Policiales

Odisea de una joven traída de Chaco y forzada a prostituirse en Rosario

Daniela tiene 19 años y es chaqueña, oriunda de Roque Sáenz Peña. Ahí hace dos semanas conoció a un camionero que la invitó a subirse a la aventura de conocer Rosario. "Vamos a estar bien", le dijo. Así llegó a la ciudad. Un poco por la seducción y otro, en mayor proporción, por la pobreza extrema y estructural en la que vivía.

Miércoles 25 de Marzo de 2009

Daniela tiene 19 años y es chaqueña, oriunda de Roque Sáenz Peña. Ahí hace dos semanas conoció a un camionero que la invitó a subirse a la aventura de conocer Rosario. "Vamos a estar bien", le dijo. Así llegó a la ciudad. Un poco por la seducción y otro, en mayor proporción, por la pobreza extrema y estructural en la que vivía. Pero cuando llegaron todo cambió. La chica denunció ante la policía rosarina que fue privada de su libertad y forzada a prostituirse en una casilla del barrio Toba de Juan José Paso y Travesía. En un descuido de su captor pudo huir y tras deambular 72 horas fue socorrida por un vecino que la llevó a hacer la denuncia.

"Lo bueno de estas historias es que siempre hay alguien que se compromete y ayuda". Quizás sea esto, dicho por uno de los investigadores consultados sobre el caso, el costado positivo que tuvo la historia reciente de Daniela, la joven chaqueña de 19 años que el lunes por la noche fue socorrida por un vecino de barrio Sarmiento que llamó al Comando Radioeléctrico.

Según lo que le contó la chica a la policía, llevaba 72 horas deambulando en la calle, sin dinero, tratando de llegar a la terminal de ómnibus Mariano Moreno. El sábado había escapado de una humilde vivienda del barrio Toba de Juan José Paso y Travesía, en la zona norte de Rosario.

Pobreza extrema. Hasta hace dos semanas, Daniela vivía con su papá y cuatro hermanos en un barrio pobre de Roque Sáenz Peña, la segunda ciudad más poblada —80 mil habitantes— de la provincia del Chaco y cabecera del departamento Comandante Fernández.

El primer fin de semana de marzo la muchacha fue junto a unos amigos, que se autodenominan los villeros, a bailar a un boliche llamado Pasión. El viernes 6 de marzo conoció allí a un muchacho de unos 30 años que dijo ser camionero y oriundo de Rosario. "El hombre se presentó, le dijo su nombre y en qué estaba trabajando en Sáenz Peña (los datos se reservan para no entorpecer la investigación). Estuvieron juntos esa noche y el sábado volvieron a verse", relató una fuente del sumario.

El camionero le ofreció a la mujer venirse a Rosario. Huérfana de madre, sin trabajo y sólo escolarizada en los grados iniciales, Daniela pensó que a 830 kilómetros de su hogar podría estar mejor. Armó un pequeño bagayo con ropa y tras discutir con su padre de 52 años, se subió al camión que primero tomó por las rutas nacionales 16 y 11 para llegar a Rosario.

Según lo que denunció posteriormente la joven, la ilusión sólo duro las diez horas de viaje. "Lo que contó la chica es que el camionero la invitó a irse con él «para estar bien». No hubo ninguna oferta de trabajo ni nada semejante", relató la fuente.

La revelación. Cuando llegaron a Rosario se instalaron en una humilde vivienda de chapas en Paso y Travesía, que la chica describió al detalle. Allí el camionero empezó a maltratarla.

"Primero la amenazó con una cuchilla y la dejó unos días encerrada con llave. Posteriormente comenzó a llevar hombres a la casa para que ella mantuviera relaciones sexuales. Ella se negó pero fue obligada a la fuerza. Dice que siempre usaron preservativos y que el dinero se lo pagaban al camionero", explicó. "La joven no pidió ayuda a la gente del barrio porque la zona le pareció peligrosa. Contó que el hombre no estaba siempre y que le dejaba cosas para que se cocinara", contó el vocero.

"El sábado el camionero le dijo a la muchacha que iba a empezar a ir a trabajar a la ruta. La chica se negó y el tomó una cuchilla para amenazarla, pero la mujer pudo huir", indicó el oficial. En terreno completamente desconocido y aterrada, Daniela comenzó a caminar.

El encuentro. Deambuló 72 horas, durmió en la plaza Alberdi hasta que el lunes golpeó una puerta en barrio Sarmiento a unas 30 cuadras de donde estuvo retenida.

"Un vecino la vio llorando y la asistió. Le dio agua y comida y llamó al Comando. Una patrulla trasladó a la joven a la comisaría de la jurisdicción. Allí fueron convocadas empleadas del Centro de Atención a la Víctima de Delitos Sexuales de la policía, quienes la contuvieron", comentó el pesquisa.

La causa quedó en manos del juez de Instrucción Juan José Pazos, quien está cubriendo una suplencia en el Juzgado de Instrucción Nº 4. A partir del relato y la descripción hecha por Daniela, la policía está tras los pasos del hombre que la trajo a la ciudad y la prostituyó.

También pudo saberse que la policía chaqueña indicó, en primera instancia, que no existía ninguna denuncia de averiguación de paradero o fuga de hogar sobre la muchacha. La chica se había ido sin que nadie reclamara por su suerte.

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