Policiales

Otro golpe a poderosa banda narco de la villa porteña 1-11-14

Hubo cinco detenidos y se incautaron 270 kilos de marihuana y 10 de cocaína entre otras cosas. El grupo es liderado por el peruano Marco Estrada Gonzáles

Domingo 17 de Diciembre de 2017

Cinco personas fueron detenidas al término de 14 allanamientos realizados en la villa porteña 1-11-14, en el barrio Bajo Flores, en el marco de una causa que investiga el Juzgado Federal Nº 12 a cargo de Sergio Torres con la asistencia de la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar). Los procedimientos fueron autorizados por el juzgado luego de que los representantes del Ministerio Público Fiscal, Diego Iglesias y Juan Pedro Zoni, formalizaran una investigación preliminar en la que surgió información que evidenciaba la continuidad de la actividad delictiva desplegada por la organización narcocriminal liderada por Marco Estrada Gonzáles y su hermano Fernando Estrada Gonzáles, quien se encuentra prófugo.

   La investigación se había iniciado en la Procunar al conocerse la presencia de marcadores en distintos puntos de la villa que alertaban sobre la presencia de integrantes de las fuerzas de seguridad en tareas de patrullaje en el interior del populoso asentamiento que se erige a metros del estadio de San Lorenzo de Almagro. Así, el Departamento Unidad Federal de Investigaciones Especiales de la Policía Federal pudo comprobar que estas personas se encontraban custodiando la venta que la organización narcocriminal desarrollaba sobre una de las calles del barrio, lugar al que se había desplazado la actividad ilícita luego de los últimos allanamientos concretados en junio por orden del juez federal.

   Los fiscales formalizaron la investigación preliminar y le pidieron al juez la realización de registros domiciliarios en casas que la banda utilizaba para almacenar la droga y el producido de las ventas. Los procedimientos arrojaron como resultado la detención de cinco integrantes de la banda y el secuestro de 270 kilos de marihuana, 10 kilos de cocaína, 4 armas de fuego, teléfonos celulares, elementos de corte y fraccionamiento. También se halló a dos personas que tenían vigente órdenes de expulsión del país por sus actividades ilegales.

El motivo

Los fiscales federales habían impulsado el jueves la acción penal de una investigación preliminar iniciada por la Procunar. En el escrito, Iglesias y Zoni explicaron que esa pesquisa nació a raíz de un oficio remitido por el Jefe de la Unidad de Investigaciones y Procedimientos Judiciales "Operativo Cinturón Sur" de Gendarmería Nacional donde se ponía de manifiesto la posible comisión de un delito previsto en la ley de drogas.

   En ese marco, la Fiscalía detectó que la ubicación de la mayoría de los puntos en los que habitualmente se desarrollaba la venta "se desplazó en virtud de la actividad jurisdiccional, especialmente a la calle Bolívar, entre la avenida Riestra y la calle Savigny, en inmediaciones de las manzanas 20, 23, 24 y 25" de la villa, al igual que en cercanías "de la iglesia San Antonio y en el punto habitualmente conocido como el "Córner de Lalo".

   Junto con la formalización de la investigación y el pedido de que sea acumulada a la causa en que se venía investigando a esta banda, Iglesias y Zoni requirieron la realización de medidas de prueba "con el objeto de desentrañar los reales alcances de los aspectos que conforman el objeto procesal de este expediente" y poder "identificar fehacientemente y detener a quienes mantienen el poder de la organización narcocriminal en el interior del asentamiento, en tanto son sabidos sus efectos respecto de los vecinos de la zona, la violencia empleada para mantener el control del territorio y la magnitud de las actividades ilícitas".

Sin obstáculos

"Conforme surge de las tareas desplegadas y la información obtenida por la Procunar se logró corroborar la continuidad en el tiempo de la organización narcocriminal liderada por Marco Antonio Estrada Gonzáles, Silvana Alejandra Salazar y Fernando Estrada "Pity" Gonzáles enquistada en el interior de la villa 1-11-14 con dominio territorial de espacios específicos (hoy mudados a otros sectores de aquel barrio), y relacionada con distintas actividades de corte delictivo, especialmente con el tráfico ilícito de sustancias estupefacientes, su comercialización y el acopio de armas de fuego y municiones", indicaron los fiscales.

   La actividad de la poderosa banda viene siendo investigada en la causa 11.882/10 en la que ya se ha condenado a más de cincuenta personas, motivo por el que pidieron la acumulación de este nuevo expediente.

   En ese sentido, remarcaron "las distintas condenas recaídas contra muchos de los miembros de esta organización, los sucesivos procedimientos judiciales (allanamientos, secuestros, etc.), e incluso estando al día de la fecha privados de su libertad".

   Las detenciones de Gonzáles, Salazar, Lily Lucila Enríquez Alarcón y en el exterior "Pity" Estrada Gonzáles "no han sido motivos suficientes como para lograr culminar con las diferentes actividades ilícitas que estos venían llevando adelante", señalaron finalmente los investigadores.

El perfil de Marco Estrada Gonzáles, el zar de la cocaína
Marco Antonio Estrada Gonzáles llegó a la Argentina ilegalmente en 1997. Por esos días, Julio Chamorro Revollar controlaba la venta de droga en la villa 1-11-14 tras asesinar al paraguayo Julio Valderrama. Dos años después, el 12 de febrero de 1999, Marco y dos ex compañeros en el grupo terrorista peruano Sendero Luminoso, los hermanos Ramos Mariños, Alionzo "Ruti" Rutillo e Isidio "Meteoro" Teobaldo mataron a Revollar y a dos de sus guardaespaldas mientas jugaban al fútbol en la "Canchita de los paraguayos". Así inició su reinado.
   Los tres cayeron presos en 2001 por narcotráfico. A Marco lo condenaron a 3 años y medio de prisión en 2004 y fue quedó en libertad al poco tiempo. Entonces traicionó a sus socios y forzó el exilio de los hermanos Ramos Mariños a la villa 31 bis de Retiro. La jugada derivó en una guerra que se cobró 20 vidas.
   El episodio más sangriento ocurrió el 29 de octubre de 2005 en la 1-11-14 durante una procesión del Señor de los Milagros. Ese día, los hermanos Ramos Mariños y sus sicarios dispararon a mansalva contra los peregrinos y mataron a cinco personas, entre ellas un bebé. "Ruti" se entregó cuatro meses después y fue condenado a 18 años de prisión. En abril de 2006, "Meteoro" fue asesinado. Fue el final de la guerra.
Jefe supremo
Así Marco se convirtió en el jefe supremo de la villa 1-11-14 e instaló 10 cocinas de cocaína custodiadas por 300 soldados. En la organización trabajaba su esposa, su suegra, hermanos, primos y sobrinos. A tal punto que algunos consideran que el hombre es la ley, la Justicia y el Estado dentro de la villa. Todo lo decide él. Desde cuestiones nimias hasta complejas. Desde los crímenes más feroces hasta la solución económica de cientos de habitantes a los que les costea viajes a Perú para que visiten a sus familiares.
   El 6 de mayo de 2007, el juez federal Jorge Ballestero ordenó un operativo en la villa donde Marco vivía en un departamento de tres pisos. "Cuando los gendarmes se fueron hubo festejos en la villa por 48 horas (se escucharon disparos durante más de 12 horas), no sólo porque Marco y sus generales escaparon, sino porque había entre 150 y 200 kilos de cocaína pura debidamente escondidos que no pudieron ser hallados.
   Ese día cayó presa la suegra de Marco, Lili Lucila Enríquez Alarcón, "Doña Lili" y su esposa, Silvina Alejandra Salazar, condenada a 8 años de prisión en un juicio abreviado.
   Dos días después del operativo Marco robó un avión en la ciudad bonaerense de Saladillo y escapó. La policía lo encontró seis meses más tarde en la ciudad de Lambaré (Paraguay). Estaba solo y desarmado.
   En octubre del año siguiente fue extraditado a la Argentina y aquí fue absuelto por la masacre de la "Canchita de los paraguayos". También logró que dos causas por narcotráfico en su contra se resolvieran en juicios abreviados y una condena unificada de 10 años. Iba a quedar libre en julio de 2014, cuando se cumplieran dos tercios de su pena, pero salió cinco meses antes.
   Mientras estuvo preso, en un allanamiento a su celda en la cárcel de Devoto se encontraron 12 celulares y comprobaron que seguía manejando el negocio desde prisión. Uno de esos móviles era uno de los dos teléfonos satelitales que había en el país. La última condena la recibió en 2013 a 10 años de prisión.
   En Lima aseguran que Marco paga unos 20 millones de pesos al mes en coimas, pero sus cocinas de cocaína tienen capacidad para producir hasta 12 kilos de droga con un 93% de pureza por día, que se venden a unos 12 mil dólares cada uno en el mercado negro.

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