Mientras dos patrulleros, ocho motos y una camioneta con policías escoltaban a
Raúl Castells en su peregrinar de reclamos por la ciudad, una joyería de Mitre al 900 fue asaltada
ayer al filo del mediodía. Bajo la lluvia, dos maleantes a cara descubierta ingresaron al local y
tras maniatar a un par de empleados robaron dinero en efectivo y alhajas. Pero los ladrones no se
llevaron sólo eso. También robaron el bolso de un policía que realizaba un servicio adicional en el
local, aunque en el momento del atraco no estaba allí, y en el que había una pistola calibre 6.35.
Este es el segundo golpe que se da en una joyería en los últimas 48 horas y ambos coincidieron con
las tormentas.
"Acá no pasó nada". La palabra de un hombre mayor enfundado en un delantal color
azul marino —como los que utilizan los técnicos joyeros— una hora después del robo
calificado sufrido en el local, fue sólo un adelanto para realizar la crónica de un golpe rápido y
repleto de detalles. Paradójicamente fue la misma evasiva utilizada el martes por un allegado a la
joyería Perret, de peatonal Córdoba 1470, que fue escruchada el lunes a la madrugada y de donde los
ladrones se llevaron valiosas joyas y 20 mil dólares entre efectivo y cheques (ver aparte).
El nuevo golpe que no fue, según el joyero, ocurrió ayer a las 11.30 cuando en
Rosario otra vez llovía copiosamente. El lugar esta vez fue la joyería Renacimiento, ubicada en
Mitre al 900, sobre la vereda de los impares. A esa hora una treintena de efectivos policiales en
dos patrulleros, ocho motos y una camioneta escoltaban al dirigente Raúl Castells en su peregrinar
por las oficinas públicas del microcentro rosarino.
Robo y lluvia. La joyería Renacimiento está identificada por un enorme cartel en
el que se ofrece comprar oro. Hasta ese lugar, al filo del mediodía de ayer y bajo una lluvia
torrencial, llegaron dos hombres. Abrieron la puerta y sin demasiado preámbulo se dirigieron hacia
los dos empleados —un hombre y una mujer— que trabajaban en el lugar. Uno de los
ladrones sacó un arma de fuego, los encañonó y dio rienda suelta al robo. Se movieron rápido, como
sabiendo que el efectivo policial que trabaja en el comercio haciendo adicionales, no estaba allí.
Se concentraron en el dinero en efectivo y en los paños donde están las alhajas de exhibición.
Cuando los ladrones estaban a punto de concluir el golpe y ganar otra vez la
calle, vieron un bolsito que les llamó la atención. El mismo era de un sargento 1º de la Brigada de
Orden Urbano, de 46 años, que realiza en la joyería los adicionales que se contratan en la
Jefatura. En el interior del bolso, además de la billetera del policía y su documentación, había
una pistola calibre 6.35 propiedad del uniformado y registrada a su nombre, según pudo saberse por
fuentes allegadas a la investigación. Pero esa documentación también estaba en el bolso. Los
investigadores trataban de reconstruir ayer dónde estaba el efectivo en el momento del atraco.
Con el botín y el bolsito del policía en su poder, los maleantes maniataron a
los empleados con precintos plásticos y los dejaron encerrados en una oficina contigua al salón de
venta. La cifra del botín no fue precisada y extraoficialmente pudo saberse que se llevaron unos
1.500 pesos sólo en efectivo. No se precisó el monto de las joyas robadas que estaban en los paños
de exhibición.
Respaldo
Responsables de la joyería Perret, asaltada la madrugada del martes, dijeron en
un comunicado que aún están haciendo el balance de las piezas sustraídas y aclararon que ninguna de
ellas pertenece a sus clientes. Además, aseguraron que tanto esas piezas como el dinero robado
“cuentan con el respaldo” de su “solvencia empresaria”.