Un muchacho de 27 años fue asesinado a balazos en Empalme Graneros. Su cadáver quedó tirado en la vereda de calle Garzón al 900. Los vecinos de las casas de la cuadra se asomaron, se acercaron al cuerpo y lo miraron como si no fuera la primera vez. Esa escena puede representar la naturalización de la violencia en Rosario, pero la siguiente vuelve sobre otra certeza: cuando llegaron los familiares de la víctima, que viven a pocas cuadras, se abalanzaron sobre el cuerpo y en esa expresión de dolor quedó la noción de lo profundo que cala cada homicidio en algunas personas.
Cristian Zapata tenía 27 años y había estado preso en la cárcel de Coronda, según el Ministerio Público de la Acusación por robo calificado. Pocos días atrás había recuperado la libertad y vuelto a su casa en la zona de Sorrento y Garzón. La mañana del jueves mientras andaba en bicicleta por Garzón al 900, a un kilómetro de su casa, dos personas que iban en moto lo mataron a tiros.
En la escena del crimen el fiscal Patricio Saldutti explicó que, según primeras averiguaciones, el muchacho había sido amenazado a la noche del miércoles. "Ayer habían ido a buscarlo y a amenazarlo, diciéndole que lo iban a matar, que lo iban a buscar. Cumplieron la amenaza", dijo Saldutti.
Una primera versión de los hechos indica que Zapata iba en bicicleta por Garzón cuando a la altura del cruce con Franklin dos personas en moto se le pusieron a la par y gatillaron. Los peritos recogieron cuatro vainas servidas pero algunas de ellas con varios metros de distancia, por lo cual posiblemente la víctima fue perseguida unos metros hasta que la remataron. Saldutti adelantó que Zapata tenía cuatro heridas de bala, la mayoría en el pecho.
Familia vecina
Un asesinato a plena luz del día deja un panorama particular: el cadáver queda a la vista de todos, incluso de niños. El cuerpo de Zapata quedó tendido sobre la vereda este de Garzón al 900, con su bicicleta al lado y rodeado de vecinos que después de los estallidos de los balazos se encontraron con un cadáver a metros de las puertas de sus casas.
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La policía llegó al lugar rápidamente, pero para entonces ya varias decenas de personas se habían reunido a metros de la escena del crimen. Con el correr de los minutos empezaron a llegar los familiares de la víctima. La primera fue su pareja, quien quedó arrodillada a su lado.
Luego llegó una hermana y más tarde dos hombres. La policía, generalmente hostil en estos momentos, quiso impedirles el paso pero ante el grito de algunos vecinos y luego de una serie de empujones y forcejeos tuvieron que ceder y permitir a estas personas acercarse a su allegado fallecido.
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Foto Celina Mutti Lovera
Del otro lado de las cintas desplegadas por la policía para demarcar la escena del crimen se acumularon los vecinos. Entre ellos también había conocidos de la víctima. "La vida no vale nada, te matan como un perro", dijo una mujer en voz alta. A unos metros de distancia una joven hablaba por teléfono en voz alta: "Lo mataron a Cristian, lo dejaron tirado acá por Garzón. Te hablo en serio, qué te pensás que te voy a joder con esto".
Lo estaban esperando
Un vecino que vive a metros de donde Zapata cayó herido de muerte contó a La Capital que primero escuchó una serie de disparos y unos segundos después dos más. En ese instante él se asomó y vio cómo los homicidas se iban en moto mirando hacia atrás, dejando a la víctima en el suelo.
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Algunos vecinos se acercaron a Zapata. "Estuvo ahí respirando, agonizando, como quince minutos. La ambulancia habrá tardado 25 o 30 minutos en llegar y ya estaba muerto", contó el hombre.
Otros vecinos dijeron que en un primer acercamiento las personas que iban en moto impactaron a Zapata, quien iba pedaleando. Que entonces le tiraron, él corrió y cuando cayó unos metros más adelante lo remataron. "Con esos dos tiros lo aseguraron", resumió un vecino.
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Foto Celina Mutti Lovera