de comportamiento que advirtió la fiscalía entre los acusados fue que tras el asalto cambiaron de líneas telefónicas, resetearon sus celulares y se comunicaron entre ellos durante los allanamientos.

En los aparatos no se halló mensajería previa al 20 de mayo. Ese día, en la notebook de uno de los policías se registró la siguiente búsqueda de Google: “robo carnicería rosario”. El golpe de la tarde anterior en Empalme Graneros aún no había sido noticia, recién llegó a los informativos al día siguiente.

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