La madrugada de ayer José Luis Z. caminaba junto a una amiga por la zona
suroeste de la ciudad. Los dos planeaban pasar una noche de diversión en el boliche Mogambo, en
Avellaneda y Gálvez. Pero cuando llegaron al cruce del bulevar con Amenábar —a dos cuadras de
la disco— cuatro desconocidos los emboscaron para asaltarlos. De acuerdo a fuentes
policiales, uno de los maleantes le asestó un puntazo en el hombro a José Luis, quien a pesar de
estar herido logró quitarse el arma blanca del cuerpo y le propinó una cuchillada a su agresor, que
murió poco después en el Hospital de Emergencias. Sin embargo, al ser entrevistado por los
pesquisas, José Luis dijo que no recordaba haber atacado al ladrón.
José Luis tiene 27 años, trabaja en un supermercado y es padre de un niño de 7
años. Tras la agresión, el muchacho quedó internado y detenido en el Heca, pero su vida no corre
peligro. En forma preliminar, quedó acusado de homicidio, aunque la jueza interviniente deberá
determinar si el caso puede encuadrarse en la figura de la legítima defensa, lo que podría derivar
en su excarcelación.
Como siempre. El sábado a la noche, José Luis se aprestó para repetir un ritual:
ir a bailar con G.M., una amiga con la que compartió juegos desde cuando ella era una niña. Ya era
cerca de la 1 cuando pasó a buscar a la chica, de 20 años, para ir a juntos a Mogambo. En el camino
compraron unos caramelos y chocolate y comenzaron a recorrer las diez cuadras que los separaban de
la disco.
El padre de G.M. les había sugerido que fueran en un remís, pero ellos
prefirieron caminar por Avellaneda. Cuando llegaron al cruce con Amenábar, la chica fue abordada
por dos muchachos. "Uno apareció de atrás y el otro cruzó la calle en forma diagonal", contó ayer
la joven a LaCapital en la sala de guardia del Heca. "Dame el celular", fue la orden de uno de los
asaltantes. Pero G. le respondió que no tenía teléfono y exhibió lo único que llevaba: la llave de
su casa. Para entonces, otros dos desconocidos, que habían llegado en bicicleta, atacaban a José
Luis.
Al parecer, los ladrones que interceptaron a G.M. se convencieron de que la
chica no tenía nada de valor y entonces también fueron hacia donde estaba José Luis. Un vocero
policial indicó que los maleantes primero intentaron asaltar al muchacho y después, uno de ellos le
dio un puntazo en el hombro izquierdo, presuntamente cuando él se resistió al atraco.
Contraataque. Pero el joven resistió el ataque, se quitó el puñal del cuerpo y
se lo clavó en el abdomen a uno de los ladrones que, según testigos, vestía una campera con el
escudo de Newell's. "Yo lo único que ví es que José tenía un corte que le sangraba en la espalda",
explicó la joven, despegando a su amigo del ataque mortal al ladrón.
Asustada, G.M. sólo atinó a salir corriendo para pedir ayuda. Los dueños de un
negocio habían presenciado la escena y le ofrecieron refugio en su casa. La chica aceptó mientras
José Luis siguió sus pasos y también entró en la vivienda. Ambos fueron ubicados en un habitación
mientras los dueños del lugar se contactaban con la policía.
La primera patrulla del Comando Radioeléctrico que arribó al lugar llevó a José
Luis al Hospital de Emergencias, donde quedó internado en la guardia. En tanto, no pudieron divisar
en la zona a los atacantes. Sin embargo, poco después un pibe vestido con una campera con el escudo
leproso ingresó en el Heca llevado por sus propios familiares en un auto. Entonces, los pesquisas
lo relacionaron con quien había atacado a la pareja en Amenábar y Avellaneda.
Se trata de Maximiliano Ezequiel Rodríguez quien murió a poco de llegar al Heca
como consecuencia de una cuchillada que le atravesó el abdomen. Tenía 16 años y, según una fuente
policial, un prontuario abierto por robo a mano armada. Vivía en una casa ubicada a tres cuadras de
la escena del hecho.
Ayer al mediodía, los familiares de José Luis no conocían con precisión lo que
había ocurrido. Entre sollozos, la madre del muchacho comentó que no habían podido dialogar con el
joven. "No nos dejaron hablar", se lamentó la mujer. En rigor, el impedimento es a raíz de que el
muchacho estará incomunicado hasta que preste declaración en el juzgado de Instrucción Nº12, a
cargo de Mónica Lamperti.