Policiales

Nuevo imputado por el crimen de un trabajador rural al que le vaciaron la casa

En marzo de 2015 una trabajadora sexual fue el señuelo para que lo mataran de dos tiros y lo quemaran antes de robarle la vivienda.

Jueves 01 de Marzo de 2018

Un presunto partícipe del crimen de Adrián Intilángelo, un empleado rural de 49 años oriundo de Chabás cuyo cuerpo apareció calcinado y con dos tiros en la cabeza en un camino rural de Pérez en marzo de 2015, fue imputado como coautor de homicidio críminis causa y estará al menos 30 días con prisión preventiva. El hombre asesinado tenía relaciones con una trabajadora sexual que actuó como señuelo y llevó a la víctima al lugar donde lo ultimaron. Otro imputado irá a juicio este mes mientras que un tercer partícipe sigue sin ser identificado. A casi tres años del crimen la investigación dio ayer un paso importante con vistas a un casi seguro juicio oral contra dos de los principales implicados en lo ocurrido el 28 de marzo de 2015.

La pesquisa determinó que Pablo Miguel S., un operario de astilleros de 31 años afincado en Pérez, es uno de los principales implicados en el crimen. En los últimos días se ordenó su detención y ayer fue llevado a la audiencia imputativa ante la jueza María Trinidad Chiabrera.

El fiscal de Homicidios Luis Schiappa Pietra le endilgó a Miguel S. haber matado a Intilángelo junto a otras personas, entre ellas Pablo M. y Claudia Z., "en base a un plan común y mediante balazos en la nuca, un brazo y la zona torácica, así como heridas punzantes" en el abdomen.

Según esa teoría, el grupo abandonó el cuerpo a metros de donde fue el ataque, en un zanja de avenida de las Américas sin número, en la zona rural de Pérez. Para el fiscal, la muerte fue perpetrada para lograr la impunidad del robo posterior en la casa de la víctima, ubicada en Las Heras al 1500 de Chabás.

Cometido el crimen, el grupo se subió al utilitario de la víctima y se dirigió a su casa. Los guiaba Claudia Z., que conocía el domicilio porque frecuentaba a su morador. De allí robaron un equipo de música, un GPS, una filmadora, televisores, zapatillas y un celular. Luego volvieron a Pérez, incendiaron el vehículo y lo abandonaron en la rotonda de Güemes y Roque Pérez.

Para el fiscal esa conducta encuadró como "homicidio doblemente calificado críminis causa con el concurso premeditado de dos o más personas, agravado por el uso de arma de fuego, y robo calificado por el uso de arma de fuego en poblado y en banda, todos en concurso real".

La trama

Al repasar las evidencias, el fiscal mencionó la puntillosa confesión de Claudia Z., la mujer que sirvió de señuelo para llevar a Intilángelo hasta el lugar de su muerte. Recordó que era amiga de Cintia S., hermana de Pablo y pareja de Carlos "Cordobés" M.

Ella agregó que días antes del hecho visitó a Cintia y contó, delante de "Cordobés", que un cliente al que conocía como "Adrián" (Intilángelo) la molestaba y amenazaba. Y le mostró un mensaje que recibió en su teléfono donde la víctima se refería de manera despectiva hacia los hijos de Claudia. "Es para pegarle un tiro", comentó trascartón Carlos.

La mujer declaró en ese momento que tenía intenciones de denunciarlo, pero que no sabía el apellido de su cliente. El "Cordobés" fue un poco más al límite: "¿Querés que le dé un susto?", le sugirió. "Sí, un susto estaría bien así me deja de molestar", respondió Claudia aunque, según narró en la ampliación de su indagatoria, no creía que la propuesta fuera en serio.

Esa noche la invitaron a cenar otra vez a lo de Cintia y allí conoció a Pablo S. y a otro hombre que sólo describió como "morochito". En esa reunión Claudia dijo que el jueves se encontraría con su cliente. Y que esa noche le iban a dar el susto.

Pero todo se fue de las manos. La mujer indicó que cuando su cliente la pasó a buscar le regaló un perfume y una caja de bombones. Ella sugirió ir a cenar y a jugar al pool, pero él insistió en que estuvieran a solas. Así, se dirigieron al lugar "de siempre", en el camino donde fue emboscado por "Cordobés", Pablo y el tercero no identificado.

Según esa versión, ella trató de defender a Intelángelo pero Pablo la tomó de los pelos con una mano y con la otra le apuntó a la cabeza. "Cordobés" tenía sujetado a su cliente pero lo soltó y, según esa versión, en ese momento el autor no identificado le disparó a quemarropa.

Luego todos subieron al auto y le exigieron a Claudia que los guiara hasta la casa de Chabás. "Decime dónde queda la casa, la bala que guardé es para vos. Así como lo matamos al gil, también te vamos a matar a vos", la amenazó Pablo.

El fiscal pidió prisión preventiva sin plazos para Pablo S. Entre otras evidencias, enumeró testimonios y escuchas que refuerzan el vínculo entre los acusados y el hecho, además de los objetos robados hallados en la casa de la ex pareja del "Cordobés".

El defensor público César Baroni cuestionó el encuadre y se opuso a la prisión preventiva. "Ninguna evidencia alude a que mi defendido haya participado", dijo, y le restó credibilidad al relato de Claudia, a quien tildó de "testigo estrella" de la Fiscalía. El abogado pidió la libertad bajo fianza del acusado, que tiene arraigo, trabajo y dos hijas de 11 y 6 años, o subsidiariamente un arresto domiciliario con control y garantía personal de su familia.

La jueza rechazó los requerimientos de la defensa. Aceptó la calificación presentada por la Fiscalía y dictó la prisión preventiva del imputado, pero por 30 días.

Presos

Sobre el resto de los implicados en la causa, Claudia Z. fue imputada en 2015 y está con prisión domiciliaria a la espera de la homologación de un juicio abreviado por amenazas coactivas. Claudia S. también podría firmar un abreviado por encubrimiento. El "Cordobés" está detenido desde el 17 de noviembre de 2015 a la espera del juicio oral fijado para el 22 de marzo. A ese debate podría unirse el imputado ayer.

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