Policiales

Matan a un joven y dejan herido a otros tras balearlos desde un auto

Fue la noche del jueves y la hipótesis más fuerte refiere a un ajuste por el negocio del narcomenudeo en esa humilde zona de la ciudad

Sábado 31 de Marzo de 2018

"Alguna vez las madres tendremos que enfrentar en la calle a los asesinos para que dejen de matarnos los hijos". Así, una vecina del barrio La Cerámica puso en palabras la impotencia de la sin razón. Una vez más, personas armadas y desde un auto desataron un pandemónium en medio de la noche de la zona noroeste de la ciudad. Ocurrió el jueves, pasadas las 22, en Medrano al 2700. Por allí, un vehículo con cuatro ocupantes a bordo pasó a marcha lenta y desde el interior dispararon contra un grupo de personas que estaba en la vereda. Dos hombres recibieron balazos en la cabeza. Leandro Zandonelli, de 28 años y padre de una criatura de dos años, murió en el lugar. Carlos Gálvez, de 30 años, fue trasladado en grave estado al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez donde anoche permanecía internado.

"Uno de los que estaba en el auto era el hijo de «La tata» Medina. Ustedes la tienen que conocer", apuntó uno de los familiares del muchacho asesinado, referenciando a la mujer también conocida como "La rubia", a quien se le atribuye ser responsable de varios puntos de venta de drogas en los barrios La Cerámica y Parque Casas.

La ferocidad del ataque del viernes a la noche quedó grabada en el frente de al menos dos viviendas de Medrano entre Coliqueo y Mary Terán de Weiss, en el corazón del barrio La Cerámica. Fueron entre 10 y 12 balazos que impactaron en las fachadas de esas propiedades. "A estos pibes no les importó nada. No les importó que había mujeres y niños. Ellos pasan y tiran. Y es para cualquiera. Los muchachos estaban parados en la vereda. No estaban haciendo nada, sólo charlando. Había mujeres sentadas en las reposeras, niños jugando. No les importó nada", explicó el familiar de Zandonelli.

Cansados

"Estamos cansados de denunciar, pero lo policía no hace nada. Cualquier vecino te puede contar eso", indicó. "Es muy difícil entender lo que pasó porque Leandro y el hijo de «La tata» eran amigos, jugaban a la pelota juntos y sin embargo vino y lo mató", agregó.

Medrano al 2700 está a unas 15 cuadras de la Parroquia Natividad del Señor, epicentro en Semana Santa de uno de los fenómenos multitudinarios para los católicos rosarinos y de otros puntos del país, como el Vía Crucis desarrollado la noche de ayer por el párroco Ignacio Peries. Incluso, es una de las zonas más resguardadas de la ciudad en estos días de tanta movilidad y asistencia de personas.

Sin embargo, en el corazón de La Cerámica y más allá de todos esos controles y precauciones, un auto con pibes armados pasó lentamente por una calle de viviendas humildes y desde su interior ejecutaron a un vecino y dejaron malherido a otro.

Según se pudo reconstruir por testimonios recogidos en el barrio, Leandro Zandonelli y Carlos Gálvez era vecinos. Vivían a pocos metros uno del otro y el jueves, pasadas las 22, estaban en la vereda haciendo tertulia con amigos y familiares.

Sobre la mecánica del ataque y el móvil del mismo hay varias hipótesis callejeras. Una es que dos autos grises, un Citroën C3 y un Volkswagen Gol Trend, pasaron por el lugar cruzando tiros entre sus ocupantes. La otra es que un sólo auto fue el que transitó la cuadra y quienes iban a bordo se concentraron en disparar al bulto. Así fue como impactaron contra las víctimas.

Cuatro tipos

"Iban cuatro tipos y el que manejaba era el hijo de «La tata». Los que tiraban eran secuaces suyos", explicó el familiar de Zandonelli.

"La tata" o "La rubia", es una mujer de alrededor de 50 años que fue detenida en 2014 por personal de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) y acumula varias causas en la Justicia Federal por comercialización de estupefacientes. Al ser apresada se la ligó con otro transa de la zona norte que también purga una pena en prisión: Delfín David Zacarías.

"La tata" o "La rubia" tuvo al menos tres hijos, dos de ellos murieron en ejecuciones mafiosas en un lapso de siete meses, entre junio de 2011 y febrero de 2012. Esos crímenes no fueron aclarados aunque en la calle se los conectó con el negocio del narcomenudeo. El tercero de los hijos de la mujer, de 18 años, ya se ganó indirectamente un lugar en las crónicas policiales.

La noche de 29 de marzo de 2016, dos nenes de 7 y 8 años que practicaban fútbol en la canchita del Club Defensores de América, ubicado en Washington y Casiano Casas, resultaron heridos por balas perdidas de un tiroteo que se produjo sobre calle Blas Parera, detrás de uno de los arcos.

Ese ataque, que superó la treintena de detonaciones, tenía como destinatario al hijo sobreviviente de "La tata". Pero se equivocaron de objetivo. El domingo 5 de noviembre a la tarde el mismo muchacho llegó manejando su Volkswagen Fox al hospital Eva Perón de Granadero Baigorria tras haber recibido un balazo en la cara y otro en el tórax. Los investigadores manejaron como hipótesis que había sido herido en Medrano entre el 2600 y 2700, la zona de influencia de su madre.

"Es normal que en este barrio anden a los tiros y lo que alimenta esta violencia es la droga. Y se derrama sobre la calle ya sea por los adictos, por los soldaditos o por las revanchas que se generan a partir de la venta callejera de estupefacientes. Droga hubo siempre, pero los últimos cinco años fueron terribles. Es impresionante la cantidad de pibes que murieron o que resultaron heridos. O los que se han salvado y como se hicieron un cartel se creen inmortales. Tenemos de todo, pero ésto no da para más", explicó una doña de la zona.

Dos hipótesis

A la hora de explorar los posibles móviles del bestial ataque dos hipótesis se ganaban su lugar en el diálogo callejero sin pesar una más que la otra. "Esto fue un vuelto por falopa. Ahí, en calle Medrano, venden drogas. Balearon hace poco a uno y esto es el vuelto", explicó un vecino. Otro dijo: "Leandro y el hijo de «La tata» eran amigos pero hace unos días se agarraron feo a las trompadas y ahí quedó la bronca que derivó en lo de anoche (por el jueves)".

El caso quedó en manos del fiscal de la Unidad de Homicidio Dolosos Ademar Bianchini, quien no formuló declaraciones sobre el episodio. El representante del Ministerio Público de la Acusación ordenó que sobre el territorio trabajara el Gabinete Criminalístico de la Policía de Investigaciones (PDI), que recogió de la escena del crimen material balístico que será peritado.

noche cerrada. Sólo las luces de los patrulleros iluminaban anoche la cuadra de Medrano al 2700.

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