Policiales

Murió un joven baleado en San Francisquito

Sobre Cristian Benítez pesaba una orden de captura por no regresar a la cárcel de Coronda, donde purgaba una condena a 7 años

Viernes 09 de Febrero de 2018

El martes a la noche Cristian Ariel Benítez, 25 años, caminaba por Rueda al 3900 junto a un amigo cuando desde una moto dos hombres le dispararon varias veces. La víctima fue cargada en otra moto por su acompañante y trasladada al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca), lugar en el que falleció la mañana del miércoles.

Al llegar al hospital, la víctima dijo llamarse Luis Daniel Benítez, pero tras su fallecimiento su padre dio la identidad real y admitió que el muchacho tenía un pedido de captura. Según fuentes judiciales, la orden había sido emitida por el Juzgado de Ejecución penal el 11 de marzo de 2014 al no volver a la cárcel de Coronda, donde purgaba una pena de 7 años de prisión.

Según fuentes relacionadas con la investigación Benítez resultó herido de dos balazos en el hemitórax izquierdo y cuando los pesquisas hablaron con su padre, éste aclaró que "se encontraba con un amigo cuando resultó herido tras quedar en medio de una disputa por parte de un grupo de personas".

En las horas que estuvo internado en el Heca, Benítez manifestó en una declaración ante la policía y lo mismo dijo a sus familiares más cercanos que había sido herido al quedar en "medio de una balacera" y de esa forma apuntó algo de luz a la agresión que le costó la vida.

Vecinos de siempre

Fuentes de la pesquisa dijeron que alrededor de la 1.30 del miércoles un amigo, que no fue identificado ni se sabe quién es, ya que el padre de la víctima dijo "desconocerlo", lo llevó en su moto a la guardia del Hospital de Emergencias Clemente Alvarez. Los médicos allí le dijeron a la familia que su estado era irreversible.

La familia de Benítez vive desde hace varios años en la misma cuadra del barrio San Francisquito donde atacaron al joven. Una tía de la víctima dijo que como consecuencia del hecho ayer, la madre de Cristian estaba "descompensada".

"No sabemos bien qué pasó, acá no fue ajuste de cuentas. Mi sobrino trabajaba como albañil y quería recuperarse de lo que fuera. Vivía en un pasillo de enfrente junto a su mujer y su hijo de 2 años y para ellos trabajaba todo el día. Salía a las 7 de la mañana y volvía a las 5 de la tarde, hacía una vida normal como la de cualquier muchacho y se quería recuperar, cambiar de vida", insistió.

Según contó otro familiar, el muchacho "se estaba armando su casita poco a poco. Para mí que le quisieron robar la motito que usaba par ir a trabajar", dijo como hipótesis. En el barrio viven varios familiares de la víctima: "Era un pibe que no se metía con nadie, era trabajador. No sabemos qué le pasó ni quien lo mató".

La causa quedó en manos del fiscal Pablo Pinto, de Homicidios Dolosos, quien le dio intervención a la Brigada de Homicidios de la Policía de Investigaciones (PDI) a cargo de Diego Sánchez. El crimen ocurrió en jurisdicción de la seccional 32ª y se realizaron relevamiento de cámaras de vigilancia que puede haber en la zona, además de relevar testimonios a familiares, amigos y vecinos, lo que ya habría dado algunos indicios de la mecánica final del hecho y posibles autores.

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