Guillermo José Fassio es el nombre que cierra la nómina de personas asesinadas
en la ciudad de Rosario en 2008. El expediente policial llevará el 120, el número final para el año
en cuanto a crímenes. A Fassio, de 78 años, lo encontró su pareja el miércoles a la hora de la
siesta. Estaba atado de pies y manos, sentado en un antebaño de su casa de Pitágoras al 7200. Tenía
golpes en la cara y en la cabeza, aunque los investigadores no determinaron que esa haya sido la
causa del crimen y por eso esperaban los resultados de la autopsia. Nada faltaba en la humilde
casa.
El manual de lo políticamente correcto recomienda hablar bien de una persona
muerta. Sin embargo en el pasaje Pitágoras al 7200 (misma altura de Vélez Sársfield), en barrio
Fisherton Industrial, los vecinos desafiaron la sugerencia. Nadie en la cuadra se mostró apenado
por el triste final de Fassio. Y eso llamó la atención. "En la cuadra tuvo problemas con todos.
Tomaba y buscaba pelea. A la pobre Fanny la molía a golpes. Muchos vecinos fuimos a hacer denuncias
en la comisaría por lo que pasaba, pero después la pobre iba y decía que se había caído", recordó
una doña, exigiendo el anonimato de su testimonio.
"Era mal vecino y mala persona. Nadie en la cuadra lo va a extrañar", sentenció
ayer uno de sus vecinos.
La mujer. Fanny se llama en realidad Felisa y tiene 69 años. Quienes la vieron
llorando el miércoles en la puerta de su casa comentan que está muy avejentada. Tiene problemas en
sus manos y una úlcera en una de sus piernas. Era la concubina de Fassio. Sus vecinos sólo tuvieron
palabras de afecto por ella mezclada con alguna expresión de clemencia.
"Fanny era muy coqueta hasta que se vino a vivir con este tipo. Están en el
barrio hace unos diez años. Los dos son jubilados. El le vivía pegando a Fanny. A veces por
borracho. Desde hace unos seis años ella pedía por las casas de los vecinos para asegurarse la
comida", recordó otra vecina. La casa de Pitágoras 7239 perteneció a los padres de Fanny, quienes
fallecieron hace un década y entonces la pareja se instaló allí. Los vecinos indicaron que el
hombre tenía tres hijos grandes.
Era un hombre alto, corpulento que a pesar de ser diabético se mostraba enérgico
y agresivo. Durante la última semana Fassio realizó mejoras en la casa y adquirió un aire
acondicionado. "El sábado hizo arreglar el puente y cuando los dos operarios le pidieron la paga él
dijo, ostentando: «Ya te voy a pagar. La semana que viene voy a cobrar un retroactivo»", indicó
otra mujer.
En la cuadra contaron que el miércoles a la mañana en la casa estuvo un hombre
de entre 25 y 35 años. Al mediodía regresó y se quedó con Fassio. Fanny fue a hacer mandados a
cinco cuadras de su casa y regresó. Los dos hombres seguían en la casa cuando volvió a irse y al
retornar se topó con lo peor. "Cuando ella volvió, justo salía un hombre. Dice que la hizo
ingresar, que la ató de pies y manos con una corbata azul y que se fue. Ella lo reconoció. Luego se
zafó y encontró el cuerpo de su concubino. Estaba sentado en el piso, recostado contra una puerta
en el antebaño, atado de pies y manos. Tenía golpes en la cara y la cabeza", explicó un
oficial.
Fassio ya estaba muerto cuando Fanny dio el alerta. "Tenía varios golpes, pero
no parecían de jerarquía para causarle la muerte", confió un vocero. "Lo verduguearon a golpes",
explicó. De la vivienda no faltaba nada. "La mujer está muy shockeada. La tuvo que asistir una
psicóloga porque llegaba a cierto punto del relato de su vida y rompía en llanto", comentó un
vocero.