La balacera que el 14 de diciembre pasado dejó como saldo dos muertos y cuatro heridos en el barrio Cabin 9, en el extremo oeste de la ciudad y casi en el límite con Pérez, sumó otro detenido como sospechoso de haber participado en la refriega entre dos grupos antagónicos de la zona: los “Stinfer” y “Los Cuatreros”, que se disputarían el territorio con fines delictivos. En un allanamiento realizado en la mañana de ayer, cerca de las 7, en El Hornero al 700 fue detenido Claudio C. alias “Caio”, quien sería parte de la banda autodenominada “Los cuatreros”. El operativo fue realizado por el área de Inteligencia de la Policía de Investigaciones (PDI) de Rosario.
En este allanamiento, como en los anteriores que se efectuaron, no hubo resistencia por parte de los imputados. El fiscal interviniente es Florentino Malaponte quien llevará en las próximas 48 horas a “Caio” a la audiencia imputativa, en la cual se le pondrá en conocimiento los delitos por los cuales se lo buscaba y las evidencias que lo conectan.
La semana anterior los efectivos de la misma repartición habían detenido a Fidel B. y Mario B., como sospechosos de ser parte integrante de una de las bandas, los “Stinfer” y también haber participado del tiroteo en que murieron Guillermo Benítez, parte de “Los cuatreros” (quien tiene un apellido distinto de los detenidos). Este hombre recibió durante la pelea tres balazos mortales que le atravesaron el hombro derecho y le perforaron el abdomen y el tórax. El otro muerto que arrojo la batalla campal , según indicaron fuentes de la Unidad Regional II, se llamaba Mario Inocencio B., Pariente de Mario y Fidel B.
En la violenta refriega quedaron heridos la adolescente Daniela C, de 14 años, que como saldo de esas balas quedó cuadripléjica. También fueron baleados Nicolás M, de 17 años, Claudio B. y Fidel B., este último detenido y pariente de Claudio.
Más de 30 vainas. El incidente ocurrió en la madrugada del domingo 14 de diciembre del 2014, en una vivienda de Aguaribay al 200 donde fueron encontrado luego 35 vainas servidas. Allí se desarrollaba una fiesta en la casa de al familia Benítez, muy ligada a la familia Cabrera, padres de la menor herida.
Esa noche al arribar los móviles policiales al lugar encontraron en la vereda de Aguaribay 35 vainas servidas de pistolas calibre 9 mm y el saldo fatal. Los uniformados recogieron las primeras informaciones en el lugar y media hora después, cerca de las 3, comenzaron a reportarse ingresos de personas baleadas en los hospitales Centenario y de Emergencias Clemente Alvarez (Heca).
Según fuentes policiales en el marco de los distintos allanamientos , de los que el resultado fue un total de tres hombres detenidos hasta el momento, se encontraron distintas armas pero no estupefacientes.
Esto viene a colación de que las primeras versiones recogidas en el vecindario sostenían que el grupo de “Los cuatreros” sería responsable de un búnker de venta de drogas y que el otro grupo les disputa el territorios de modo cruento. El tema estupefacientes fue descartado por los uniformados, ya que no se secuestró material que apunte a esta versión, que los vecinos cuentan a quien quiera oír.
Con respecto a la motivación de tal conflicto, un uniformado de la zona oeste destacó: “Puede que sea cualquier cosa, el tema es que si se disputan territorio no es por nada bueno, lo más seguro es que tenga que ver con delitos”, aseguró con la lógica de la experiencia.
Otra versión indica que el enfrentamiento también puede deberse a que una de las bandas habría perjudicado otra por medio de “robos” o el ardid de cobrar “peaje”.
Hace cuatro meses. En tanto el 16 de septiembre de 2014, ochenta uniformados realizaron una serie de allanamientos en el mismo barrio Cabín 9 en búsqueda de personas sospechadas de la comisión de delitos contra las personas y la propiedad. El procedimiento concluyó con quince propiedades allanadas, ocho detenciones ?entre ellos un menor? y el secuestro de dos armas.
Los quince domicilios ubicados en las calles Los Chingolos, Jacarandá, Las Acacias, El Gorrión, Aguaribay y Los Guayacanes fueron allanados en procura de los sospechosos. También se lograron secuestrar dos armas de fuego: una escopeta calibre 22 en una de las viviendas allanadas y un revólver dentro de un auto Peugeot 505, mientras que otros dos vehículos con los guarismos adulterados fueron retenidos y se están haciendo los peritajes del caso.
Esos allanamientos se efectuaron con orden del juez Gustavo Pérez de Urrechu y en su momento las denuncias daban cuenta de una banda principal conocida como “Los Cuatreros”, en ese contexto ya se comenzó a plantear el enfrentamiento que terminó con el saldo fatal del 14 de diciembre pasado, ya que otros vecinos comenzaron a plantear que la otra banda estaba en permanente disputa con estos “Cuatreros”.