Policiales

Mataron a un taxista de un balazo en zona sur y se ignora cómo pasó

Hugo Prada se estrelló contra un cordón, desvanecido. En el Heca dijeron que fue muerte súbita Pero la autopsia mostró que una bala le atravesó el corazón. Presumen un robo, pero no le faltó nada

Domingo 20 de Julio de 2008

La muerte del taxista Hugo Oscar Prada, ocurrida el viernes a la noche, está rodeada de misterio. El chofer, que tenía 48 años, fue atendido en Oroño al 3500 luego de que se desvaneciera y perdiera el control de su auto, que terminó sobre la vereda. Minutos después, una ambulancia del Sies lo trasladó al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca), donde falleció dos horas más tarde.

El diagnóstico que escucharon sus familiares de boca de los médicos que lo atendieron fue "muerte súbita", pero los allegados a la víctima reclamaron la realización de una autopsia, algo que se hizo porque es el procedimiento rutinario. El examen forense finalmente reveló un homicidio: Prada murió por un disparo de arma de fuego, efectuado a corta distancia, que le ingresó por el hombro izquierdo y se alojó en el corazón.

Sospechas. La novedad causó no sólo zozobra en los familiares. También indignación por lo que consideraron una negligencia por parte de los médicos que no advirtieron una lesión causada por un arma de fuego. "Nosotros sospechamos que intentaron tapar todo y que esto quedara como una muerte natural para que no se arme el lío de la vez anterior", dijo uno de sus familiares durante el velatorio que se realizó ayer. La referencia tiene que ver con el asesinato del taxista Sergio Oberto, ocurrido el 22 de mayo, y que desató una protesta de los taxistas que terminó en un paro general de actividades.

El crimen de Prada sucedió después de las 19 del viernes. Conducía un Peugeot 405, que llevaba el número de identificación 0327, del cual era su titular. Iba sin pasajeros por el carril de dirección sur-norte de bulevar Oroño. A la vista de testigos, el hecho se presentó como un accidente de tránsito causado por una indisposición del conductor del coche. Al llegar al cruce con Seguí, Prada comenzó a desvanecerse. Entonces la rueda delantera izquierda golpeó contra el cordón de la rotonda ubicada en esa intersección.

Eso hizo que el automóvil avanzara, pero saliera despedido hacia la derecha y subiera a la vereda. El coche casi atropelló a una mujer que estaba parada muy cerca de allí. La familia del taxista fue alertada de lo ocurrido por un testigo, que tomó el celular de Hugo y avisó que había sufrido un accidente.

Asistencia médica. A los pocos minutos, y cuando el chofer ya era atendido por médicos del Sies, llegaron al lugar Tamara y Alexis, los hijos del taxista. La chica acompañó a su padre en el móvil y el muchacho se hizo cargo del auto y de los trámites de rigor que realizaría en la seccional 15ª.

"Hugo llegó al Heca y ahí le hicieron todas las maniobras de reanimación hasta que una médica nos informó que falleció por un paro cardiorrespiratorio. Nos dijo que la arteria aorta colapsó en el abdomen y que eso provocó un derrame y enseguida un paro. El diagnóstico fue muerte súbita. Nosotros pedimos más explicaciones porque Hugo nunca tuvo problemas y no quisimos recibir el acta de defunción. Fue allí que decidimos pedir que se hiciera una autopsia", contó ayer Edgardo Smolsky, cuñado del taxista asesinado.

El deceso del chofer se produjo cerca de las 22. La historia cambió cuando alrededor de las 13.30 agentes de la seccional 15ª fueron hasta la casa de Prada, en Nuevo Alberdi, con la intención de secuestrar por orden de la jueza de Instrucción Mónica Lamperti la ropa que vestía el taxista en esa ocasión. Fue en ese momento en que los familiares pidieron explicaciones.

"Si fue una muerte súbita, ¿para qué la policía quería las prendas?", se preguntaron. Entonces llegó la sorpresa. La autopsia reveló que una bala, que sería de calibre 32, había penetrado en el hombro izquierdo de la víctima e impactado en el corazón.

Hipótesis. ¿Cómo nadie pudo advertir en Prada una herida de ese tipo? Los médicos dijeron ayer a la policía que el orificio no era visible a simple vista mientras el mayor empeño estaba puesto en reanimar al paciente que había llegado sin ninguna referencia de ha ber sido blanco de un hecho violento.

"No hay ningún indicio de robo aunque no por ello podemos descartarlo. Y tampoco hay testigos pese a que el viernes a la noche esa zona es muy concurrida", dijo un alto vocero policial.

El caso es pesquisado por la seccional 15ª y la Brigada de Homicidios, con supervisión de la jueza de instrucción Mónica Lamperti. Los pesquisas ayer no descartaban ninguna hipótesis,

"Una teoría preliminar es que al taxista le hayan disparado en un intento de asalto mientras se desplazaba por Oroño, pero no descartamos nada", dijo un oficial vinculado a la investigación. Otra posibilidad era que la víctima haya sido abordada cuando estaba detenida frente a un semáforo. Y que en el intento de escapar al verse acechada le hayan descerrajado un tiro.

La jueza Lamperti impuso secreto de sumario. Prada trabajaba como taxista desde los 18 años. Estaba casado con Lidia y tenía dos hijos: Tamara de 19 años y Alexis, de 21

Seis muertes en cinco años

En los últimos cinco años fueron asesinados cinco taxistas y un remisero en Rosario. Este es el detalle.

15 de septiembre de 2003: Juan Carlos Aldana, de 35 años, fue asesinado de un tiro en la sien en barrio Ludueña. Por su homicidio David Abregó tiene condena firme a 50 años de cárcel en Coronda.

19 de marzo de 2004: Roberto Mario Paolucci, de 58 años, fue asesinado en la zona sudoeste por dos jóvenes que le dispararon por la ventanilla. Por el caso hubo dos detenidos que quedaron desvinculados.

14 de enero de 2006: Jorge Poremba fallece luego de agonizar durante varios días tras recibir un balazo que le ingresó por el hombro y le llegó hasta la ingle y le provocó hemorragias internas. Lucía Herrera cumple condena a 18 años de prisión.

6 de octubre de 2006: Héctor Avila, un policía retirado de 52 años, fue asesinado en su remise en Benítez al 2200, en barrio Las Palmeras. Por este caso está detenido Javier Aníbal Espinoza y procesado por homicidio calificado.

22 de mayo de 2008: Sergio Angel Oberto, de 50 años, fue abordado por dos pasajeros en la plaza Alberdi. Desde allí el chofer se dirigió hasta Casiano Casas y Rauch, donde recibió una puñalada mortal en el cuello. Carlos Sánchez Ortiz, de 18 años, está detenido y procesado por homicidio calificado.

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